Otto Reich, uno de los halcones de Bush, llega a Montevideo
Reich, es hijo de austríaco y nació casuísticamente en Cuba. Luego es llevado fuera de la Isla cuando contaba con menos de 15 años y se radica en Carolina del Norte.
En 1972 se traslada a Miami, lugar donde se vincula estrechamente a grupos terroristas de extrema derecha anticubanos, donde la Agencia Central de Inteligencia (CIA) cuenta con su principal centro de operaciones contra Cuba y América Latina.
Al finalizar sus estudios universitarios y haber obtenido su nueva ciudadanía, Reich se integró dos años en las filas del ejército norteamericano en territorio de Panamá, centro de preparaciones antiinsurgentes en América Latina.
El actual número uno de la administración del presidente George W. Bush para América Latina, fue seleccionado para integrarse a los planes de desinformación internacional y dentro de Estados Unidos cuando estudiaba en la Universidad.
Su perfil personal fue detectado y utilizado también para penetrar los más altos cargos jerárquicos dentro de Washington, por otro mafioso reconocido agente de la CIA, Frank Calzón, quien luego lo llevará además a trabajar a la organización Freedom House.
En realidad, Otto Reich recién aparece en forma pública ante los estadounidenses durante los años de gobierno de Ronald Reagan, especialmente en épocas de la guerra sucia contra la revolución nicaragüense y el escándalo Irán-Contras, más conocido como Narco-contra.
Hoy, todo el mundo conoce que, ese fue un gran negociado para obtener millonarias ganancias con la contra y el comercio de drogas, especialmente con la comercialización de marihuana y cocaína producida en Sudamérica para su distribución y comercialización en los Estados Unidos.
Esa tremenda operación de narcotráfico organizada por la CIA utilizó la red creada en Estados Unidos por los hombres de la denominada Operación 40, formada después de la derrota que le propinó la Revolución cubana en Playa Girón a tropas norteamericanas y extremistas anticubanos en 1961, información a la que se puede acceder en el artículo de Jerry Meldon, The CIA’S Dope-Smuggling Freedom Fighters, publicado en internet.
Luego de la operación de narcotráfico Irán-contras, la presidencia norteamericana de Reagan legaliza la denominada Oficina de la Diplomacia Pública bajo la dirección de Reich, cuyo principal objetivo era desinformar y ocultar las operaciones de la CIA.
Desde ese privilegiado lugar en Washington, Reich mantiene contactos permanentes con dos cubano-americanos en la base aérea de Ilopango, en El Salvador: Félix Rodríguez, quien vive allí con el nombre falso de Max Gómez y Luis Posada Carriles.
El primero (Rodríguez) estuvo directamente vinculado al escándalo de Watergate, y es un hombre considerado de confianza de George Bush, padre del actual mandatario estadounidense.
El otro, Posada Carriles, junto al otro terrorista cubano-americano, Orlando Bosh, es considerado responsable directo del atentado en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación que costó la vida a 73 personas (1976), así como de otros 50 atentados terroristas e intentos de asesinatos.
Durante varios años, Reich ocultó mediante operaciones de desinformación de la oficina en Washington las acciones terroristas de la CIA puestas en práctica por dos de sus socios, lo que fue denunciado ante el Congreso de Estados Unidos en un Informe Especial realizado por la General Accountat Office.
La población norteamericana se enteró de las acciones encubiertas de la CIA en Nicaragua y El Salvador, así como de la colaboración estrecha de Reich con las mismas, en octubre del año 1986, cuando una avioneta de la CIA es derribada por los revolucionarios salvadoreños.
Luego del escándalo, el gobierno norteamericano y los servicios de inteligencia hacen retirar con delicadeza -por la puerta de atrás de la administración- a Otto Reich, quien es de inmediato designado como embajador en Venezuela.
Ahora, Posada Carriles, luego de una fuga de su cárcel en Venezuela, esta detenido en Panamá al ser acusado de intentar contra la vida del presidente cubano Fidel Castro, aunque las autoridades de ese país no han respondido a la solicitud de extradición que le realizara la justicia cubana.
Otto Reich, cuenta además con otro historial vinculado directamente a las operaciones anticubanas junto a la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y en particular a la elaboración de la Ley Helms-Burton, la que antes fue «The Bacardi claims act».
Reich, director del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, organización creada para autoelegirse en seleccionadora de cuáles serán las empresas transnacionales que podrán instalarse en Cuba, cuando supuestamente caiga la Revolución, atiende también el Bufete de Brock Group, quien representa a la empresa Bacardí en Bahamas y Bermudas, y, dirige el Center for a Free Cuba.
Junto a Ignacio Sánchez, uno de los Directores de la terrorista Fundación Cubano Americana (FNCA), Otto Reich se convirtió en uno de los principales asesores y redactores de la ley Helms-Burton para aumentar y profundizar el bloqueo contra Cuba.
Para sorpresa del senado norteamericano, el presidente George W. Bush dejó en el olvido el rechazo de los representantes y lo impuso en la Secretaría de Estado adjunta para asuntos hemisféricos, pasando así a ser el número uno de Washington para el tema latinoamericano. Muchos de los congresistas vieron clara la jugada del mandatario norteamericano, porque con la instalación de Reich en ese cargo también se estaría asegurando la gobernación de su hermano menor Jeb Bush, en La Florida. Bush también recordó que, las organizaciones de extrema derecha cubano-americanas amigas de Reich habían logrado que se detuvieran los recuentos de votos en las pasadas elecciones, cuando las boletas de adhesión a su rival Albert Gore se acercaban peligrosamente y ponían en riesgo su triunfo.
El jefe del panel del senado sobre América Latina, Christopher Dodd cuestionó la designación de Reich al considerar que, sus estrechos vínculos comerciales con la región latinoamericana lo inhabilitan para ejercer ese cargo que, muchas veces, entrará en contradicción con sus intereses personales y comerciales.
La Ley estadounidense Helms-Burton, elaborada para agudizar el bloqueo contra Cuba, tuvo en Reich su principal hombre para el cabildeo.
El lobby anticubano a favor de la misma y de la empresa Bacardí de activos militantes contra la Revolución, que entregaron dinero para convencer a legisladores para que aprobaran la Helms-Burton demuestran claramente cual es el papel actual de Otto Reich, en sus relaciones con América Latina.
¿Tratará ahora Reich de convencer al gobierno uruguayo del presidente Jorge Batlle, de que el bloqueo contra Cuba no es malo?
¿O utilizará quizás los mismos argumentos como lo hizo en Estados Unidos cuando representó a la Bacardí, en el lobby ante los congresistas norteamericanos, para que apoyaran esa iniciativa contra la Isla?
¿Llegará Reich, en medio de la crisis económica regional, para presentar otros ofrecimientos que ayuden a cambiar la posición uruguaya de rechazo al bloqueo norteamericano?
Para algunos analistas locales, eso resulta casi imposible, porque el presidente Batlle ha adelantado varias veces su posición contraria al bloqueo de Washington contra La Habana.
Sin embargo, en los últimos días ha llamado la atención que la administración local aun no haya respondido a la consulta sobre el tema bloqueo contra Cuba, que le realizó el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
(Analista información internacional)
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