PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

El retorno de los brujos

LUIS GRENE

 

«Probar no cuesta nada», piensa el vecino que hace un año está sin laburo. Y se manda adentro del ex cine donde un tipo, medio brasileño, pega gritos y saca las «malas ondas». Otros, también desesperados, caen en las trampas telefónicas que te leen los «caracoles mágicos» para sacar la mufa. Si andás en la llaga prometen el oro y el moro. Aquello de «no creo pero que las hay, las hay… «viene de lejos».

En el viejo Montevideo, el ejemplo de la famosa Madre María de la Argentina pegó fuerte. Tradiciones milagreras en barrios de casas bajas. No se iba tanto por asuntos de guita. Pintaba más por el lado de la salud y el mal de amor. Los brujos hacían «pases» con sus manos y hasta con cuchillos. Las madres llevaban a los pibitos para curarles «el empacho» con el clásico «tirar el cuerito». Cuando una piba no podía con el galán de la esquina, aparecía una amiga que le daba un papelito con la dirección salvadora. Luego de bruta amansadora, la muchacha recibía una repetida respuesta. Había una «mala mujer» que estaba interponiéndose e impedía el deseado casorio. Como solución pedían a la sufrida enamorada que trajera una foto y prendas íntimas del alocado hombre. No me pregunten cómo lo hacía, pero, al par de días, esa inocente noviecita aparecía con una postal de los dos abrazados en El Rosedal y hasta un calzoncillo que luego el tipo buscaría sin entender nada. Todo valía para romper el hechizo de la otra «mala mujer» y llegar frente al cura. La doña Sarita, de la Unión, fue muy visitada por famosos políticos. A la sordina, tempranito en la matina, se aparecía un senador blanco que confiaba en esa viejita, casi inválida, que nunca erraba en sus predicciones. Lo cómico es que, según cuentan, la anciana nunca tuvo credencial y una vez confió a una vecina que «la política era cosa del Diablo». Por el Hipódromo rondaba un curandero que pasaba «una ramita» por las caballerizas y los pingos lo relojeaban nerviosos. En el Paso Molino, estaba Don Pedro, con sus velas de la suerte, y una clientela de actores de radioteatro y bailarines del Teatro Urquiza. Y la cortamos porque suena de nuevo el teléfono. Es que el ministro insiste en que le demos la dirección de la viejita. Los esperamos sábados y domingos, a las 19, en 1410 AM LIBRE, con el auspicio de la Intendencia Municipal de Montevideo. *

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