EL SENADO TIENE EN SUS MANOS EL PROYECTO SOBRE CONCEPCION ASISTIDA

Polémica reproducción

El alquiler de úteros o la repetición de prácticas como sucedió en Italia en 2001 cuando una mujer de 69 años fue fertilizada, pueden convertirse en Uruguay en dos consecuencias de la actual desregulación. El proyecto de ley sobre técnicas de reproducción asistida comenzó a tratarse en el Senado y como todos los proyectos que consideran valoraciones técnicas, éticas, religiosas y jurídicas, es digno de polémica entre legisladores.

Por otra parte, el proyecto sostiene la forma de financiar estas técnicas y para ello plantea incorporar a las técnicas como una más dentro de las prestaciones del Fondo Nacional de Recursos. Mientras el Ministerio de Economía y los Institutos de Medicina Altamente Especializada (IMAE) estudian fórmulas para salir de la deuda que mantiene el FNR con los IMAE, no se incorporarán nuevas técnicas.

Uno de los aspectos de la carencia de legislación es la situación planteada con las clínicas privadas y el Hospital Pereira Rossell donde se realizan técnicas de reproducción asistida -léase inseminación artificial, fecundación in vitro-. También existe un solo Banco de Esperma perteneciente a un laboratorio privado.

Los caminos pues para la reproducción pueden ser varios, sobre todo cuando el hombre presenta dificultades para generar espermatozoides. Ahí es cuando se acude al Banco de Semen para luego proceder a la Inseminación Heteróloga, es decir, que los óvulos fecundados lo serán con esperma donado. Quien reciba los espermas, por un costo aproximado de U$S 400, deberá demostrar mediante certificado médico que está imposibilitado de producir espermatozoides.

Las instituciones privadas trabajan desde hace más de 10 años en Uruguay y desde hace por lo menos 2 asiste en estas técnicas a la entidad pública perteneciente al MSP.

Los métodos de reproducción asistida pueden clasificarse en los de baja y alta complejidad. La inseminación intrauterina corresponde al primer grupo y la fecundación in vitro se ubica entre las técnicas más complejas. En el país se registran aproximadamente 25 inseminaciones intrauterinas por año frente a 10 técnicas de fecundación in vitro, que implica la inyección de esperma en el óvulo en un procedimiento de laboratorio para luego concretar la fecundación en el útero.

Otras técnicas

Una de las técnicas de microinyección espermática más conocida es la llamada ICSO, inyección intracitoplasmática de esperma, en la que se extraen óvulos del cuerpo de la mujer y cada uno de ellos es utilizado en laboratorios inyectándoles un solo espermatozoide. También existen técnicas en las que ni siquiera son necesarios los espermatozoides para conseguir fecundar un óvulo, ya que éste se fecundará microinyectándole un espermátide, célula germinal masculina que, cuando madura, da lugar a un espermatozoide, pero que ya cuenta con cromosomas haploides.

Por su lado, el código de ética médica del SMU y la Federación Médica del Interior dice que los embriones que se gesten in vitro deben ser transferidos al útero materno. *

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