El peor trabajo infantil en el país: la prostitución

Alguien podría suponer que en Uruguay la problemática del trabajo infantil es menos dramática que en otros países. Tal vez. Aunque algunos datos clarifican el cuadro. Según el informe presentado en junio de 2001 a la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores, por la Comisión Interinstitucional de Prevención y Protección de la Infancia, se señala que de un censo primario efectuado sobre 83 casas de masajes en Montevideo, en treinta se trabajaba con niñas y adolescentes. Según la periodista Ana María Viera, (La República de las Mujeres, 20 de octubre de 2001), de entre los escasos datos manejados a nivel del Iname, está el que «entre enero y octubre de 1991, el 48,5% de los ingresos al Iname, estuvo asociado a conductas de prostitución. En ese año la mayoría eran jóvenes de 16 años; pero para 1993, el aumento fue en los casos de jovencitas de 14 años».

El convenio 182 de OIT, que fue ratificado por Uruguay, define entre «las peores formas de trabajo infantil la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas». A nivel oficial, en fecha reciente la directora del Iname, Stella López, decía que la «Línea Azul» (concebida para denunciar abuso y explotación sexual infantil) había registrado más de 4.000 denuncias, desde su creación en enero de 1999. Calificó el problema de «incipiente» y dijo que «se deben tomar medidas para que el flagelo se extienda». *

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