Vida en la ocupación
A riesgo de caer en un lugar común, podría decirse que más allá de la lucha de casi dos años que los trabajadores de la textil Dymac SA vienen realizando en defensa de sus fuentes laborales, con toda la incertidumbre, falta de perspectivas y necesidades insatisfechas que la dilatación de un conflicto acarrea, hoy tienen un motivo por el cual celebrar.
El pasado 28 de junio, en un hecho sin precedentes en la historia del movimiento sindical uruguayo, Carolina Castro, de 22 años, y Angel González, de 20 años, se convirtieron en la primera pareja de trabajadores en ser padres en medio de una ocupación.
Angel participó de las tres ocupaciones y Carolina de las dos últimas. «Nos conocimos trabajando en otro lugar, dice Carolina. El fue el primero en ingresar a la empresa y después lo hice yo. Por eso no estuve en la primera ocupación», explica la madre.
Carolina quedó embarazada en setiembre, pocos días antes de la segunda ocupación. «Con mi compañero prácticamente vivimos toda la gestación de nuestro hijo en medio de las ocupaciones», señala la madre.
La llegada de Diego fue «una luz de esperanza dentro de toda esta situación. Estábamos en la empresa con mi compañero cuando empecé a sentir las contracciones. Incluso, rompí la bolsa aquí adentro y los compañeros llamaron a una ambulancia que me trasladó al Pereira Rossell. Casi lo tuve dentro de Dymac», afirma sonriente la madre.
Dieciocho meses de lucha
Los problemas en Dymac se remontan a enero de 2001, cuando los trabajadores comenzaron a cobrar sus quincenas hasta en siete cuotas. Finalmente los 196 trabajadores fueron enviados en su totalidad al seguro de paro, manteniéndose además lo adeudado por concepto de salarios.
«El 10 de setiembre, a las 3 de la mañana, mientras hacíamos la cola para tramitar el seguro de paro, los trabajadores decidimos ocupar la planta, siempre con la perspectiva de cobrar los adeudos salariales», recuerda Alicia Paiva, una de la operarias de Dymac.
Diecisiete días después, y pasando por alto la mesa de negociación que los trabajadores mantenían con representantes de la empresa, ésta decide cortar en forma unilateral el diálogo y desalojar a los trabajadores.
«Pese al desalojo, nosotros seguimos unidos y mantuvimos la olla sindical», acota otro trabajador.
El 15 de octubre, los empleados decidieron ocupar por segunda vez el local, ubicado en Thompson 3077. La medida se extendió durante 54 días.
«Dymac es una sociedad anónima, propiedad de dos familias», explica Paiva. «En la primera ocupación, los trabajadores dialogábamos con una de las familias integrantes de la sociedad anónima. En la segunda ocupación, empezamos a dialogar con el otro dueño. Al final, cuando ya se apostaba por un nuevo desalojo por la fuerza, logramos firmar un preacuerdo donde se contemplaban todos los puntos de nuestra plataforma reivindicativa: se nos reconoció la deuda salarial, se reconoció la organización sindical e instalamos una mesa de diálogo tripartita para ir evaluando los reintegros porque, supuestamente, la empresa iba a ser reactivada en marzo pasado», señaló Paiva.
Sin embargo, la empresa no cumplió con la totalidad de los puntos acordados y se presentó a concordato con una fórmula, inviable a juicio de los trabajadores, donde se pedía un 70% de quita, 2 años de gracia y otros 5 años para saldar el monto total de la deuda que alcanzaba a U$S 6.500.000, U$S 4.500.000 al Banco República y el resto a proveedores.
Finalmente, y ante la posibilidad de desmantelamiento de Dymac, los trabajadores decidieron en febrero de este año ocupar por tercera vez la planta industrial.
Desde entonces, los trabajadores vienen elaborando un proyecto de viabilidad, por establecer una cooperativa autogestionaria.
«Estamos en la etapa final de elaboración del estudio de viabilidad. Felizmente, tenemos grandes posibilidades de reactivación a corto plazo. Ahora, estamos solicitando al Poder Ejecutivo que emita una ley de extensión para los compañeros que están en el seguro de paro, porque desde hace tres meses que no lo cobramos porque la empresa, al presentar quiebra, no hay quién solicite las prórrogas», manifestó Paiva. *
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