Las cosas que hay que oír
A la ya paradigmática frase del actual ministro de Economía, sobre «la aspiradora» del Banco Central que se chupó los millones de dólares que le correspondían al sistema de Salud, se agrega ahora la de un ex ministro de Economía, Ignacio de Posadas, cuando dijo que a los dineros de la Corporación Nacional para el Desarrollo que fueron «invertidos» en algunos de los bancos suspendidos «se los comió el barbudo». Que yo sepa, ni uno solo de los Peirano tiene barba, Dios los tenga en la gloria de una prisión elegante, y tampoco Röhm; y no creo que se haya referido a Fidel o a Papá Noel. La verdad que impresiona la liviandad con que ciertas figuras públicas manejan los problemas del país y de su gente.
Claro que no debería sorprenderme ya que en la misma entrevista, de Posadas abogaba por la liquidación definitiva de los bancos suspendidos y al planteo del periodista sobre la pérdida de 2.000 puestos de trabajo y la posible quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas al perder el acceso a los créditos, él respondió: «Y bueno… esas son las leyes del sistema… unos entran y otros salen». «Entra… sale… entra… sale», no puedo evitar pensar en una metáfora sobre lo que estos señores con «su sistema» nos hacen a los que estamos abajo.
Y hablando del susodicho sistema, ¿qué me dirías vos si te dijera que al Toto, mi viejo amigo del rioba, lo llevaron preso por «inconsistencia gallinácea escamoteada», en vez de decirte que lo chaparon robando gallinas? Me mandarías al carajo, seguramente.
Bueno, ¿te fijaste cuál fue el delito del reincidente Jorge Peirano Facio?
¡Insolvencia societaria fraudulenta! ¡Pero andá a lavarte los caireles!
Choreó, afanó, rapiñó, estafó, despojó.
Eso sí, después… rezó.
Y en esto de lo que hay que oír, te dejo para otro día el «están pidiendo cargos» dicho por los del Foro, sobre el reclamo del EP-FA para integrar los organismo de contralor de acuerdo a la Constitución. *
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