Bolivia: incertidumbre en las elecciones generales
Desde la primera restitución de la democracia representativa (1978) este país ha tenido 7 elecciones generales, pero sólo en 3 oportunidades los ganadores llegaron a la presidencia. En 4 ocasiones candidatos que perdieron acabaron contando con los votos de otras fuerzas parlamentarias y fueron ungidos con la banda presidencial.
La primera mayoría la ha conseguido ‘Goni’ Sánchez de Losada del Movimiento Nacionalista Revolucionario. El es el autor del modelo económico neoliberal impuesto en dicha nación en septiembre 1985. El MNR fue el partido que encabezó la revolución social más radical y estatista de Sudamérica (1952) para un tercio de siglo después (1985) iniciar una de las mayores contrarreformas privatizantes. Goni ganó las elecciones de 1989 pero el general Hugo Bánzer y el ex castrista Jaime Paz Zamora del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, quienes quedaron segundo y tercero respectivamente, se aliaron para cerrarle el paso. Bánzer llevó al gobierno al MIR, partido que nació en 1971 para organizar un levantamiento armado contra la dictadura que Bánzer había impuesto, a condición que Paz Zamora se alíe con él y aplique su programa. En 1993-97 Goni fue presidente y después fue reemplazado por Bánzer. En ambas ocasiones el congreso ungió al ganador.
Goni habría ganado con un 22% de los votos emitidos mientras el ex alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa quedó un punto atrás. Dos semanas antes de los comicios, el candidato favorito era Reyes Villa de la Nueva Fuerza Republicana quien venía acaparando dos quintos de las intenciones de voto. Mas, quien pretendía crecer en base a una imagen de líder honesto y eficiente, empezó a ser bombardeado con una serie de denuncias, como sus vinculaciones con la secta coreana Moon, su participación en el golpe de Luis García Meza, y la exposición de una fotografía del entonces teniente Reyes Villa como edecán de Luis Arce Gómez, quien ahora está en una prisión de Estados Unidos con cargos de narcotráfico.
Paz Zamora apenas habría llegado al 15% mientras que el partido de gobierno (ADN) sólo obtuvo un 3.5%. La gran sorpresa han sido los dos candidatos campesinos de izquierda radical quienes han sido denunciados como terroristas o narcos. Felipe Quispe, quien pasó de la cárcel por haber organizado una guerrilla indigenista aymara a ser la cabeza de la confederación campesina (CSUCTB), consiguió un 5% en base a un discurso de hostilidad a la élite blancoide.
El mayor triunfo lo ha conseguido Evo Morales del Movimiento Al Socialismo, al ganar en Oruro y Cochabamba y sacar 19%.
El llegó a ser desaforado de su curul por haber organizado diversas manifestaciones y levantamientos de los campesinos productores de coca. Morales se benefició de unas declaraciones hechas contra él por el embajador estadounidense en Bolivia quien amenazó con cortar la ayuda de su país en caso de que el MAS pudiese obtener puestos de poder.
El mapa electoral boliviano ha cambiado significativamente. En los 1990 el sistema electoral boliviano se basaba en 5 partidos que en 1997 casi empatan. De este quinteto de fuerzas sólo dos mantienen una presencia significativa: el MNR y el MIR. Los otros 3 partidos (ADN, Condepa y UCS) no han podido sobrevivir a la muerte de sus jefes. En vida de Bánzer ADN solía quedar entre los 3 primeros en todas las seis elecciones que se dieron de 1978 a 1997. Hoy no han llegado ni al 4%. Condepa, que anteriormente hacía furor en el altiplano, reivindicando a los cholos, ha quedado prácticamente borrado a nivel nacional. El hijo del empresario cervecero Fernández apenas pudo mantener un 5% a la UCS.
El MNR sería la primera fuerza parlamentaria mientras que el MIR ve reducidas previas bancadas. Nuevas fuerzas significativas en el parlamento vienen a ser la Nueva Fuerza Republicana de Reyes y el MAS, quien detenta casi un tercio del senado.
No se puede predecir quién será el nuevo mandatario boliviano. Lo que sí se puede saber es que el nuevo presidente saldrá fruto de una nueva combinación interpartidaria y que si Goni no vuelve a la presidencia, quien ocupe dicho puesto continuará el modelo que él implantó. *
(*) Isaac Bigio: Analista Internacional. London School of Economics & Political Sciences. Servicio Informativo Alai-Amlatina.
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