Popularidad
¡El Taba, que no ni no! gritó el Negro Collazo y masticó una zanahoria que el Chiquito Otegui había dejado para picar, porque quería guardar la longaniza y el queso un par de días más.
¡Lavá esa zanahoria, mugroso! contestó sutilmente el patrón.
Ta’loco… Así l’aprovecho lo’ nutrato’… respondió el Negro.
Nutrientes, inespecífico cerebral Otegui no tuvo piedad. Y antes… ¿agarraste embalaje por el aumento del apoyo popular a Tabaré?
El Negro se atragantó con la zanahoria y se embutió el vaso entero de clarete añejado de la casa. Mientras disolvía la mezcla, Ruedita le ganó la cuereada por afuera.
¡Hay que vota’ al Taba otra ve’! ¡Lo’ roba al canoso y al gaucho!
¿Pero vos no te informás? ¿El coágulo que tenés en esa cabeza no se te corre porque es de cemento? las preguntas de Epifanio sonaron a bofetadas. ¡Si el hombre dijo «no» definitivamente a la reelección!
¡Hay que vota’ al Taba otra ve’, ‘seme caso! insistió Ruedita, que tomó un buchito de caña con orejones de probada antigüedad.
No insistas, Epifanio apoyó el Facha Ruiz. Este choripán con patas no entiende nada de política. Lo que hay que definir es la fórmula…
¡Eso, eso! exclamó Ruedita. ¿No ve’ que no hay, jeropa? ¡’Seme caso, ‘seme! ¡Hay que vota’ al Taba o marchamo’!
A ver si te entra… empezó a argumentar, con mala leche, el Flaco Petrulo ¡…el tipo ya dijo y recontradijo que no se presenta a la reelección!
No tenés más gente en carrera que Astori y Mujica, con ellos hay que arreglar añadió Epifanio, queriendo cerrar el debate, que le parecía absurdo. ¡No vas a poder votar a Tabaré, no rompas más las bolas!
Ruedita lo miró con una de esas miradas, ¿cómo describirla?, de noble res sufrida, o picaneada y triste, como en la canción, mientras iba abriendo la boca, ante el horror de los demás, para decir algo más.
Bue’… ¡se’gual! ¡E’ popula’ y punto! ¡Lo voto pa’ l’Española y chau! ¡Así, de rebote, sacamo’ al gordo Osquita’, que ‘ta jovatazo!
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