Contrabando "técnico" y convencional

Dos formas de contrabando, además de la crisis en los bolsillos uruguayos, se encargan cada vez más de diezmar la producción de la vestimenta nacional.

Aunque se pueda creer que el contrabando desde Argentina o Brasil es lo más grave en este tema, lo cierto es que los chinos causan peores estragos.

La valoración que efectúan las autoridades aduaneras, de los insumos que ingresan, está avalando algo casi idéntico a lo que ocurre con el calzado: el precio al que entra una prenda, en términos reales internacionales, no pagaría el material de que está hecho.

«Han entrado productos con precios ridículos, que no tienen nada que ver con lo normal», asegura el presidente de la Cámara de la Vestimenta. «Y lo peor es que la tendencia se ha venido acentuando».

En cifras comparativas los precios a los que se autoriza ingresen productos hoy a Uruguay, están en la tercera parte de lo que se facturaba por igual producto hace dos años.

«Los productos al precio que entran no resisten ni siquiera el valor de la materia prima que tiene en términos internacionales. Eso debería ser controlado».

Consultado sobre eventuales inoperancias de la autoridad correspondiente, minimiza el cargo. «Hay una buena disposición a ser más eficaces en ese tipo de control, pero no fue lo que sucedió hasta ahora. La prueba está que siguió entrando y cada vez a precios más bajos».

En cuanto al segundo gran aspecto del contrabando, la tendencia a comprar en Brasil o en Argentina, según domine el cambio, es casi histórica.

El problema se hace sentir con mucho más dureza en tiempos de crisis: a la retracción del mercado interno, se suma «que la gente va a Buenos Aires a pasear y vuelve toda la familia vestida y calzada

Si a la escasa actividad, los potenciales consumidores del país destinan sus recursos a gastar en otro país, las posibilidades para la demanda interna se convierten en cero».

Enfatizó en tal sentido la obviedad de que las autoridades saben lo que está ocurriendo, aunque rehusó calificar el método oficial.

«Si es difícil exportar a mercados que no son cautivos, y se nos hace más difícil recuperar el mercado interno, aparece como casi imposible reactivar. La reactivación llega, no cuando todos los años hay que empezar de cero, sino cuando se comienza reactivando lo interno, para empezar a trabajar, a crecer. Para que eso ocurra, las autoridades deben mostrar que se actúa en ese sentido de verdad, base imprescindible para todo lo demás». *

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