DESPUES DE 169 AÑOS EL JEFE CHARRUA ARRIBO A TERRITORIO URUGUAYO, PROCEDENTE DE FRANCIA

Vaimaca Pirú está en su tierra

Luego que el avión de Air France arribara al aeropuerto de Carrasco, cerca de las 22.30 horas del miércoles 17, los restos de Vaimaca Pirú, el último cacique charrúa, fueron envueltos en la bandera nacional y escoltados por un grupo de soldados del Grupo de Artillería Nº 5 hasta la Base Aérea de Carrasco, donde fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti, el ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, el embajador de Francia, Thierry Reynard, la antropóloga del Museo de Historia Natural de París, Michelle Nespoulit, autoridades militares e integrantes de la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa (Adench).

Tras la firma de la restitución oficial de los restos del jefe indio al Estado uruguayo, el embajador francés catalogó el hecho como «un gesto de nuestro gobierno, que ha querido expresar la profunda amistad que caracteriza las relaciones entre Francia y Uruguay».

El diplomático agregó que la repatriación pudo ser concretada «en virtud de la evolución de nuestro derecho al aparecer el principio de inviolabilidad del cuerpo humano recogida en nuestras leyes.

Es un hermoso símbolo que esta ceremonia se realice inmediatamente después del 14 de julio, fecha nacional de Francia y el día antes del 18 de julio, fecha que se conmemora la Jura de la Constitución uruguaya. Dos acontecimientos que nos recuerdan la identidad de valores que fundan la relación entre nuestros dos países, en especial en lo que refiere al respeto de los derechos del hombre».

Por su parte, el canciller Opertti hizo referencia al largo proceso de repatriación de los restos de Vaimaca, aprobado en 1990 por el Parlamento nacional. «Con esta ceremonia concluye un proceso extenso en el tiempo y también extenso en lo que ha sido el anhelo de reunir antecedentes que hacen a nuestra historia, a nuestra población y, en definitiva, al propio ser nacional».

«La memoria histórica», enfatizó Opertti, «constituye el gran valor aglutinante de las naciones y los pueblos. El encuentro con esas raíces, sin duda alimenta el presente y auspicia el futuro».

Catalogó la restitución como un «reencuentro con las raíces de los orientales». «No fue una acción diplomática común, ni una gestión internacional frecuente», sostuvo Opertti, quien también agradeció el modo «respetuoso y emblemático» de la entrega de los restos de quien fuera cacique de su tribu y «guerrero de Artigas, llevado luego en condiciones ignominiosas a Europa».

«Transcurrida ya la memoria histórica, que nos permite a todos recobrar el nivel de nuestra comprensión de los hechos y circunstancias, hoy seguramente el pueblo oriental acoge este gesto como una reafirmación de la comprensión francesa y, al mismo tiempo, a la labor silenciosa de las asociaciones privadas que han hecho de esta evocación un valor aglutinante en torno al cual han venido funcionando sin pausa», manifestó el canciller uruguayo.

«Nueva lectura de la historia»

El presidente de la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa, José Rodríguez López, dijo a LA REPUBLICA que la concreción de la repatriación de los restos del indio representa, más allá del hecho histórico, «un homenaje a toda la nación charrúa». «A partir de ahora, seguramente va a haber una nueva lectura de la historia. Máxime, teniendo en cuenta que esta gente fue tratada como parias sociales hace 170 años y se los trató de eliminar de la faz de la tierra. Hoy, en 2002, se le está rindiendo honores de Estado, los máximos honores que pueda recibir una persona. Esto es un hito, a partir de este momento va a haber una lectura completamente distinta de la historia», afirmó Rodríguez López.

Recordó que en 1989 la asociación propuso la restitución de estos restos. Un año después, se presentó al Parlamento el primer proyecto de ley, aprobado por unanimidad en Diputados, no así en el Senado. Una década después, en el año 2000, fue aprobado por las dos cámaras y promulgado por el Poder Ejecutivo a través de la Ley 17.256, del 5 de setiembre de 2000.

«Desde nuestra fundación en 1989, venimos luchando por la restitución de sus restos. Por eso es tan significativo para nosotros», señaló Rodríguez López. *

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