LOS COLEGIOS PRIVADOS AGONIZAN Y CIERRAN, MIENTRAS LAS ESCUELAS ESTATALES SE DESBORDAN

Corrida de alumnos a la escuela pública

El próximo 22 de julio se reunirán delegados de todas las instituciones pertenecientes a la Asociación Uruguaya de Educación Católica, para evaluar lo que a primera vista parece la mayor merma de alumnos en la historia de la enseñanza escolar privada del país.

Hasta el año pasado unos 20.000 escolares se habían visto obligados a abandonar la educación en colegios debido a la crisis. Mientras en 1998 había 180 colegios católicos, para 2001 quedaban 165.

«Aunque no hemos cuantificado aún el primer semestre de este año, es cierto que algunos colegios modestos, principalmente en Rivera y en Artigas, debieron cerrar sus puertas», reconoció el Padre Pedro Incio, jerarca de la Asociación.

El sacerdote explicó que la falta de trabajo en los departamentos fronterizos desencadenó una catástrofe a nivel colegial y que, progresivamente el problema se está instalando en las áreas periféricas de Montevideo.

«Los padres están haciendo esfuerzos tremendos: están pagando las clases de sus hijos con trabajos para la escuela, o con productos, en una especie de trueque en aumento. Pero con estos solamente es imposible mantener abierto un colegio», detalló.

Un centro docente de primaria, privado, necesita al menos 30 niños, abonando un mínimo de U$S 800 anuales cada uno, para funcionar con rentabilidad nula.

«Algunos colegios están trabajando a pérdida: no saben cuánto tiempo más podrán seguir abiertos», apuntó el clérigo quien destacó la conciencia de los maestros a la hora de percibir sus haberes. «En algunos casos han aceptado incluso que el medio aguinaldo se les pague hasta en tres veces, en tanto reconocen que es imposible hacerlo de otra forma».

Incio enfatizó que si bien se mantienen los criterios cristianos de «tratar de servir a los más empobrecidos», en absoluto han encontrado una actitud condicente a nivel de las autoridades.

«Mientras en países como Chile y Brasil, se respalda a la educación privada escolar para hacer lo que el Estado no alcanza, aquí se hace lo contrario. El Estado parece estar esperando que desaparezcan los colegios y entonces tal vez se dará cuenta de lo que perdió», apuntó el religioso que tildó de «mediocres» a los políticos encargados de manejar el tema.

«Los colegios generamos un capital humano con valores que hoy son más importantes que nunca; estamos gestando una cultura superior, que no es tomada en cuenta para nada».

Calificó como «desacertadas» las propuestas alternativas del gobierno en la materia, «ya que mientras se apunta a áreas informales, a las que se respalda esporádicamente, los colegios, tenemos desde los edificios a los maestros, camino de quedar vacíos, sin trabajo. Están dejando parar una infraestructura de calidad, como no habrá».

Laicos en igual trance

Para la Asociación de Institutos de Educación Privada, que nuclea a unos 45 colegios privados no católicos, «la realidad está pautada porque cada año, recibíamos nuevos colegios interesados en integrar la Asociación; este año, ninguno nuevo entró».

El dirigente de la entidad, profesor Alberto Martínez Graña, dijo a LA REPUBLICA que los colegios «estamos haciendo todo lo posible para no aumentar las cuotas y evaluando los planteamientos de los padres en más difícil situación».

Reconoció que algunos centros privados de primaria, enfrentan dificultades serias en tanto «los padres no pueden hacerse cargo de las diferencias en los costos que se están generando, pero tampoco los colegios pueden costearlos».

Martíñez Graña enfatizó que los colegios de la Asociación, están actuando con «absoluta responsabilidad», a fin de que los alumnos, a pesar de algunas realidades no sean excluidos por falta de pago. *

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