LOS CAMBIOS EN EL PROGRAMA DEL FRENTE AMPLIO
Como señalamos la semana pasada, elaborar el Proyecto Nacional requerirá definiciones de criterios centrales en el próximo Congreso del Frente Amplio de diciembre de 2008. En materia económica es indispensable la formulación de lineamientos estratégicos que conformen una estructura productiva abierta y flexible para contemplar la velocidad de los cambios tecnológicos en el plano internacional. Dicha estructura productiva deberá contemplar criterios esenciales de competitividad y empleo, tanto a nivel global como sectorial. En todos los casos se deberá maximizar el contenido tecnológico, elemento básico para avanzar hacia el desarrollo económico. Vivimos en el mundo del conocimiento y debemos prepararnos adecuadamente para nuevas instancias. Avanzar en contenido tecnológico significa también superar la actual heterogeneidad productiva, donde conviven rubros y sectores de altos niveles de productividad con aquellos que tienen bajo nivel de productividad. Avanzar en contenido tecnológico significa también un proceso de integración productiva, de articulación entre los distintos sectores y completar cadenas productivas todo lo que sea posible. Avanzar en contenido tecnológico significa también evolucionar hacia el mayor valor agregado posible. Contenido tecnológico, valor agregado, homogeneidad productiva y completar cadenas productivas son criterios centrales de la futura estructura productiva.
En el plano sectorial la aplicación de los criterios de competitividad y empleo se reflejan en el sector agropecuario a través de diversos elementos:
La necesidad de maximizar la productividad, especialmente de la tierra al definir rubros;
La necesidad de garantizar la calidad de la tierra, lo que resulta un elemento central en la actualidad por los avances de la forestación y de la soja. Hay que definir cuáles son las tierras aceptadas para la forestación y la necesidad de rotación de la soja con otros rubros para asegurar la no erosión de la tierra;
La competitividad es un elemento central a través de la incorporación permanente del progreso técnico a la luz de las experiencias internacionales como las de Australia y Nueva Zelanda, con las adaptaciones necesarias y requeridas para el caso específico de Uruguay. Todavía es muy alto el potencial de introducción de tecnología en el caso uruguayo;
La generación de empleo es un criterio central en el sector, para lo que se requiere los estímulos indispensables para rubros generadores de empleo directo e indirecto como la lechería y otros rubros;
En los últimos años se comprueba un proceso relevante de extranjerización en el uso de la tierra, especialmente por inversores de los países vecinos, que requerirá un grado de regulación por parte de la acción estatal. En la historia de Uruguay los propietarios nacionales cumplieron un papel relevante en el estilo de desarrollo del país;
Las acciones del Estado derivan de los lineamientos estratégicos sectoriales y, en el caso del sector agropecuario, con la flexibilidad necesaria son indispensables regulaciones que faciliten la complementariedad de las lógicas del mercado con las lógicas del Estado. Esto, a su vez requiere un Estado transformado y eficiente, con funciones muy claras a cumplir y también con reglas explícitas para el mejor funcionamiento del sector privado.
En la industria manufacturera surge también una serie de criterios para contemplar la competitividad y el empleo:
Para la competitividad nuevamente es indispensable la incorporación de contenido tecnológico. Las exportaciones de Uruguay con mediana y alta tecnología alcanzan el 17% de las mismas, mientras que las de Finlandia llegan al 55% y las de Corea del Sur al 67%;
La industria manufacturera tiene un rol fundamental en completar las cadenas productivas maximizando la incorporación de valor agregado.
Las exportaciones de Uruguay deberán contemplar estos criterios centrales de maximizar el valor agregado y el contenido tecnológico correspondiente;
Una de las tareas centrales de los lineamientos estratégicos del sector industrial es la necesidad de avanzar hacia una mayor homogeneización productiva para superar la brecha de rubros que se producen tanto a altos niveles de productividad como de muy bajos niveles de productividad. Esta es una tarea central para resolver los problemas del empleo, vinculados al subempleo y especialmente a la informalidad;
Los lineamientos estratégicos del sector industrial deben contemplar las posibilidades de complementariedad productiva en el espacio regional, especialmente con las industrias de Brasil y Argentina.
La especialización productiva y los acuerdos empresariales fomentados por los respectivos Estados son vitales para avanzar en estos campos.
En el sector servicios surgen nuevos rubros a apoyar, además del turismo, como la logística, la informática y las comunicaciones, donde aparecemos con tecnologías de punta que marcan enormes potencialidades.
Estos lineamientos estratégicos significan, necesariamente, elegir rubros para apoyarlos a través de diversos mecanismos atendiendo los criterios explicitados para asegurar una estructura productiva centrada en la competitividad y el empleo productivo.
Las políticas activas, selectivas y sectoriales se volverán indispensables para la adecuada implementación de los lineamientos estratégicos. Este es un gran desafío para el futuro gobierno del Frente Amplio, porque significa cambios relevantes en los objetivos y en la implementación de la política macroeconómica.
En estos tres años de gobierno la política macroeconómica ha tenido como objetivo prioritario, y en ocasiones exclusivo, la estabilización de precios, especialmente las políticas monetarias y cambiarias.
En cambio la aplicación de políticas sectoriales requiere que las políticas macroeconómicas atiendan no solamente el objetivo de estabilización de precios sino también que atiendan simultáneamente el crecimiento y el empleo.
|*| Senador por la 609-FA, economista
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