Escrito por: Por Antonio Pippo
Hubo un vidente madrileño, Araciel, de efímera fama, que fue descrito con humor y sin piedad por Manuel Vicent, periodista y escritor español.
Tenía el teléfono ahogado bajo un almohadón para no contestar llamadas, concertaba las citas con muchísima anticipación y demoraba o tomaba sus momentos, dicho más delicadamente en comunicar sus revelaciones o sus simples, categóricas y, por tanto, indiscutibles sentencias.
-Llevamos aquí siete horas…
-Callaos, hay quien espera más y se aguanta.
-Por caridad…
-¡A callar he dicho!
Al recordarlo se me ha presentado la imagen de Danilo Astori, ministro de Economía y aspirante a candidato presidencial. Como Araciel, aunque sin las mismas intenciones, tiene de la nariz a un pueblo. Es así al punto de que la Mesa Política del Frente Amplio le ha pedido al presidente de la República exquisito y respetable matiz ése de dirigirse al que manda y no al que quiere hacerlo que la modificación de las franjas de aplicación del IRPF se haga con retroactividad al 1º de julio. Algo acerca de lo que, viene a cuento decirlo, Vázquez ha dejado entrever su conformidad.
Pero Astori está vivo y pelea.
Su respuesta inmediata se ha asemejado al teléfono debajo del almohadón: “Aún no está definido. Estamos trabajando en definir cuantitativamente las modificaciones y el plazo de vigencia”.
Y ha levantado polvareda, claro. No en balde Eduardo Fernández, secretario general del Partido Socialista, le ha salido al cruce: “Espero que no vaya a decir que es para el 1º de enero”. Por mi parte, añado que es ocioso abundar en la importancia que, sobre todo para trabajadores y jubilados, tiene esa decisión y el momento en que se eche a andar.
Sería horrible que se aguardase tanto, que cualquiera, al preguntársele por la demora de la resolución, gima como aquel visitante de Araciel:
¿Qué espera usted del mago?
Pues vea, después de aguantar tanto aquí ya sólo rezo por que la grúa no me haya llevado el coche.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21