
A pesar de los descubrimientos tecnológicos, aún vivimos en un mundo donde un quinto de la población en desarrollo pasa hambre, un cuarto de ella carece de acceso a necesidades básicas, y un tercio vive en un estado de pobreza abyecta imposible de describir. La brecha entre ricos y pobres, que se duplicó en todo el mundo entre 1960 y 1991, se ha seguido agrandando a medida que los beneficios de la globalización corporativa caen en las manos de un grupo elitista.
Las siete mayores economÃas del norte industrializado – Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, y el Reino Unido, que forman menos del 12 por ciento de la población mundial – consumen 45 por ciento de la producción de combustible del mundo, 65 por ciento del papel, y entre 55 y 60 por ciento de todo el aluminio, cobre, plomo, nÃquel y estaño.
Estados Unidos se las arregla, con menos del 5 por ciento de la población del planeta, para consumir casi un cuarto de todo el combustible, y más de un tercio de todo el papel, mientras produce 50 por ciento de desperdicios sólidos globales.
Sin embargo, en la nación supuestamente más rica de la Tierra es donde las mayores disparidades aumentan.
Los organizadores de la movilización por la justicia mundial, que culminó en un desfile y desobediencia civil en Washington D.C., dicen que poniendo las polÃticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en la agenda pública fue una victoria para todos.
“Finalmente, el pueblo estadounidense se ha percatado de que estas instituciones están creando tremenda injusticia, y se ha volcado a las calles en apoyo a sus hermanos del Tercer Mundo”, declaró un activista filipino universitario llamado Walden Bello. “Hay un creciente consenso en el mundo de que el FMI y el Banco Mundial, en vez de promover estabilidad económica y reducir la pobreza, hacen exactamente lo contrario al anteponer sus propios intereses a los de los pueblos”.
·La destrucción de la capa de ozono. Las corporaciones transnacionales que dominan la industria quÃmica son responsables de la mayorÃa de los desechos tóxicos del mundo. La producción mundial anual de quÃmicos orgánicos sintéticos escaló desde 63 millones de toneladas en 1970 a 500 millones en 1990. Unos dos tercios de los desechos peligrosos producidos en EEUU provienen de corporaciones quÃmicas.
·Desechos radioactivos. Las industrias nucleares, militares e industriales, i.e., contratistas como Westinghouse y General Electric, han creado algunos de los peores productos tóxicos que ha visto el planeta. Sólo 20 compañÃas quÃmicas venden más del 90 por ciento de todos los pesticidas del mundo responsables de cientos de miles de muertes, y al menos un millón de envenamientos de trabajadores granjeros cada año.
Los gigantes de la quÃmica como Shell, Monsanto, Mitsubishi y Sandoz controlan la mayorÃa de las semillas genéticas del mundo y la biotecnologÃa industrial, que presenta una nueva serie de problemas ambientales potencialmente peligrosos.
Gigantes como Philip Morris, United Fruit, Pepsico, Cargill, Unilever y Nestlé supervisan vastas porciones de producción mundial agrÃcola y comercial.
* Las ventas combinadas de General Motors y Ford exceden el producto bruto interno combinado de toda el Africa sub-sahariana.
* Las ventas combinadas de Mitsubishi, Mitsui, Itochu, Sumitomo, Marubeni, y Nissho, Iwai, las seis Sogo Sosha, principales compañÃas mercantiles de Japón, casi igualan el producto bruto interno combinado de toda América del Sur.
* 51 de las economÃas más grandes del mundo son corporaciones.
* Las ventas de las principales 500 corporaciones de EEUU igualan un 60 por ciento del producto bruto interno del paÃs.
Las corporaciones transnacionales poseen el 90 por ciento de toda la tecnologÃa y las patentes del mundo.
Las agencias reguladoras, al entrar en el Nuevo Orden Mundial de globalización, permiten que las corporaciones asuman cada vez más poder y le quiten responsabilidad a los gobiernos. La Organización Mundial del Comercio (OMC) tiene un sistema judicial, secreto, sin prensa, sin organizaciones de interés público, llamado Cuerpo de Resolución de Disputas. Tres burócratas sin capacitación social o ambiental, toman decisiones profundamente importantes que afectan a la salud humana, el trabajo, la agricultura, la alimentación y el medio ambiente, aunque no se han pronunciado a favor de éste ni una sola vez.
Los tratados internacionales como la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT), la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se creó para hacer cumplir las reglas del GATT, el propuesto Acuerdo Multilateral sobre Inversión, el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (Nafta), y la Unión Europea (UE) sirven como marco dentro de los cuales se desarrolla la globalización, permitiendo florecer las inversiones corporativas. Este comercio internacional y los acuerdos de inversión les permiten eludir el poder y la autoridad de gobiernos nacionales y comunidades locales, poniendo en peligro los derechos de los trabajadores, la seguridad del medio ambiente y los procesos polÃticos democráticos.
(*) Periodista
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



