Por falta de médicos las embarazadas de riesgo serán derivadas al mutualismo
La Cátedra de Obstetricia y Ginecotocología del Hospital Pereira Rossell, resolvió ayer derivar a las embarazadas de alto riesgo hacia el mutualismo, por considerar que existen muy pocos recursos humanos para asistir a niños que requieren de CTI y Cuidados Intermedios.
En el Hospital Pereira Rossell se registran 8.500 partos anuales y hasta el año 2000 el 10% de ellos correspondía a embarazos de alto riesgo. El año pasado ese porcentaje trepó a 16%.
Los embarazos de alto riesgo son aquellos que comprenden alguna patología para el recién nacido y eventualmente para la madre.
La determinación de la cátedra de la Facultad de Medicina, de derivar pacientes al sector mutual, se originó a partir del conflicto que mantienen el Ministerio de Salud Pública y los médicos que ocupan áreas como CTI de adultos y niños, block quirúrgicos y puerta de emergencia.
Los médicos de estos sectores se oponen a firmar un nuevo contrato con el MSP, que comprende un aumento salarial para los médicos igual al incremento del resto de los funcionarios públicos, y no según el Indice de Precios al Consumo como establecía el caducado convenio anterior.
El Sindicato Médico, a través de un comunicado, consideró que «es falso que no haya problemas de atención. Cada día hay más pacientes que no reciben los cuidados médicos adecuados porque el MSP echó a dos mil médicos». Aseguró además que «es falso que los médicos hayan abandonado sus puestos de trabajo. Fueron impedidos de concurrir a ellos por el MSP».
El obstetra Ruben Panizza aclaró que «no es que la Facultad de Medicina se solidarice con el conflicto de los médicos, sino que estamos encarando un problema asistencial real».
En el Hospital Maciel se realizó ayer una neurocirugía desde las 11 de la mañana hasta las 6 de la tarde con un solo anestesista, cuando esa clase de intervenciones requiere de dos especialistas.
El anestesista Eduardo Camejo dijo que «el ministro es responsable de la salud de la población» y comentó que el MSP perdió sensibilidad.
En salud pública se realizan únicamente urgencias y emergencias y se están dejando de lado a los pacientes oncológicos y con otras patologías.
En este marco ayer debieron realizarse cuatro traslados de niños internados en el CTI del Pereira Rossell hacia el Hospital Policial, Militar, Asociación Española y Casmu. Los padres de estos niños dejaron constancia de su oposición al traslado.
Mesa sí o no
Parece una conversación de sordos. Ayer en la noche la Asamblea del Sindicato Médico del Uruguay resolvió en uno de sus puntos que «se instale una mesa de diálogo», para intentar terminar con el problema entre los médicos del sector público y el MSP.
El viceministro de salud, Luis Alvarez dijo a LA REPUBLICA que «la mesa de diálogo ya está instalada, sólo falta que los médicos asistan al encuentro». El jerarca entiende que se está ante un tema económico y que el incremento que solicitan los médicos -en base al IPC- «es innegociable».
Los 2.000 médicos que trabajan en áreas críticas reciben incentivos como parte de sus retribuciones. De ellos, la mitad son presupuestados o funcionarios públicos -reciben entonces un salario base aproximado de $4.000 además del incentivo que promedialmente oscila entre $11.000 y $13.000-, y los restantes mil galenos son exclusivamente contratados por la Comisión de Apoyo de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE). Estos también reciben, en su gran mayoría, entre $15.000 y $17.000 de remuneración. En esta jornada los cirujanos de adultos, que son alrededor de 400 en todo el país y claro está que no todos trabajan en Salud Pública, se reúnen en asamblea para analizar si los especialistas, que además tienen cargos presupuestados en los hospitales, renuncian masivamente. Hasta ahora los presupuestados continúan trabajando a diferencia de los contratados, con quienes el MSP caducó su relación. El cirujano Luis Russo dijo a LA REPUBLICA que «existe eco para que los cirujanos presupuestados también renuncien a sus cargos». El viceministro Alvarez indicó que de los 2.000 médicos, unos 800 trabajan en Montevideo, «de los cuales alrededor de 400 firmaron el nuevo convenio». En cuanto a los médicos del interior del país, cuyos contratos caducan el 28 de diciembre, Alvarez señaló a LA REPUBLICA que «el Interior está arreglado, eso se lo puedo asegurar». *
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