Tiene la palabra
Batlle Berres: A 38 años de su muerte
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Fue un 15 de julio, cuando se fue Luis Batlle, y se fue, como se van los grandes, dejando no sólo una gran tristeza y un inmenso dolor, sino una estela radiante de lo que había sido su vida y una fuente inagotable de lo que era su prédica.
Fue un conductor de ideas claras y de convicciones firmes, pero un intuitivo por naturaleza, su figura se agigantaba en los momentos de dificultades y de desconcierto y en el ojo de la tormenta sabía como nadie encontrar el derrotero; temible en la polémica, cauto en el reproche, generoso en el halago y mesurado en la crítica, aunque ésta era feroz cuando de defender los sagrados intereses de la República se trataba.
Dueño de un estilo impetuoso, jalonó las mejores horas de casi medio siglo de los hechos más importantes de nuestra vida política, noble, generoso, elocuente, impulsivo, fue desinteresado e imprevisor para sus propios intereses, pues estaba entregado en cuerpo y alma al servicio de su pueblo.
Se batió en las lides políticas con su clásico estilo directo y valiente, fiel reflejo de su posición ante la vida, valeroso sin soberbia, enérgico sin violencia, duro sin ensañamiento.
Luis Batlle amó la vida y como nadie la hizo pródiga, combatió con tesón y energía desde todos los puestos de la lucha cívica y la República lo distinguió como sólo a los grandes ciudadanos; presidente de la Cámara de Diputados, presidente de la Cámara de Senadores, presidente de la República, presidente del Consejo de Gobierno, no hubo honor ni distinción que su pueblo no le brindara.
Si fue grande en las victorias, fue inmenso en las derrotas, su combativo temperamento, su acción decidida, sus claras y fuertes convicciones lo convirtieron en un líder nato y en el conductor imprescindible en las horas difíciles que enfrentaba la Nación.
Por eso evocamos en esta fecha no sólo al luchador indomable de cien batallas, alguna vez derrotado pero jamás vencido, su voz recia y vehemente alzada en oposición a todo lo que entendiera contrario al interés público, su mano abierta, franca, tendida hacia el amigo como al necesitado, su estampa imponente en la tribuna con sus brazos extendidos hacia el infinito, como si quisiera abrazar en un solo gesto a todo su pueblo que tanto amó.
Sus palabras claras y precisas, reflejaban siempre una profunda convicción interior y por eso le daban un enorme poder de seducción y una tremenda fuerza de sinceridad, que comprometían el apoyo y la adhesión de quienes –aún adolescentes– lo escuchábamos cautivados por su desbordante personalidad.
Su prédica en defensa de la justicia social y el trabajo de los uruguayos, retumbó con la fuerza de un trueno, tanto en la Asamblea de las Naciones Unidas en París en 1951, como en la Reunión de la OEA y fue a las mismas puertas de los grandes intereses económicos, a luchar por el derecho de los uruguayos, y al igual que hoy, con coraje y pasión reclamaba, no queremos ni dádivas ni préstamos, queremos mercados y un lugar para el trabajo de los uruguayos.
Como todos los grandes tuvo una línea de conducta, fue un titán defendiendo la democracia, un paladín de la libertad, consuelo y refugio de los humildes y necesitados, él como nadie, supo hacer carne en su pueblo que «el batllismo es el escudo de los débiles». Fue sin dudas, el mejor discípulo del maestro. En momentos cruciales para la República, cuando la arbitrariedad y el despotismo se cernía sobre las instituciones, abrazó la legalidad y combatió por la Constitución, conociendo el exilio, el infortunio y la pobreza.
Fue injuriado y calumniado como nadie, pero querido, respetado y reivindicado como ninguno, su dimensión política y moral, su convicción reflexiva y genuina, el fuego pasional que imprimía a sus ideas, conmovió a las multitudes y radicalizó las opiniones. Enseñó con coraje y optimismo a sentir por encima de las pasiones personales, la grandeza sublime del interés nacional.
Fue antes que nada un republicano y más que nada un demócrata, en su lucha de todas las horas, desde la radio, desde su diario, inmerso en los problemas de la gente, ningún tema le era extraño, periodista de fuste, no mancilló jamás su prédica con el agravio injusto, fue leal con sus adversarios y un ejemplo de nobleza y de espíritu justiciero.
A treinta y ocho años de su muerte, su figura, su genio, sus ideas y su pensamiento, se agiganta en los corazones del pueblo que tanto amó, y más que un recordatorio o un homenaje, debe ser un apasionado compromiso. Por eso en estas horas de angustia y zozobra en que se debate la República, es cada vez más claro, que ese Uruguay, grande, feliz y fecundo que tanto anhelamos, lo vamos a alcanzar en la misma medida, en que sabía y profundamente nos sepamos inspirar en la presencia inmortal de Luis Batlle Berres.
