DICTAN CHARLAS Y CURSOS EN LAS PROPIAS DEPENDENCIAS SIN AUTORIZACION DE LOS JERARCAS

Denuncian que secta hindú recluta adeptos en las oficinas públicas

La propuesta del presidente Jorge Batlle de inculcar educación en valores, provocó, hace un tiempo, el rechazo de amplios sectores de la sociedad que la catalogaron como una simple y lisa violación a la laicidad, por sus presuntas connotaciones religiosas.

La polémica por una supuesta introducción de valores religiosos por parte del Estado regresa ahora al tapete, cuando la secta Brahma Kumaris comenzó a dictar talleres y cursos a funcionarios estatales, sin el consentimiento de las jerarquías competentes.

Este grupo originado en religiones orientales están introduciéndose «silenciosamente», con el aval de algunos mandos medios de los organismos estatales.

Actualmente, las «hijas de Brahma» están dictando cursos de potenciación de las capacidades, autogestión y liderazgo en Antel y UTE, sobre tercera edad en el Banco de Previsión Social (BPS) y en la capacitación de educadores para potenciar su liderazgo e introducir valores en el aula, en el Instituto Nacional de Menor y en la Administración Nacional de Educación Pública.

La organización española de Asesoramiento e Información sobre Sectas con sede en Barcelona, sostiene que los kumaristas son «una secta peligrosa, responsable de lavados de cerebros y de intentos de suicidios masivos.»

Incluso, el pasado 14 de mayo el propio presidente Batlle ofició de anfitrión en el Edificio Libertad, de una conferencia de la Asociación Espiritual Mundial Brama Kumaris.

Este encuentro del primer mandatario con esta asociación fundada en 1936 por el acaudalado joyero indio Lek Raj, fue considerada a nivel parlamentario por legisladores que se oponen a la revisión del concepto de laicismo. Según informó una fuente que participó de estos talleres, los kumaris entran a las organizaciones del Estado en «una forma sutil, invitando a los funcionarios a participar de sus cursos y entablando contacto con los mandos medios de las empresas estatales.»

Bajo el pretexto de que forman parte de las Naciones Unidas y que en las reuniones se tratan exclusivamente de temas espirituales y de autoayuda, dirigen su reclutamiento principalmente hacia las mujeres, ya que los hombres son considerados adeptos de segundo nivel.

Dentro de las oficinas del Estado, la secta organiza reuniones con núcleos pequeños de participantes donde no se habla de religión, pero este mecanismo permite que una vez terminada la charla, inviten en forma personal a participar de su movimiento.

Generalmente, enfocan su objetivo en quienes trabajan con personas de la tercera edad y con profesores y maestros. En algunas áreas, ofrecen dictar un taller de comunicacíón social.

Oficialmente, el Estado no reconoce el trabajo del movimiento hindú. Los cursos o talleres dictados en las propias dependencias estatales, no están reconocidos por los directores que no tienen información sobre esta práctica.

Según se pudo saber, los seguidores del Baba Lekh Raj consideran a los adeptos occidentales como «extranjeros de doble título», «extranjeros al paraíso» y «extranjeros a la India».

Estos adherentes deberían suministrar doble servicio de tiempo y dinero.

Los extranjeros son primordiales para esta religión, porque son catalogados de «Joyas divinas del Baba». Son llamados a liberarse de todas sus pasiones para reencontrar su pureza original y entregar sus bienes «impuros» para liberarse de las «marionetas del mal».

El sexo es el enemigo

El sexo es considerado como el gran enemigo del hombre y el acto sexual es tomado como un ritual prohibido. Entienden necesaria una ruptura de todos los lazos familiares y sociales que mantienen en una «atmósfera de valores superfluos».

Según indicó la organización de Asesoramiento e Información sobre Sectas, la Kumaris tiene una tendencia sectaria, con un monopolio de la verdad, un radicalismo doctrinal y moral y una oposición sistemática al mundo actual.

No se presenta a sí misma como una religión, sino como un «estilo de vida», que permite a los miembros estar sanos física y mentalmente. La «Brhama Kumaris» es considerada una religión monoteísta. Al menos los «profesores» son vegetarianos y célibes, mientras que los «estudiantes» tienen libertad de adherir a estas formas de vida.

Esta organización tiene una fuerte participación en Costa Rica, donde integra una comisión estatal para la «salvación de los valores humanos», en la cual los kumaris dictan cursos y talleres en forma gratuita.

Los temas abordados son «una vida libre de estrés», «hora de meditación», «autogestión y calidad de vida» y «aprender a pensar positivamente». Crearon también a nivel institucional, un instituto de control de la corrupción. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje