La sombra de los halcones de EEUU sobre Uruguay
North, conocido por su activa participación en el escándalo Irán-Contras, y por su asesoramiento directo a organizaciones contrarrevolucionarias antisandinistas, mantiene estrechos contactos con organismos y organizaciones de seguridad en Uruguay y Argentina.
Entre los pasados 23 y 25 de junio, el aeropuerto internacional de Carrasco se mantuvo bajo control estadounidense, y ni siquiera las autoridades uruguayas pudieron conocer a qué se debía el operativo especial.
Según la fuente, North instruyó a sus enlaces en Montevideo de que coparan las instalaciones en un supuesto operativo de control de calidad en la seguridad dispuesta por Estados Unidos, luego de la denominada campaña norteamericana contra el terrorismo.
La orientación llegó por los organismos de inteligencia americana que incluso llegaron a confundir a uniformados argentinos cuando entre el 20-21 de junio, North descendió del avión que lo trasladó a la Argentina, antes de partir a Uruguay, objetivo principal de su viaje.
Un mes antes, funcionarios de inteligencia y especialistas norteamericanos también tuvieron bajo control la pista y los accesos a la terminal aérea uruguaya, lo que mantuvo en jaque a los funcionarios locales, aseguró una fuente muy cercana al aeropuerto que, por razones de seguridad, pidió mantenerse en el anonimato.
Oliver North conoce perfectamente las operaciones militares uruguayas que se registraron en forma clandestina, especialmente durante el período de la dictadura que asoló esta nación del Río de la Plata (1973-1985).
Según se conoce, militares uruguayos participaron junto a la dictadura de Anastasio Somoza y, cuando los guerrilleros del Frente Sandinista (FSLN) acompañados por uruguayos y otros latinoamericanos tomaron por asalto el búnker de esa dictadura centroamericana, encontraron dinero y también discos de música folclórica oriental.
Los uniformados uruguayos y argentinos huyeron del lugar para no tener que responder ante la Justicia por sus tropelías, movimientos todos que fueron coordinados por el equipo que dirigía el coronel norteamericano North en la zona.
De acuerdo con fuentes argentinas, la participación de militares uruguayos y argentinos tenía como objetivo principal mantener en formación una internacional del terrorismo, lo que permitiría a Estados Unidos mover fuerzas de otros países sin tener que tratarse el tema en forma oficial dentro de ese país.
Como la situación internacional fue variando, el coronel North mantuvo bajo control las organizaciones paramilitares clandestinas integradas por uruguayos, argentinos y chilenos.
La actividad de los mencionados fue «legalizada» mediante la creación de organizaciones de asesoramiento en seguridad o empresas dedicadas a ese servicio directo, tanto en Uruguay como en Argentina, donde jugó un importante papel el ex agente de la Agencia Central de Inteligencia Americana (CIA), John Battaglia, conocido como el misterioso contacto uruguayo.
Precisamente, Battaglia aparece como representante en Argentina de la empresa de seguridad Trident, de la que es propietario Oliver North, amigo íntimo de un reciente visitante a Uruguay: Otto Reich, designado por George W. Bush como secretario adjunto para el hemisferio occidental y hombre número uno del mandatario norteamericano para América Latina y el Caribe, aunque el Congreso de ese país consideró inoportuna y fuera de lugar su designación.
Pero Bush no podía atender la solicitud expresa del Congreso de su país, porque existieron demandas y exigencias superiores que involucran la actividad militar y de inteligencia estadounidense fuera de ese país.
No estaría mal que el Parlamento uruguayo investigara las actividades en este país de Oliver North, ex teniente coronel del Ejército de los Estados Unidos, así como sus vínculos en Uruguay.
Fuentes uniformadas argentinas y uruguayas parecen coincidir en que North está tratando de alentar o reflotar la acción de paramilitares conocida como «mano de obra desocupada», hoy principalmente vinculada a organizaciones de seguridad u otras que no tan legales que parecen moverse en la denominada Costa de Oro uruguaya, en el departamento Canelones.
En esas zona fue asesinado el científico chileno Eugenio Berríos, colaborador de la DINA chilena e inventor del gas sarín, utilizado por la dictadura de Augusto Pinochet. *
* Osvaldo Burgos: Periodista y analista Internacional. Especial para LA REPUBLICA en Uruguay.
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