El grupo H2O asiste a niños y adolescentes, pese a que el gobierno le niega apoyo

Un paraguas contra la pobreza

NELSON DIAZ

 

«En 1996, con un grupo de personas fundamos la biblioteca popular Catalina del Oeste. Después nacieron los talleres. Primero fueron el de expresión plástica y el de herrería, como respuesta a la demanda de los jóvenes. Todo se hizo con el trabajo voluntario de personas de la zona y de otros barrios», explica Mónica Sallevane, una de las responsables de H2O.

La respuesta de los jóvenes de Santa Catalina, aproximadamente 1.200 de un total de 8 mil habitantes de la zona, llevó a que la iniciativa se plasmara en la asociación civil H2O. Dos años después, el grupo presentó un proyecto al Instituto Nacional de Menor (Iname) para la construcción de un centro juvenil.

El programa apunta a crear un centro juvenil, con el objetivo de tratar de incorporar a todos los jóvenes desertores de la escuela a un sistema educativo no formal que sirva para validar el primer ciclo, buscando además ayudar a aquellos adolescentes que han abandonado el liceo para que vuelvan a insertarse en el sistema educativo.

«La droga y el camino delictivo prácticamente se ha transformado en la única opción para estos chicos olvidados por la sociedad. Lamentablemente, esta problemática existe porque la mayoría de los adolescentes no pueden acceder a actividades alternativas que lo alejen de las adicciones. Principalmente apuntamos a lo preventivo», señaló Sallevane.

Pese a que en abril de 2000 el Iname aprobó el proyecto, el convenio aún no fue firmado porque se encuentra en estado de reserva, según informaron autoridades del organismo estatal.

«En reiteradas oportunidades, preguntamos en el Iname de qué se trataba el estado de reserva. Los adolescentes ya estaban inscriptos, habían pasado dos años y los padres, obviamente, estaban preocupados. Se nos explicó que el estado de reserva significa que el Iname no cuenta con los fondos necesarios como para financiar un centro juvenil», sostuvo Sallevane.

Derribando puertas

Pese a que nunca recibieron respuesta del Instituto Nacional del Menor, el trabajo de H20 continuó multiplicándose gracias al aporte de los voluntarios quienes, desde las 8 de la mañana, comienzan su labor solidaria. Hoy, en Víctor Hugo 3358, funciona un merendero que alimenta, de lunes a sábado, a 60 niños, la mayoría hijos de pescadores artesanales.

«Lo ideal sería también brindarles el almuerzo, pero no nos alcanzan los recursos», reconoce Sallevane.

«Les proporcionamos recipientes con leche para que lleven a sus casas y los muchachos que colaboran en el merendero le ponen tareas, se realizan actividades lúdicas y se festejan los cumpleaños, para que no se transforme en un lugar frío donde sólo toman la merienda».

Otra de las actividades es la guardería, ubicada en Las Rosas 3521, que atiende a 67 niños, a través de un convenio firmado con el centro CAIF de la zona.

También son beneficiados 44 lactantes a través del programa «Estimulación oportuna». A este programa, que funciona dos veces por semana en talleres de cuatro horas, concurre la madre y el pequeño. El objetivo es realizar trabajos psicomotrices, bajo la supervisión de profesionales, para detectar posibles dificultades y preparar a los niños para su ingreso al ámbito preescolar.

Para los más grandes funciona un taller de cerámica, cursos de peluquería y actividades físicas.

«Aspirábamos a instalar un centro juvenil de 50 muchachos lo que, al no firmarse el convenio, fue imposible concretar. De todas formas, continuamos trabajando en forma voluntaria con un grupo de 25 jóvenes, todos los días de la semana, sin ningún tipo de financiación.

Hay chicos que se anotaron en 1998 cuando tenían 14 años y hoy tienen 18 años. Muchos de ellos han retomado los estudios secundarios y, a través de la Intendencia, lograron su primer experiencia laboral», sostuvo.

Sellavanes agregó que el centro juvenil funcionaría con 60 mil pesos mensuales.

«Cuando se realizó el Foro Social, el presidente del Iname, Martín Marzano, nos dijo que no habían fondos y que esto era una decisión de gobierno. Nosotros apelamos a que el presidente Batlle reflexione y que piense qué puede llegar a hacer un joven que a los 14 años ya empieza su ciclo de postergaciones en la vida.

Esta es la otra cara de Montevideo que tiene mucho para dar pero que necesita mucha ayuda», concluyó la entrevistada. Quienes estén interesados en ayudar a H2O lo pueden hacer a través del 311 4527 o vía e-mail a la dirección org-grupo-h2o@hotmail. *

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