Los maestros advierten sobre el deterioro de la escuela pública
«Aunque existen cinco problemas claves a discernir para ver qué podrá ocurrir en la Educación Primaria durante 2003, a mi entender existe una preocupación básica inatendida: la falta de políticas compensatorias entre escuelas públicas en barrios de clase media y clase baja, que pueden llevar a que haya a futuro dos clases de escuelas públicas, algo contrapuesto a todo principio vareliano», apunta el maestro Héctor Florit, secretario general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM).
Entiende inclusive que ese aspecto está inmerso en la crisis económica, cuyas consecuencias comienzan a verse con preocupación creciente a nivel de los docentes, aunque también se lo interpreta como un momento crucial para cambios definitorios.
«Históricamente, ésta es una de las oportunidades más claras para erigir una escuela pública de todos los uruguayos», enfatizó. «A diferencia del resto de América Latina, donde hay realmente dos segmentos tan diferenciados de asistentes a la educación primaria, en Uruguay es el momento de generar una escuela que abarque a la gran mayoría de los niños. Sin embargo como no se desarrollen políticas compensatorias, que eviten a mucha gente de los barrios carenciados la búsqueda de otras escuelas mejores, para sus hijos, dejaremos atrás sin aprovecharla, la gran oportunidad de una escuela universalizada en sus aspectos societales más importantes».
Matrícula triplicada
A los 400.000 niños (en números redondos), que asisten a la Escuela Pública en el Uruguay, les asisten 18.000 maestros.
En los últimos años, fundamentalmente a raíz de la universalización de la enseñanza pre-escolar, y en menor porcentaje por el desfasaje de colegios a escuelas, al empeorar la economía familiar, el crecimiento de niños en Primaria aumentó considerablemente. Con un crecimiento vegetativo ínfimo anual para las escuelas (menos de l1%), dado el país de baja natalidad que somos, la matrícula creció un 3%, equivalente a más de 12.000 nuevos alumnos, sin que, sin embargo, se adecuaran las designaciones docentes.
«Ese es el primer gran problema», dice Florit. «Acorde al crecimiento se necesitarían unos 500 docentes más; el gremio fue ponderado y calculó que con 200 cargos se adecuaría el mínimo imprescindible.
La Federación urgió designar 82 cargos para educación inicial, 78 para escuelas de tiempo completo, 79 para escuelas «comunes», y 57 para educación especial.
Durante 2002, se aprobaron 28 maestros para educación inicial, 6 cargos para tiempo completo, y no hay datos para escuelas comunes.
«Dentro de estas cifras lo cierto es que la calidad de la enseñanza corre un muy serio peligro».
Comisión de Padres: al baño
Las Comisiones de padres se están transformando, por absoluta necesidad, en los sustentos de los edificios de Primaria. Es decir, si los baños de la escuela no los arregla algún padre o allegado, lo cierto es que el Consejo de Primaria carece de los recursos o el personal indispensable para un mantenimiento adecuado de las escuelas. Así las cosas, de planes de ampliación o de nuevos edificios escolares, ya nadie habla.
Lo cuantificable es que ANEP, gastaba aproximadamente U$S 15 millones anuales para el mantenimiento escolar. La cifra era de por si escasa, en tantos los cálculos más aproximados, estimaban en unos U$S 40 millones anuales lo necesario para estos planes.
Tal así fue el reconocimiento que se decidió alcanzar por una sola vez el menos, esa cifra: se le concedió a ANEP, el producido del remate de la Playa de Contenedores del Puerto de Montevideo, en el que se obtuvieron U%S 17 millones. Sin embargo, según afirmaciones, el dinero quedó atrapado en el «corralito» del Banco de la República.
«Lo absolutamente demostrable es que el dinero nunca se gastó en escuelas», aclara Florit.
Para llegar a los U$S 40 millones necesarios se habían proyectado más préstamos internacionales. Pero el caos financiero hizo colapsar también esa posibilidad.
Este año, para edificaciones, ampliación, mantenimiento y afines, las escuelas recibieron a lo sumo, U$S 8 millones, estima el gremio.
Apenas funcionando
Los gastos de funcionamiento escolares han sido congelados y las consecuencias se hacen sentir tanto en los niveles de alimentación como de material didáctico.
«En mi escuela por ejemplo (la 292) -explica el secretario general del gremio- los cuadernos se terminaron hace dos meses: nos dicen que no hay más».
Lo que atemoriza realmente a los maestros es que la regulación de los auxiliares, que estaba pactada para el 31 de diciembre próximo, aún está sin aplicarse. Los auxiliares de escuela, que van desde cocineras a limpiadoras, se enfrentan al fin de sus contratos sin que la decisión parlamentaria de regularizar sus situaciones se cumpliera.
Efectivamente fue el diputado Lacalle Pou quien impulsó el artículo 541 de la Ley de Presupuesto, en favor de regularizar a las personas contratadas, en general por las Comisiones de Fomento, para efectuar labores diarias imprescindibles en las escuelas. La reglamentación del Ministerio de Economía y Finanzas fijó incluso los aportes patronales sobre el ficto de un salario y cuarto mínimo nacional, para una persona auxiliar contratada por cada escuela.
Si el anterior cese de contrataciones había determinado la pérdida del 30% de estos trabajadores en 5 años (jubilaciones, decesos, etc.), la situación hoy es peor que nunca: a aquel 30% se suma la imposibilidad de más contratados, más el no pago a los contratados y la no regularización de los convenios al 30 de diciembre como acordaron los legisladores. Ello implicaría, además de la denuncia de los contratos, la realidad que limpiadoras, cocineras, y afines, sencillamente dejen de hacer su tarea, por falta de pago.
Cae gasto por alumno
Entre los aspectos numéricos destacables está la caída de la inversión en dólares que se hace para educar niños en los últimos años a nivel oficial. Mientras antes del cambio de siglo se estimaba entre 570 y 600 dólares lo que se invertía anualmente para educar un escolar, en la actualidad la cifra cayó por debajo de los 400 dólares.
«Estimar en términos de moneda fuerte, la caída de lo invertido en los escolares en un 30%, es lo mínimo que se puede calcular», apunta el gremio.
Finalmente, los maestros reclaman con urgencia la reapertura del centro para actualización de docencia. «Desde 1996, salvo algunos casos puntuales, no hay ámbitos de actualización», denuncia Florit.
Explica que los únicos casos lo han constituido algunas oportunidades para docentes en escuelas de tiempo completo, con fondos acordados anteriormente a nivel del BID, así como sabatinas jornadas de formación para docentes de escuelas de contexto crítico.
«Hoy nadie se puede especializar para ser director, por ejemplo; tampoco para se maestro de escuelas para ciegos, o maestro especializado en matemáticas, una necesidad candente. Todo eso es imposible aunque el maestro desee hacerlo debido a la falta de cursos de actualización indispensables». *
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