¿QUIEN DEFIENDE A LOS TRABAJADORES?

Escrito por: Por Rafael Michelini |*|

Sábado 28 de junio de 2008 | 3:14
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Hasta entrados los años 50, algunos líderes colorados todavía proclamaban, y con razón, que su partido era el “escudo de los débiles”. Durante mucho tiempo, el Partido Colorado, por el influjo y la acción de Domingo Arena, Baltasar Brum, Héctor Grauert y otros, con visión progresista y compromiso social, desplegó una actitud de defensa de los derechos de los trabajadores y de los menos favorecidos, que lo distinguía nítidamente.

Ese compromiso fue perdiendo fuerza con el paso del tiempo y encontró su defunción, con la asunción de Pacheco Areco como presidente de la República en el año 1967, la implantación de las medidas prontas de seguridad y la represión desatada en aquellos años. La ruptura de Zelmar Michelini y Alba Roballo, junto a miles de batllistas, fue la expresión cabal de que el “escudo de los débiles” se extinguía en la estructura del Partido Colorado y que era necesario crear un nuevo proyecto político colectivo, con vocación de gobierno, que lo profundizara y expresara fehacientemente: el Frente Amplio.

Con el retorno de la democracia, muchos batllistas renovaron su esperanza y pensaron que era posible devolverle aquella sensibilidad y sentido de justicia social a su viejo partido. Esto claramente no ocurrió. Elección tras elección, los batllistas fueron abandonando el Partido Colorado, mientras en su interior se consolidaban la visiones y los liderazgos más conservadores, hasta convertirse en el mejor vocero de los sectores poderosos y del pensamiento de la derecha de este país.

La defensa de los más débiles, de los niños, de los trabajadores y su familia, son el corazón de nuestro proyecto político y nuestra motivación permanente. Son las personas que no tienen patrimonio, fortuna, influencias, sólo cuentan para defenderse con su esfuerzo y su propio talento. Afortunadamente, hoy somos muchos los que estamos comprometidos con esta misma causa. Antes que nada, los propios trabajadores, que a partir del desarrollo histórico de su lucha y organización, crearon y fortalecieron el instrumento fundamental para su propia defensa, la central única, el PIT­CNT, cuya legitimidad y capacidad, merece el reconocimiento de toda la sociedad.

Pero desde el mundo político y partidario notoriamente el que defiende a los más pobres y a los que viven de su trabajo es el Frente Amplio. Y lo que digo es bastante fácil de demostrar. No es necesario apelar a la historia, ni hay que ir muy lejos para darse cuenta. Sólo veamos nuestro presente y algunos ejemplos de lo que hemos hecho en el gobierno.

Trabajo. Hoy tenemos alrededor de 165.000 personas más trabajando en Uruguay que las que trabajaban en el año 2004. Hemos generado nuevos puestos de trabajo a un promedio de 55.000 empleos por año, un verdadero récord histórico. La desocupación cayó, de casi 14% en 2004, a menos del 8% a fines de 2007, con una tasa creciente de actividad que llegó a 58%. Es la tasa de actividad más alta de toda la historia del país, que promediaba 54%. Esto significa más oportunidades para los uruguayos, para los que viven de su trabajo y para sus familias.

Salud. Desde que los textiles, varias décadas atrás, con el legendario Héctor Rodríguez a la cabeza, exigieron una cobertura médica para las trabajadoras y los trabajadores tejedores, hasta la actualidad, en la que todos los trabajadores la tienen, ha corrido mucha agua bajo el puente. Pero luego de más de 60 años de luchas y reivindicaciones, todavía quedaba una gran injusticia: seguían sin cobertura hijos y cónyuges de las trabajadoras y trabajadores. A partir del 1º de enero de 2008, por iniciativa y tenacidad de la izquierda, todos los hijos de los trabajadores están amparados en el Sistema Nacional Integrado de Salud. Existe además un cronograma para que las y los cónyuges sin cobertura se integren al sistema. También establece el derecho de continuar con la cobertura, en las mismas condiciones, una vez que el trabajador se haya jubilado. Para ello, en este gobierno, no fue necesaria una sola hora de paro, ni un solo día de huelga. Fue el Frente Amplio el que llevó adelante, por su propia voluntad política, lo que nadie pensaba que se podía alcanzar.

Educación. No voy a extenderme sobre el Plan Ceibal, a través del cual, el Estado uruguayo entrega una computadora portátil por cada niña o niño en edad escolar, aunque somos el primer país en el mundo en hacerlo y es un beneficio que van a recibir, directamente, los hijos de los trabajadores. Quiero darle el valor que corresponde a una enorme demostración de compromiso que se llama presupuesto para la educación. Con los recursos previstos en la actual Rendición de Cuentas, se llegará a los 1.500 millones de dólares. Este gobierno ha triplicado el presupuesto en educación, porque la considera una herramienta fundamental para lograr la superación de la pobreza y el progreso. Son los trabajadores y sus hijos, los beneficiarios de esta gran inversión social, de este cambio histórico, imprescindible para acceder a mejores empleos y mejor calidad de vida.

Derechos laborales. Los derechos de los trabajadores nunca estuvieron tan amparados en estos últimos 50 años. La política del gobierno del Frente Amplio en esta materia ha sido muy consistente. La reinstalación de los Consejos de Salarios y el regreso a la negociación colectiva han sido acompañadas por la ley de libertades sindicales, la que ampara a los trabajadores en actividades tercerizadas, la de créditos laborales y de una fluida relación entre trabajadores y gobierno. Y por otra parte, de una decidida voluntad de apoyar el crecimiento del salario real de nuestros trabajadores. La meta de recuperación salarial, en su momento prevista para enero del 2010, se estará alcanzando ya en 2008, generándose mayores posibilidades para lo que resta del período. En el caso de maestros y profesores, la recuperación ya fue alcanzada a partir de un fuerte aumento del salario real de ese sector. Pero el esfuerzo del gobierno frenteamplista ha conseguido otro objetivo muy importante para toda la sociedad, para nuestros valores y nuestra dignidad: ha rescatado del olvido y la desprotección al trabajador rural y a la empleada doméstica.

Creo que la sociedad sabe cuál es la fuerza política que defiende los derechos de los trabajadores y de los más postergados. Lo hemos hecho incansablemente desde la oposición, pero hoy, tenemos la satisfacción de afirmar que, desde el gobierno, lo hacemos aún mejor. Sin demagogias, con compromiso y con equilibrio.

La pregunta del título: ¿Quién defiende a los trabajadores? La izquierda, sin dudas, el Frente Amplio.

|*| Senador, Nuevo Espacio FA

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Domingo 12 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Despejado, 21 °C