Sexo ecológico
Horacio Buscaglia
Greenpeace ha elaborado una «Guía para un sexo respetuoso con el medioambiente» para que todos aquellos que reciclan papel, andan en bicicleta, no aceptan alimentos transgénicos y otras nimiedades, se dediquen de una vez por todas a salvar el planeta en serio.
Trascribo casi textual el artículo:
El primer consejo práctico, que da una idea del nivel científico de esta guía del sexo ecológico, consiste en «apagar las luces», porque «todos tenemos que poner algo de nuestra parte para detener el cambio climático» reduciendo el consumo de energía. «Si quiere ver a su pareja o lo que está usted haciendo, haga el amor durante el día», aduce la guía con aplastante sensatez. (Y además a oscuras no pasás vergüenza al verte en cueros)
Este catecismo del sexo ecológico recomienda también evitar el consumo de ostras y mariscos como afrodisíacos, ya que eso contribuye a la extinción de la ya exhausta fauna marina. Como alternativa, sugiere bebidas de hierbas como el guaraná y el cajú, cuyos cultivos son respetuosos con los bosques del Amazonas.
También nos recuerda Greenpeace que quien usa pesticidas y fertilizantes químicos puede un mal día encontrarse con que tratar de imitar el viejo cine hollywoodense haciendo el amor en un pajar puede ser una actividad de alto riesgo. «¿Quiere usted realmente poner su desnudo trasero sobre un hierbajo asesino?», pregunta Greenpeace. Olvidándose de que cada cual hace de su trasero un pito, sea éste mutante o no.
La práctica del sexo ecológicamente consciente exige igualmente renunciar a peligrosos accesorios fabricados con PVC cuando se puede tener lo mismo «con sustancias naturales como caucho y cuero».
Puesto que «más de 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua limpia, bañarse solo/a es un lujo, debería ser compartido».
La revolución avanza, aquella vieja consigna: «Â¡acrocel que se acaba el mundo!» ya fue. Ahora es para salvar al mundo.
(Yo digo, ¿masturbarse, daña la capa de ozono?)
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