LIC. JORGE VAEZA – CI: 726.029-7
Otras noticias del día de la interpelación
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De mi mayor consideración:
Se ha informado en medios masivos de comunicación dos hechos acaecidos el 11 de julio de 2002 y que tomados a la ligera por algún desprevenido ciudadano puede hacerle creer que el aumento de la cotización del dólar estadounidense se debió a la interpelación que se realizaba ese día al ministro banquero Bensión.
Si bien no fue aseverado por los informativistas que existiera relación entre ambos acontecimientos es bueno hacer la aclaración porque también lo vimos en el título del artículo escrito por el periodista Juan Mendieta el día 13 de julio de 2002 (estamos seguros que en este caso sin doble intención).
Aquel mismo jueves hubo otros hechos que sería interesante analizar:
1) Presentación del proyecto de ley para la reactivación del aparato productivo. (La falta de confianza en su eficacia puede incidir en la conducta de los inversores).
2) Dos licitaciones en Letras de Tesorería en Moneda Nacional por un total de $ 200:000.000 cerrados a las 14 horas de ese mismo día en la que se ofertaron $ 564:200.000 (A partir de las 14 horas los bancos tenían sin colocar $ 364:200.000 con los que estarían dispuestos a especular. (Solución para que no se repita estatizar la Banca y ponerla al servicio de la producción).
3) Las AFAPs continúan con su política de comprar dólares con los importes que reciben desestabilizando el mercado de cambios. (Debería legislarse dejando sin efecto la normativa que las creó para evitar que los trabajadores sigan siendo desangrados por esas SA que difícilmente puedan llegar a tener la efectividad necesaria para dar tranquilidad a quienes luego de una vida de trabajo quieren vivir dignamente su vejez).
Lo saludo a usted muy atentamente.
GREGORIO ARSLANIAN – CI: 879.061-7
Perros de Maldonado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Ante todo lo felicito por su periódico, es el más veraz y confiable. Como sé que su página es muy leída quisiera que se hiciera eco de esta crónica y apoyara esta justa causa. Es con verdadero repudio y una gran indignación que me enteré días atrás de una noticia aberrante.
Parece ser que el intendente de Maldonado, en la persona de su secretario, el señor Curbelo, ha dispuesto poner un refugio para los perros que circulan por dicha ciudad.
¿Por qué andan por las calles? ¿Se pierden o los abandonan?
Ninguna de las dos causas son perjud
iciales para los individuos. Ya bastante tienen con haberse perdido o haber sido abandonados. Ellos sufren mucho la pérdida de su hogar y de su amo. Ellos no roban, no violan, no matan.
El tal refugio es una perrera disfrazada pues se piensa sacrificar a los animales que no se puedan alimentar.
Yo pregunto, en esta sociedad más que mediocre, totalmente corrupta, vandálica ¿por qué no matan a los delincuentes que andan sueltos por todas partes cometiendo toda clase de delitos?
A ellos se les puede mantener, ¿por qué? ¿Para que sigan delinquiendo, para que sigan destruyendo cárceles, para que sigan destruyendo vidas? Estamos en la selva.
Es una vergüenza, una cobardía y una ineptitud.
Vergüenza, porque una sociedad que no protege a los animales no tiene dignidad, ni sentimientos, ni cultura.
Cobardía, porque no se atreven con los delincuentes y se la agarran con los pobres animales, que son los más débiles ya que hoy por hoy es lo único sano y noble que queda.
Ineptitud, porque una Intendencia tiene problemas más delicados que atender, como ser la urbanización, saneamiento, iluminación, patentes y demás a ver quién, quiénes son los dueños, múltelos.
Hay que mentalizar a la población al cuidado, cariño y respeto por los animales. Pero nunca y bajo ningún concepto la barbarie de la pena de muerte para quienes nada hacen y lo ofrecen todo.
¿Qué queda para los delincuentes?
Yo quiero decir en esta crónica que el intendente Antía, el señor Curbelo y todo su equipo son viles asesinos de canes.
Nadie es quién para decretar la muerte de vidas ajenas, porque ellos, los perros no son objetos, son vidas, vidas dignas que merecen otra más amplia consideración, amor y respeto.
Por todo esto digo hay que apostar a la vida, no a la muerte y menos de seres inocentes, que son la nobleza personificada, son los más desprotegidos y son los que nunca nos van a traicionar y nos van a dar siempre su gran amor incondicional para toda la vida ¡abajo los asedios!
Intendente Antía, señor Curbelo y todo su equipo no son comparables ni a Hitler, éste era una cabeza de alfiler al lado de ustedes.
PROFESORA Z. LOMBARDI – CI 879.963-5
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