LA COLUMNA AMARILLA

Los Chupacabras

POR HORACIO BUSCAGLIA

 

Si uno trata de buscar por «Chupacabras» en Internet se encuentra con 15.600 entradas posibles. Allí hay de todo. Estudios zoológicos, paranormales, sociológicos y hasta merchandising con dibujos y ¡fotos! del bicho alienígena prehistórico mítico producto de la histeria colectiva y proveniente de otra dimensión. Porque de todas estas formas y otras más es tratado este sorprendente «Chupacabras» que por despistado o incoherente, chupa vacas.

Se lo describe como «parte murciélago, parte canguro, parte alien Gris de alrededor de 1.20 metros de altura, con un extraño peso de 32 kilos y olor a sulfuro. Tiene una piel manchada, parecida a la de una rana, y púas en la cabeza y espalda. Con tres dedos y garras en las patas traseras, y delgadas uñas en las garras de los brazos. Su cara está acentuada por una boca sin labios y con colmillos, y unos ojos rojos enormes. Dicen que salta o vuela hacia los árboles, y ataca rápidamente desde caballos hasta pollos, chupándoles completamente la sangre, vaciándoles los genitales y los ojos.

El FBI, durante 15 años, estudió el fenómeno de los animales «vaciados» sin poder llegar a «una conclusión científica probable», según se supo hace muy poco al desclasificarse unos documentos secretos. Sin embargo aquí en el Uruguay ya se descubrió la causa: «Meteorismo Espumoso» dijo el Ministerio de Ganadería. Si esto es lo que sugiere el nombre: gases cargaditos, entonces ya sabemos quienes son los chupacabras: Batlle, Bensión, los que votan sus propuestas y fundamentalmente Horst Köhler, director gerente y presidente del FMI que es quien propone y dispone, todos estos «chupacabras» no sólo nos chupan la sangre sino que nos garcan por todos lados y nos tiene los genitales tan llenos que están a punto de explotar. Y además, cada vez que firman algo, nos sale un ojo de la cara.

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