GEOPOLITICA DE MACONDO

Hay dos países en América Latina que han respondido a la globalización extremando su capacidad de integración con los diferentes bloques, sea asiáticos, norteamericanos o europeos.

 

La globalización a favor

Así Chile tiene TLC con China, Japón, EEUU, Canadá, México, Islandia, Suiza, Noruega, Costa Rica, El Salvador. Tiene acuerdos de asociación con la Unión Europea (el 85% de las exportaciones chilenas acceden a la UE liberadas de aranceles y el 91% de las exportaciones europeas ingresan a Chile con arancel cero), Nueva Zelanda, Singapur y Brunei.

También México tiene TLC con EEUU, Canadá, Unión Europea, Japón, Islandia, Suiza, Noruega, Costa Rica, Colombia, Chile, Guatemala, Honduras, Salvador, Israel, Nicaragua, Uruguay y Bolivia.

Chile redujo la pobreza de 38.6% en 1990 (cuando llega la democracia) a 13.7% en 2006, la más baja del continente. (Nos manejaremos en todo el artículo con datos de Cepal-ONU). México redujo la pobreza entre 1996 y 2006 de 52.9% a 31.7%, lo que es sacar de la pobreza a 22 millones de pobres en 10 años, más allá de que, la que queda, sea de escándalo. Los dos países son los que tienen menor riesgo país en el continente.

 

Las estrategias de Brasil y Perú

Perú intenta que Chile, su rival histórico, no le saque más ventaja. Logra el TLC con Estados Unidos y en la reciente cumbre presidencial Latinamérica­Europa avanza con Europa. La Unión Europea no quiere negociar con toda la Comunidad Andina a la vez, sino que quiere conveniar primero con Perú y Colombia y dejar para después a Bolivia y a Ecuador.

Ese es uno de los pilares de la política exterior peruana. El otro, son las buenas relaciones con Brasil ­la ruta interoceánica avanza a buen ritmo­ y finalmente, la propuesta del «arco del Pacífico» del presidente Alan García, que incluye una suerte de eje ­Chile, Perú, Colombia y México­ para negociar en conjunto al interior la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation). Allí está, además de Chile, México y Perú, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Korea, Tailandia, Indonesia, Malasia, Japón, Filipinas, Rusia, China, Vietnam, EE.UU., Canadá, Taiwan, Hong kong, Filipinas. Perú está negociando aceleradamente, asimismo, un TLC con China, Singapur y Tailandia. García quiere terminar su mandato con TLC con los tres bloques: Norteamérica, Europa y Asia.

Brasil a su vez quiere liderar, con sus casi 200 millones de habitantes, en sí mismo, un bloque latinoamericano. Ya a principios de los 90, Brasil presentó lo que se llamó la tesis de los escalones sucesivos: primero unión de América del Sur, luego de Latinoamérica y, luego, que ese bloque negociara en conjunto con EEUU desde una posición de más fuerza. Esa posición se sustanció en lo que el presidente Itamar Franco lanzó como el Alcsa (Area de Libre Comercio de Sud América).

Frente a esa posición, EEUU desarrolló la estrategia de los acuerdos bilaterales ­cada país con EEUU, se le llamó «de los rayos de bicicleta», modo para algunos de desmantelar la negociación en bloque­ y tuvo éxito con México, con Centro América, con Chile, con Perú.

El reciente éxito brasileño de la constitución de la Unasur viene a reflotar aquel intento de Itamaraty de hace 14 años. Brasil articula esta iniciativa en el momento en que logra ser el tercer país, junto a Chile y México, en tener grado inversor por las calificadoras de riesgo. Un Brasil que, asimismo, bajó su pobreza de 48% en 1990 a 33% en 2006.

Tal vez ahora, sin embargo, el principal escollo de Brasil no sea EEUU ­dos miembros de Unasur tienen TLC con EEUU y un tercero está cerca­ sino México, que tiene TLC con cuatro países de Unasur. La rivalidad Brasil (192 millones de h.)-México (106 millones de h.) es un obstáculo para la unidad latinoamericana. Cuánto más asociado comercialmente está México al mundo sajón, más necesita su identidad lazos con sus hermanos del Sur. Brasil insiste en no entenderlo.

