Redondez
Todos rodeaban a Epifanio, que leía LA REPÚBLICA, mientras chupaban como unos mosquitos africanos. Había un espíritu de cierto recogimiento.
-No hay caso dijo Epifanio. Detrás de esto está el miedo, loco.
-¿A que te referís? preguntó el Facha Ruiz, luego de hacer gárgaras con vino blanco y hojas secas de manzanilla.
-¡Está clarito! ¿No te das cuenta que esta locura de los europeos con los inmigrantes es por miedo?
-¿Miedo a qué?
-¡A que los tapen de tipos con más hambre que un fakir! Demasiada gente… Entonces, dale otra vez con echar a todo el mundo. Es la fobia nacionalista que surge del miedo, viejo…
-La vida e’redonda… Siempre volvemo’ a lo mismo apuntó Ruedita, zambulléndose de inmediato en un vaso de grapa cortada con jugo de tomate.
Epifanio lo miró, sorprendido: Por primera vez, desviado mental, tenés razón… Es una película que ya vimos y nunca termina bien… Europa se cierra y empuja pa’fuera a todo el mundo.
-‘Tonce… ¿me van’echar, nomá? preguntó el Negro Collazo, que quedó atragantado por un pedazo de grasa amarilla, dura como tornillo, del salamín que comía.
-¿A vos? saltó el Chiquito Otegui desde el mostrador. Si vos estás acá, pelotudo… ¡Si nunca viajaste!
Pero el Negro estaba dispuesto a dar pelea argumental: -Lo que vo’ diga’, pero me siento todo’ lo’ día’ en la placita España…
-¡Vos en lo que te sentás es en…! empezó a exclamar el Chiquito, pero se contuvo tras un exquisito, delicadísimo esfuerzo que lo dejó colorado tirando a negro como frutilla vieja.
-Van a crear bruto problema en el planeta argumentó el Facha y lo peor es que no le veo salida. No creo que haya mucha posibilidad de pataleo…
-¿Qué te jedi?… La vida e’ redonda y volvemo’ a lo mismo insistió Ruedita.
Ahora Epifanio lo observó con una sombra de duda en el rostro: -Pará un poquito… ¿vos de qué carajo estás hablando en realidad?
-Y… -Ruedita se paró en los pedales- ¡volvemo’ a que te toca otra ve’ paga’ la tavuel y t’hacé l’otario!
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