Los transgénicos pueden alterar la evolución de las especies
El informe, titulado «Ecología y genética: Un ensayo sobre la naturaleza de la vida y el problema de la ingeniería genética», fue dado a conocer en la víspera del Día Mundial del Medio Ambiente.
No podemos prever aún los efectos de los OGMs en el ambiente, sostuvo Arjun Makhijanim, presidente del IEER y autor del estudio, quien tomó como ejemplo las manchas de la piel de los jaguares, que les sirven como camuflaje para buscar sus presas.
«La información genética del jaguar determina la presencia de esas manchas, que también pueden ser consideradas como expresión biológica de la distribución de luz y sombra en los bosques», indicó.
Dijo Makhijanim que cuando se introducen en el ambiente, en escala masiva, OGMs que no podrían haber surgido en forma natural, como ocurrió en Estados Unidos con el maíz transgénico llamado Bt, «deberíamos esperar sorpresas desagradables».
El maíz Bt, que es en la actualidad el 25 por ciento del total plantado en EEUU, contiene un gen de la bacteria bacillus thuringiensis, que le hace producir una sustancia pesticida.
Científicos de la universidad estadounidense de Cornell aplicaron polen de maíz Bt a plantas de algodón de la variedad «monarca», de las cuales se alimentan las mariposas, y que crecen cerca de plantaciones de maíz.
En el marco del experimento se registró la muerte de 44 por ciento de las larvas de las mariposas que comieron polen de maíz Bt, mientras sobrevivieron todas las larvas de un grupo de mariposas alimentadas con polen de maíz no transgénico.
El IEER consideró que el maíz Bt fue introducido en gran escala en el ambiente sin que se hubiera evaluado su efecto en los ecosistemas.
«¿A cuántas otras especies vegetales y animales puede afectar (ese maíz transgénico)?», preguntó Makhijani, quien dijo que los seres humanos tienen muchos menos genes que los que se pensaba, lo que ha demostrado que los rasgos que diferencian a una persona de un chimpancé se deben en gran medida a la interacción de los genes con el ambiente o entre sí. «No comprendemos las interacciones entre el genoma y los ecosistemas en forma suficiente para realizar estimaciones confiables del impacto ambiental de nuevas estructuras (genéticas)», afirmó.
«La ingeniería genética puede causar daños imprevistos a individuos o a grandes extensiones de cultivos. Sólo debería practicarse en laboratorios y bajo estricto control», dijo Richard Strohman, especialista en biología molecular y biología celular de la Universidad de California.
Val Giddings, representante de la Organización de la Industria Biotecnológica, grupo empresarial, dijo que el informe del IEER es «opinión disfrazada de ciencia», e «ignora el hecho de que hay continuo intercambio de genes entre especies en condiciones naturales».
La especialista en neurología pediátrica Martha Herbert, de la Escuela de Medicina de Harvard, opinó que la ingeniería genética no es más precisa que los cruzamientos que se producían antes del desarrollo de esa disciplina.
«Las técnicas de ingeniería genética no permiten prever en qué parte del genoma receptor se ubicarán los genes implantados», declaró, preocupada por el peligro de alergias que produce el consumo de OGMs.
Brent Blackwelder, presidente de la organización Amigos de la Tierra, sostuvo que el informe del IEER es el análisis «más profundo y certero» divulgado hasta ahora sobre el potencial impacto de los OGMs. *
(*) Periodista
Compartí tu opinión con toda la comunidad