 

El estancamiento populista

El simple estudio de las cifras de pobreza ­de ineficacia de las políticas públicas en su combate­ explica por lo menos en parte, el surgimiento de opciones llamadas neopopulistas. En rigor son diferentes a los populismos clásicos porque aquellos llegaron al poder, en general y a diferencia de estos, por vías no democráticas, otorgaron de modo bastante desordenado, pero otorgaron al fin, ciudadanías sociales parciales a los habitantes de sus países y lograron después y por ello, apoyo popular. Tuvieron, también una impronta autoritaria que estos actuales sí han heredado.

En Venezuela, en 1990 la pobreza era el 39.8%. Cuatro años después era 48,7%. En Argentina en 1994, era 16.1%. Ocho años después era 45.4%. En Bolivia era 60.6% en 1999. En el 2002 era 63.9%. Nicaragua seguía a principios de los 2000 en los inaguantables 70%.

Los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina, cultores de este nuevo neopopulismo, parecían hace un par de años imbatibles. La valorización de las materias primas ­el verdadero fenómeno que redujo la pobreza latinoamericana promedio de 44.2% en 2003 a 35.1% en 2007­ venía, al parecer, a consolidar financieramente su regímenes.

Pero las cosas han venido a complicarse. En Argentina, para paliar la falta de caja, Chávez debió otorgarle hace un par de semanas, otros 1.500 millones de dólares al gobierno argentino (van 5.000 millones en tres años), de modo secreto, pues el default argentino hace que, de saberse la operación antes, el dinero pueda ser embargado por los acreedores. La inflación superaba el 30% antes del conflicto con el campo ­de acuerdo a ello el gobierno autorizó la renegociación de los salarios­ mientras el Indec dice que está en 8%. Pero lo que la modernidad no tolera ya es el discurso monopólico de la toda y completa razón de uno solo, excluyente de cualquier legitimidad del otro, satanizador, conceptualmente autoritario, que se legitima en la polarización de buenos y malos y que se dirige a colectivos felices de ser uniformes. A ese discurso lo mató el almanaque. Ya no camina.

No se si será la Internet, la era del conocimiento, el atroz recuerdo de las polarizaciones de los 60 y los 70, la desconfianza de los relatos sencillos, pero no camina más. En seis meses, la popularidad de los Kirchner bajó a la mitad.

En Nicaragua la situación del «danielismo» ­la mayoría de los 9 comandantes históricos se niegan a llamarle «sandinismo»­ es harto difícil. El «danielismo» tiene hace 18 años en torno a un 35% y los liberales en torno a un 60%. En la elección pasada, los liberales fueron separados y cada uno de ellos sacó 29%, de modo que Ortega les ganó con el 37%. Es poco probable que ello se repita, de modo que Ortega está prohibiendo partidos en las municipales próximas y candidatos en las presidenciales que vienen. Pero ha visto erosionarse incluso su tercio de opinión pública. Nicaragua es un caso claro de que el combate a la pobreza no es un tema sólo de dinero. En 15 años, hasta el año 2004, a Nicaragua se le había perdonado, por su pobreza, 15.000 millones de dólares de deuda, tres veces su PBI, y ese dinero, llegado, usado y perdonado no había bajado nada la pobreza. La pobreza es más, obviamente, un tema de aparato productivo. Hacia el año 2004, Nicaragua no había logrado exportar, en moneda constante, lo que se exportaba en la época del execrable dictador Somoza.

El tema en Venezuela, es que Chávez perdió su primera elección. Probablemente haya tenido que ver con ello el tema de lo difícil que es combatir la pobreza. (Hasta ahora la fórmula sólo la han encontrado los chilenos). La estadística del gobierno venezolano, la INE, bajó la pobreza abruptamente 15% en el año 2005. La estadística privada de la prestigiosa Universidad Andrés Bello, sin embargo, expresa que la pobreza ha aumentado durante el mandato de Chávez un 9%. ( ver cuadro)

Luego aparece todo este tema de las computadoras de las FARC donde est
á asentado que Chávez colaboró con las FARC con 300 millones de dólares. Fidel, según lo dijo el mismo protagonista, ha serenado al líder venezolano, que ahora desecha el camino de la guerrilla, aconseja a las FARC devolver todos los secuestrados y se va a reunir con Uribe estos días.

Evo enfrenta un poderoso movimiento separatista a partir de que reformó una constitución por una vía inconstitucional y el régimen perdió autoridad para frenar ímpetus inconstitucionales de disgregación nacional de base étnica y económica.

En suma, se vive un imprevisto momento de éxito de las políticas pragmáticas y de jaque al neopopulismo. Cuba se ha puesto pragmática, además, y Obama ya lo es.

 

|*| Ex Senador, Director de Jaque y de Posdata

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