Anticipan secuelas a nivel de la sociedad por los actuales cuadros psicológicos

La Coordinadora de Psicólogos del Uruguay nuclea unos 1.950 egresados de la Universidad de la República y la Universidad Católica. Cierran filas en su rechazo al IVA, en el entendido que ello incidirá, además de en su especialidad, en la salud en general, por afectar diversos campos de la medicina.

La secretaria general de la entidad, Carolina Moll, y la integrante de la Mesa Ejecutiva Adriana Rodríguez Correa, descartaron de plano que el aumento del IVA pudiera ser trasladado a los pacientes. «Ellos no lo pueden pagar y nosotros no lo podemos asumir», afirmaron.

Anticiparon que esto afectará los servicios, «no solamente porque habrá menos gente pidiendo consulta particular, sino entre los psicólogos que trabajan en las ONG, donde facturan. Ello repercutirá en todos los ámbitos de la psicología y, por ende, en todos los ámbitos del país y de su población».

En cuanto a la eventualidad de que los uruguayos estemos necesitando más psicólogos dado el contexto social, las especialistas explicaron que el estereotipo del psicólogo y su clínica particular apenas muestran una faceta de la actividad en tiempos modernos. Por algo la psicología ha ido ampliando sus campos de acción. El psicólogo hoy se inserta en muchísimos ámbitos, que alcanzan organizaciones sociales, culturales, empresariales y deportivas entre otras». En tal escenario, la necesidad de psicólogos es mayor, pero las posibilidades de inserción no responden a lo aconsejable. Apuntaron, a título de ejemplo, la reconocida importancia de que haya al menos un psicólogo en todos los liceos, todas las escuelas y en los jardines de infantes, algo muy lejano de lo que ocurre.

La crisis de los pre-ocupados

En el último Encuentro Nacional de Psicólogos, realizado en Montevideo, fue tema medular en varios paneles la incidencia de los factores socioeconómicos en distintos ámbitos de la psicología.

«Los colegas que se dedican a la clínica nos mostraban que los pacientes van con necesidades cada vez más urgentes. Si bien puede haber de base síntomas, conflictos, trastornos, todo esto se ve muy potencializado por la situación que se atraviesa. Eso lo vemos a todos los niveles».

Carolina Moll, especialista en el área laboral, agregó que al realizar selecciones de personal o entrevistas por un cargo cada vez se ve más «un importante nivel de desesperanza, de baja autoestima, de depresión reactiva. No depresión patológica, sino depresión por las situaciones que estamos pasando».

Las psicólogas desestimaron sin embargo la creciente idea de que «todo el mundo está por deprimirse, de que hay una depresión generalizada».

Reconocieron que la capacidad económica entre los pacientes bajó de tal forma que muchos piden tener consultas quincenalmente, en sustitución de la semanal como deberían tener. «Hasta los aranceles pactados con el paciente se llegan a disminuir, porque hay principios éticos que nosotros tenemos que cumplir: no dejar sin atención psicológica precisamente a aquellos que están atravesando una crisis», enfatizaron.

Destacaron la gran cantidad de «trabajo honorario» que los psicólogos están realizando. «Es meritorio, pero siempre va en detrimento del profesional. Porque dedica montones de horas a algo que sirve, pero que no le da de comer».

Reclamaron una planificación de salud completa a nivel del país, «incluyendo la salud mental, que no es solamente darle más rubros al Hospital Vilardebó: en este país no se hace prevención. Van a la patología instalada, como el caso del Vilardebó, no a trabajar antes: no se trabaja en prevención».

Apuntaron que «la crisis social tan fuerte está repercutiendo en aspectos de la personalidad que tienen mucha incidencia: el trabajo para el ser humano tiene mucho peso. Como estamos todos pre-ocupados, y no solamente preocupados, pre-ocupados laboralmente, eso genera estados de ansiedad muy importantes».

Advirtieron que ello inevitablemente dejará secuelas en la sociedad, «consecuencias en lo presente, pero también en el futuro».

Enfatizaron estar viendo cada vez más «las consecuencias en los niños mal alimentados, que no desarrollan toda su potencialidad. Lo vemos cada día más. La crisis se está agudizando. Cada vez es más necesario poder continentarlo, pero no tenemos un sistema nacional de salud. Y en lo que hay, la salud mental está muy dejada de lado». *

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