Comerciantes y pasivos se rebelan contra privatización de pagos del BPS
En tal sentido, los empresarios intentarán vía parlamentaria revocar el decreto del organismo previsional. Asimismo, se impulsó también una fuerte campaña de recolección de firmas.
Durante la mañana de ayer, trabajadores, comerciantes y trabajadores organizaron un acto en la explanada de la reconocida «caja de jubilaciones» para rechazar la privatización de los pagos a los pasivos –que insume al Estado un gasto de U$S 10 millones al mes y U$S 21,44 por cada jubilado– y reivindicaron el derecho de los jubilados y pensionistas a elegir el lugar del cobro.
A partir de las 10.30 horas, miles de personas pasaron por la casa central del BPS para adherirse a la campaña conjunta, con la intención de revertir la determinación del Directorio. Muchos jubilados desconocían la medida que en el mes de setiembre se hará efectiva.
La resolución fue votada afirmativamente por los representantes políticos y sufragaron en contra los directores en representación de los trabajadores y jubilados, mientras que no participó de la decisión el director y empresario Mario Menéndez.
Como ya lo anunció LA REPUBLICA, el cese de los pagos en la sede central del BPS provocaría un grave trastorno social, con el cierre de numerosos locales comerciales, la reducción de aportes previsionales e impositivos, despidos masivos y el envío al seguro de paro de centenares de trabajadores.
Según consignaron los propios comerciantes, «alrededor de la caja de jubilaciones giran unos 500 establecimientos y miles de familias, los que viven gracias a la actividad generada en el pago de las pasividades».
En la mañana de ayer se organizó un pequeño acto en el que representantes de la asociación de trabajadores del BPS, de los jubilados, un concejal de la zona y la propietaria de óptica francesa, Anahí Pereira, dieron su punto de vista ante esta realidad.
En la manifestación se enfatizó que es una falacia el presunto ahorro que el BPS realiza con la tercerización de pagos, ya que la misma requiere una erogación tres veces mayor a la que demandaría si la efectuaran los funcionarios del organismo.
Aparecieron argumentaciones sobre las incomodidades y los problemas de salud que acarrean estas medidas (algunos jubilados deben efectuar largas colas y ocurrieron casos de desmayos provocados por las inclemencias del tiempo), como también la falta de seguridad para los pasivos y el perjuicio económico para el Cordón norte, donde se auguró, en caso de no poder cambiar la situación, una segura muerte de esta zona de la capital.
Carteles como «Gasparri, Pozzollo, Herrera y Delgado Sicco, directores políticos del BPS, responsables de la privatizacióin total de los pagos en el organismo», o «Exigimos la vuelta total de los pagos de las pasividades en los locales del BPS, reclamando la vuelta de los mismos a todas las agencias del país», fueron una constante en la movilización callejera. Mientras tanto, numerosos comercios pegaron en sus locales carteles en rechazo de la supresión de los pagos. Estos propietarios ya se reunieron con el representante de los empresarios, Mario Menéndez, y el de los jubilados, Arturo Fernández, y solicitaron una ayuda profesional a fin de saber qué pasos darán de aquí en más.
Entre hoy y mañana los comerciantes se movilizarán con la finalidad de revocar el decreto aprobado por el BPS, que establece la tercerización total de los pagos.
Entregarán una carta al presidente de la Comisión de Asuntos Laborales y de Seguridad Social de la Cámara de Senadores, Rafael Michelini, fundamentando el perjuicio al que se verán sometidos si los 50 mil pasivos dejaran de cobrar en la casa central.
En la misiva expresan que «la Caja de Jubilaciones con sus cometidos de sede central de pagos a los pasivos constituye el factor principal que determina que esta zona del Cordón se califique con el concepto de centralidad de la ciudad, ya que dicha centralidad ha sido lograda y mantenida durante décadas con el esfuerzo de trabajadores, pasivos, comerciantes y empresas de servicios e instituciones públicas y privadas, que hemos conformado las características singulares y únicas de esta prestigiosa zona de la capital».
Por lo tanto, consideran que el cierre de la sede central del BPS desencadenaría las siguientes consecuencias: «Cierre masivo de comercios, pérdida de numerosos puestos de trabajo, disminución de aportes al BPS y demás instituciones recaudadoras, afectación a las empresas de transporte colectivo, desvalorización de propiedades, comercios y alquileres y desmantelamiento de la zona y aumento de la inseguridad pública por el avance de la delincuencia.
Por tales motivos, solicitan una urgente entrevista con los miembros de esta cámara legislativa. Anahí Pereira, propietaria de Optica Francesa, cuyo local frente a la casa central del BPS hace 15 años que está instalado, afirmó que esta zona podría llegar a ser una tugurización al no hacerse uso del enorme edificio del organismo, lo cual provocaría la desaparición del movimiento comercial de Cordón Norte. *
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