TENDRIAN UNA ANTIGÜEDAD DE 10 MIL AÑOS

Investigan la aparición de restos de camello en Los Cerrillos

Es muy probable que si usted en una reunión de amigos dice que hace diez mil años estas tierras fueron habitadas por una especie de camello, se convierta rápidamente en el hazmerreír de la reunión. Ahora, si poco le importa el riesgo de hacer el ridículo y agrega que ese integrante de la megafauna era herbívoro, poseía una joroba no tan pronunciada como los que conocemos hoy día y una trompa parecida a la de los elefantes, pero más corta, sus amigos comiencen a mirarlo de costado, preocupados por su salud mental.

Sin embargo, usted y sus amigos pueden quedarse tranquilos. Las pruebas que avalan la osada afirmación –una cadera, un fémur entero, dos tibias y un talón– fueron avizoradas por un habitante de Los Cerrillos, de apellido Soria, quien al ver que no correspondían al tamaño de los huesos de un equino o vacuno, dio el alerta a Antonio Pocceco, integrante del equipo técnico del Museo Taddei de Canelones.

Al principio, el investigador se valió de una pala para extraer los restos, pero a medida que se aproximaba a las partes que aún permanecían bajo tierra y agua, debió construir una especie de represa y valerse de un pincel «pare ser lo más precisos posibles y no dañar lo restos», explica Pocceco a LA REPUBLICA.

«La cadera está en perfecto estado, algo que no es muy común. Ahora estamos trabajando en su estudio pero existe un 99% de posibilidades de que se traten de restos de un ejemplar de Macrauchenia. Ahora nos falta encontrar el cráneo», afirmó Pocceco.

Los enigmas

El Macrauchenia habitó lo que sería Uruguay y América del Sur hace diez mil años, al igual que una especie parecida a los elefantes, además de mulitas gigantes y los denominados «tigre dientes de sable». Estos animales de gran porte fueron contemporáneos de habitantes humanos, obviamente cuya antigüedad también se sitúa aproximadamente hace diez mil años. Estos hombres conformaban grupos nómades y se alimentaban de frutas y vegetales y, posiblemente, de la carne del Macrauchenia. La caza de este animal podría ser una de las causas de su extinción. La otra hipótesis que manejan arqueólogos e investigadores sobre su misteriosa desaparición sería un abrupto cambio climático. También cabe la posibilidad de que la suma de estos dos factores haya sido el principio del fin de la megafauna.

«Todavía no sabemos cuál o cuáles fueron las causas de su desaparición porque, en cierta medida, nunca se encontraron pruebas o restos de huesos con marcas de haber sido carneados por los antiguos habitantes que nada tenían que ver con los indígenas», precisó Pocceco.

El investigador agregó que, contrariamente a lo que se puede pensar, encontrar restos de estos antiguos vecinos no es tan difícil.

«Generalmente estos restos aparecen en la ‘formación dolores’, que es un tipo de tierra de color pardo o marrón. Se aprecia claramente en barrancas de ríos y arroyos, siempre y cuando haya erosión», afirmó Pocceco. *

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