El Estado enfrenta el crecimiento de la matrícula con el mismo presupuesto
Como se recordará, la «universalización» de los jardines de infantes a partir de los 4 años, ejecutada por Rama, generó que en el último lustro, unos 50.000 niños más se incorporaran a la educación.
Antes de dicha expansión, el aumento de los ingresos a Primaria, oscilaba en el 0,5 % anual, e incluso en algunos años fue negativo: nada asombroso en un país con mínimos niveles de natalidad. Pero entre 1996 y 2001, la extensión de la escolaridad a los más pequeños hizo que la educación pública, «alcanzara su clientela máxima en la historia. Fue un proceso rápido y previsible», acepta Florit. A diciembre de 2001, había 87.155 alumnos en educación inicial, más del doble de los cuarenta mil que había antes de la Reforma.
La crisis determinó sin embargo que fuera en otro sector educativo, y no entre los más pequeños dónde se siente ahora la explosión.
«En el presente 2002, los números se estabilizaron en la educación inicial. De los 87.155 inscriptos en diciembre de 2001, se pasó a 87.895 para mayo de 2002″, detalla Florit. «Pero mientras en diciembre de 2001 había 303.273 alumnos en educación común, en mayo de 2002, hay 315.451: esos 12.000 alumnos son el desfasaje sufrido a nivel de los institutos privados».
El detalle se ve reforzado porque en la restante área de educación primaria, la especial, entre ambos períodos contabilizados no hay diferencias: 8.682 alumnos en ambos recuentos.
El total muestra 399.110 alumnos en la Escuela Pública al fin de 2001, actualmente unos 412.000.
Respuesta gubernamental
«Con gran esfuerzo de los maestros y apoyo de los padres, la situación está atendiéndose, pero las perspectivas son poco claras», sentenció Florit.
La Ley de Presupuesto establecía la creación de 900 cargos, destinados a las escuelas. A nivel de Primaria, se consideraban imprescindibles 300 de esos cargos: 82 maestros para educación inicial; 78 para escuelas de tiempo completo; 79 para escuelas comunes; 57 para escuelas especiales; y 4 directores.
«Ahora sabemos que habrá nombramientos para 50 cargos solamente».
A nivel de las asambleas técnico-docentes, se ha establecido que 30 alumnos por clase es el máximo de niños para impartir una docencia del mejor nivel. Para el Consejo de Primaria, las recomendaciones establecen un máximo de 40 niños, por encima de lo cual se cataloga como desaconsejable. La crisis que aumentó la población escolar, y el «recorte» en el número de nuevos nombramientos, generará una superpoblación fuera de los parámetros mínimos imprescindibles para una escuela moderna. A ello debe sumarse el problema de las migraciones, tanto desde áreas rurales a las ciudades, como dentro de la misma capital. Mientras cada vez hay menos alumnos en escuelas de Punta Carretas, Centro y Cordón, por ejemplo, el número de educandos en Casavalle, Cerro, Nuevo París y en zonas periféricas, está aumentando por encima de toda previsión.
Florit concluyó señalando que «a mediado de 2002, luego de un proceso de reformas que, más allá de la polémica, tuvo el efecto de expandir la matrícula pública, haciendo que las escuelas concentren hoy más del 80 por ciento del total de la niñez uruguaya, se debe optar claramente sobre seguir apostando a la educación pública, responder a la confianza que la gente depositó en la escuela, ó iniciar en forma expresa o implícita, voluntaria o involuntaria, un proceso de expulsión de los niños de las escuelas públicas. Si hay una Escuela a la que hoy concurren 412.000 niños, el pico histórico más alto en la matrícula, habiendo recibido en un sólo año más de 13.000 nuevos alumnos no se dota de los recursos necesarios (creaciones de cargos, presupuesto, etc.) en forma inevitable se termina deteriorando la calidad educativa, superpoblando los grupos y generando un proceso de fuga, deserción o de fuga implícita hacia el sub-sistema privado, en tanto los padres tengan capacidad para pagarlo». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad