Preocupa la deserción estudiantil
En dicho diagnóstico se indicó que la matrícula total de la Administración Nacional de Enseñanza Pública (ANEP) se incrementó de 550.000 alumnos en 1985 a más de 720.000 este año lo que representa un aumento del 24%. En el Ciclo Básico, se pasó de 118.000 estudiantes en 1985 a 162.000 actualmente.
Más del 40% de los alumnos que hoy asisten al Ciclo Básico de educación pública pertenece al quintil de más bajos ingresos. Esto equivale a cerca de 60.000 alumnos que residen en hogares ubicados en la franja de ingresos más bajos del país.
Más del 55% de los estudiantes de 17 años que aún deben culminar el Ciclo Básico dejaron de estudiar. «Retener a estos estudiantes en el sistema y evitar que en el futuro continúe ocurriendo constituyen los principales desafíos de la ANEP en este Ciclo de la educación pública», establece el informe.
Para poder comprender los procesos de cambio que se suceden en el sistema educativo uruguayo, específicamente en el Ciclo Básico, conviene repasar el comportamiento de la matrícula y de la cobertura en los últimos años, señala el trabajo.
Hubo un crecimiento de la matrícula en el Ciclo Básico. Esa misma expansión tuvo una influencia aún más notoria en el interior del país, con una tasa de crecimiento del 58% en el período 1991-2000, hecho que permitió incorporar a 35 mil jóvenes que residían en localidades donde no existía oferta del ciclo y no hubieran podido trasladarse a las localidades donde sí existía.
El sociólogo Renato Opertti, coordinador general del Programa Memfod «Con los jóvenes», afirmó que el Ciclo Básico de Educación Media cumple un rol de similar proyección social al que realiza la escuela desde el siglo pasado, en la medida en que se acerca a la universalización del Ciclo. Sin embargo, advirtió que la protección social que sustenta a la escuela no se verifica de igual forma en el Ciclo Básico. Explicó que en la medida en que la educación se ha democratizado, estos jóvenes demandan del sistema educativo una atención más focalizada en aspectos sociales, que permita no sólo retenerlos más sino también que egresen del sistema. El desafío de la educación en su conjunto es evitar que estos jóvenes pertenecientes al quintil de más bajos ingresos de entre 14 y 16 años abandonen el sistema educativo sin haber logrado el mínimo de escolaridad obligatoria de nueve años consignado en la Ley de Educación y en la Constitución Nacional.
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