La devaluación del pene
El 68% de los hombres a nivel mundial no discute los problemas de disfunción eréctil por temor o prejuicios y un 20% consultan a su médico más tarde de lo que deberían para solucionar efectivamente sus problemas de erección. Según un estudio realizado por laboratorios Pfizer, 140 millones de hombres en el mundo están afectados por la disfunción eréctil. En Uruguay se estima que existen 200 mil hombres con problemas de erección.
En agosto de 1998 llegó a nuestro país la píldora que marcó la segunda revolución sexual. El Viagra fue promovido durante el Mundial de Fútbol en Japón mediante una campaña publicitaria cuyo protagonista fue Pelé. La campaña estaba dirigida a hombres interesados en el sexo pero con problemas de erección y reivindicó los resultados del fármaco: mejora de relacionamiento sexual de las parejas, producto confiable, efectos secundarios mínimos, fácil de usar.
La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente de lograr y/o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria. El problema puede clasificarse como orgánico, causado por anomalías o lesiones vasculares, neurológicas, hormonales y cavernosas. También puede existir inhibición central del mecanismo eréctil sin que exista un daño físico y por último puede generarse por razones orgánicas y psicogénicas. En Estados Unidos se realizó un estudio del envejecimiento masculino en una franja etaria comprendida entre 40 y 70 años. En base a respuestas de 1.709 hombres, el 35% dijo tener disfunción eréctil moderada a completa. Las tasas generales de prevalencia fueron del 39% para hombres de 40 años, del 48% en los hombres de 50 años, 57% en los pacientes de 60 años y 67% en los que tienen 70 años de edad.
El factor de riesgo más comúnmente involucrado en la disfunción consiste, cuando es orgánica, en una disminución del flujo sanguíneo hacia el pene, condición que es frecuente en pacientes con aterosclerosis y diabetes. Entre otras enfermedades que generan el problema se encuentran la insuficiencia renal crónica, insuficiencia hepática, mal de Alzheimer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, desórdenes endócrinos, desórdenes psiquiátricos (depresión severa).
La crisis económica y la erección
El urólogo Ricardo Decia dijo a LA REPUBLICA que «las causas psicológicas son las que más afectan a los hombres jóvenes, pues después de los 50 años aparecen con más frecuencias problemas orgánicos causados por el cigarrillo, la hipertensión y colesterol que derivan en disfunciones sexuales».
Decia relató que la crisis económica que atraviesa el país y los períodos de estrés por problemas laborales, explican gran parte de las disfunciones que sufren sobre todo los jóvenes. «Hay muchas consultas de pacientes con problemas laborales, miedo a quedarse sin empleo y empresarios que les está yendo mal».
La píldora Viagra ha sido evaluada en más de 3.000 hombres con edades comprendidas entre los 19 y 87 años. La duración promedio de la disfunción eréctil en estos pacientes fue de 5 años con un rango entre 6 meses y 26 años y la etiología del padecimiento era orgánica, psicogénica o mixta. Según los estudios, Viagra es efectiva en la restauración de la función eréctil y en la mejoría de las tasas de éxito de las relaciones sexuales. Del 70 a 90% de los pacientes que recibieron Viagra reportó una mejoría en sus erecciones.
Los parámetros de inicio y desaparición de la acción de Viagra en los pacientes con disfunción eréctil, fueron evaluados en dos estudios controlados con placebo, llevados a cabo en el ámbito clínico. Demostraron que el inicio de la acción es rápido, a partir de los 25 minutos y usualmente dentro de los 60 minutos posteriores a la administración. La píldora permanece activa para ayudar a producir erecciones hasta 4 o 5 horas pos-dosis. Ambos estudios fueron conducidos utilizando estímulos sexuales de tipo visual, iniciados en distintos momentos después del suministro y continuados durante 60 minutos. Los pacientes evaluaron su capacidad para lograr erecciones de grado 3 (suficientemente rígidas para la penetración pero no completas) o de grado 4 (erecciones completas con rigidez total). En el primer estudio, se determinó el inicio de la acción comenzando con los estímulos sexuales de tipo visual 10 minutos después de la administración de una dosis única de 50 mg de Viagra. De 16 pacientes que completaron el estudio, 14 lograron una erección considerada como adecuada para la actividad sexual. En estos pacientes el tiempo promedio para el inicio de la acción fue de 25 minutos después de ingerir la dosis de Viagra. En contraste el tiempo promedio para el inicio de una erección en todos los pacientes que recibieron placebo fue de 50 minutos. *
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