Los calores del verano harían colapsar represa de Salto Grande
El cambio de temperatura será, en definitiva, el que generará cuadros críticos el próximo verano, en caso que no se tomen providencias a nivel de la infraestructura operativa del complejo hidroeléctrico, denuncian algunos técnicos.
Tras la denuncia de LA REPUBLICA en torno al posible colapso operativo en varias áreas, la sensación térmica ascendió vertiginosamente pese a los intensos fríos invernales. Luego de la publicación, las investigaciones internas han sido exhaustivas.
Otro factor de inquietud que se suma es el temor que impone la existencia de una causal de despido sin causa, resabio de la dictadura militar. Esta es la única dependencia estatal donde ello es posible.
Los funcionarios -anónimos denunciantes- ampliaron algunos de los puntos cuestionados.
Mientras tanto, los jerarcas políticos de la Comisión Técnica Mixta desmintieron que hubiera problemas. Las denuncias se atribuyen más a conflictos en la interna argentino-uruguaya de la comisión, que a lo que en verdad es: una preocupación de los técnicos ante la falta de mantenimiento y refacción. No obstante, uno de los técnicos con mayor jerarquía en el complejo aceptó que algunas cosas no andan tan bien como se afirma.
En el verano se verá
Los denunciantes aseguran que el peor de los problemas, el deterioro en los cableados, hará crisis el verano próximo cuando las temperaturas pongan en jaque la falta de mantenimiento.
Afirman estos entendidos que la causa original del problema está lejos de ser la administración «actual o anteriores: el problema venía en el proyecto». Señalan, en tal sentido, que los estudios de las temperaturas que debe soportar el complejo «fueron incompletos» y el cableado fue instalado con márgenes inferiores de resistencia a los que se ha visto expuesto.
Ahora, con recorte presupuestal, las sucesivas postergaciones impiden solucionar el deterioro progresivo.
Las altas temperaturas litoraleñas están dañando severamente los forros plásticos en los mazos de cableado. Estos mazos, contienen entre 5 y 20 cables conductores cada uno. Son mayoritariamente de industria argentina, Pirelli y otras marcas, aunque los técnicos coinciden en que no se trata de un problema de calidad del producto, «ya que eran buenos, pero soportan condiciones bastante peores que para las cuáles se fabricaron y con mantenimiento inadecuado».
Los kilómetros de cable presentan el mayor problema en las casillas de ambas márgenes, donde los funcionarios deben trabajar a temperaturas superiores a los 45 grados cuando aprieta la canícula en el verano.
El aislante se desgrana y muestra los componentes interiores, con los distintos riesgos que eso implica.
Algo similar, afirman, ocurre en los servicios auxiliares: las distintas redes de corriente alterna y continua imprescindibles en una obra de esta envergadura, que alimentan, desde los «excitadores» más sofisticados de la usina generatriz, a las lamparitas de las oficinas, están camino de colapsar. Estas redes de 220 y 380 voltios, aunque algo menos afectadas, tienen postergaciones en el mantenimiento de tal data que hacen temer por su futuro al ser nuevamente expuestos en condiciones de calícula.
Temor al fuego
El sistema central contra incendios de la represa está basado en el anhídrido carbónico (CO2). Existen dos baterías de tubos distribuidos en el complejo para aventar el peligro de fuego: baterías de tubo de acción rápida, que actúan directamente sobre el fuego; baterías de acción lenta, capaces de mantener el CO2 en el aire, a fin de evitar que se reinicien las llamas.
El temor existente es a la falta de reposición de CO2 en algunas baterías, tras una alarma accidental registrada en setiembre de 2001. Aunque se desconocen las razones del fallo, descartándose alguna negligencia de manejo humano, lo cierto es que aún no se han repuesto las cargas y por ende existe potencial riesgo.
Aspecto no menos importante parece el deterioro en el sistema de excitación, parte clave en el generador de emergencia (GDE). El GDE es movido por un motor diesel, que es importante chequear periódicamente. El generador opera si alguna de las centrales queda fuera de servicio, o los generadores no arrancan: la recuperación se hace utilizando la energía de este generador diesel, haciéndolo marchar hasta que se recupera totalmente el funcionamiento del elemento «caído».
A la respuesta del directorio de la Comisión Técnica -Mixta en el sentido de que existen repuestos para las distintas contingencias, los denunciantes reconocieron la especie, pero aseguraron que, «en tanto están mal almacenados, están en las mismas malas condiciones que los que están en operaciones».
Aspecto distinto, aunque no menos importante, máxime desde el punto de vista ambiental, lo estaría constituyendo la pérdida constante de aceite en la Unidad 1 en la margen derecha, del lado argentino. Allí los técnicos están convencidos de la necesidad de detener y desarmar la unidad, como única forma de evitar la constante pérdida de aceite que, a una media de 1 litro por hora, cae aguas abajo desde hace ya meses.
Mientras los demás sistemas de presión, son repuestos con 1.000 litros de aceite, por ejemplo, la Unidad 1 exige hasta 3.500 en igual período debido a la descompensación de la pérdida constante. *
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