Prohibido para nostálgicos

Para los veteranos

COORDINACION LUIS GRENE

 

La desocupación se rajó por las nubes y no la para nadie. Muchachos en consulados y embajadas con el pasaporte nuevito. Y en muchos hogares son los veteranos los que bancan a la familia en este Uruguay nada divertido. Los flacos pesos de la jubilación permiten pucherear a los que se quedaron en la vía. Los jovatos meten pa’delante, no importan sus años, meten los kilos. Son inmunes al virus del bajón y la depre. Con pila de ganas bancan hogares que si no fuera por sus pesitos se caerían a pedazos. Volvieron aquellos días en que los veteranos ayudaban bien posta a que la casa marchara debute. En los barrios populares, en el fondo de las viviendas de chapa y madera, estaba el terrenito donde los abuelos trabajaban duro. Verduras cuidadas a toda hora, si no los pibes la reventaban con sus pelotas de trapo. ¡Ojo con los tomates que si los machucamos el abuelo tira la bronca! Las jaleas no tenían secretos para ellos. Recetas que habían llegado de la vieja aldea de «la Europa». Ahora revivían en las frágiles manos de la abuelita. Cucharas de madera revolviendo el dulce de higo y toda la casa se impregnaba del rico aroma. Un rezongo al botija que salía corriendo chupándose los dedos. Cuando la guita galgueaba, allá salían con «la chismosa» para chamuyarse al gallego almacenero. Todo lo lograban con su parla canchera. Y como al descuido aparecían en la cocina el aceite, la yerba y la polenta que nos estaba faltando. Una guiñada al nieto y abajo de la estampita de San Cayetano ponían «la redoblona» salvadora. Por la Villa Muñoz de antaño, allí estaban, aun muy ancianos, dando una mano. Una sillita en la entrada de aquellos negocios de Arenal Grande. Sentado el veterano de saco y negro sombrero, saludaba a la clientela, y con tacto aconsejaba a los vecinos sobre esa tela o aquel lindo casimir. Judíos laburantes, no había con qué darles y el barrio los quería sin grupo. Lindazos viejos que se ganaron la vida en la ley del yugo. Ahora que las papas queman aparecen nuevamente en los hogares. Porque ni la malaria falluta puede apagar la hoguera de su pasión por vivir.

Los esperamos sábados y domingos, a las 19, en 1410 AM LIBRE. *

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