LA REPUBLICA ESTUVO EN LA PARADISIACA CIUDAD, DONDE LA SALUD VALE ORO

Un sofisticado equipo que detecta cáncer: la joya de los hospitales del Grupo Miami

Una organización llamada Salud Miami que conglomera a 7 hospitales, tiene como objetivo primario promover la atención médica en una ciudad asociada casi únicamente a las vacaciones, a los negocios, a la Pequeña Habana de los cubanos disidentes y demás emigrantes latinoamericanos. A modo de ejemplo, el año pasado el 61.5% de los visitantes que concurrieron a Miami lo hicieron por placer.

Desde octubre de 1998, siete hospitales de Miami -Aventura Hospital, Baptist Hospital, Miami Children’s, South Miami, el nosocomio universitario Jackson Memorial y Monte Sinai Medical-, la alcaldía, la Cámara de Comercio y la Oficina de Turismo procuran demostrar que esta ciudad no sólo es un destino turístico, sino que además puede competir con Boston y Houston en materia médica para el mundo y sobre todo para Latinoamérica.

 

Sin embargo, quienes están al frente de la organización y en el área turística, hacen hincapié casi permanentemente en los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Los canales de televisión y prensa escrita tienen un lugar reservado para recordar este tema de una u otra manera, pero además las autoridades de la Oficina de Turismo señalan que, debido a la seguridad, se encuentra en estudio una ley para reducir a un mes -en vez de tres meses- la visa de turista. Si se aprueba la normativa, en un año Miami sería afectada en U$S 278 millones.

Si bien se procura captar pacientes de Latinoamérica para que concurran a los hospitales de Salud Miami, también asisten quienes viven en la ciudad y habitantes de otros estados. Estos últimos cuentan con seguros privados de salud.

Desde las autoridades de los hospitales integrantes de Salud Miami hasta quienes condujeron los vehículos que trasladó durante una semana al equipo de periodistas, rechazaban cómo estaban organizados los seguros de salud en EEUU. Algunos médicos definieron a los seguros privados como un sistema diseñado «sólo para quienes tienen dinero».

Los pacientes que acceden a uno de los seguros más económicos de Estados Unidos -sea en forma particular o por medio de un convenio laboral- pueden mantener consultas casi exclusivamente con médicos generales, pues no están incluidos los especialistas.

Tres dimensiones de un tumor

La carrera por adquirir nueva tecnología es una de las razones para explicar la crisis de las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva de Montevideo. Las nuevas técnicas de diagnóstico (tomografía computada, resonancia magnética, ecografías), cirugías miniinvasivas, se desarrollaron en Uruguay sin que el Ministerio de Salud Pública controlara su incorporación y la relación entre costo y beneficio.

El llamado PET/CT, es decir Tomografía de Emisión de Positrones combinada con la Tomografía Computada (TC), es otro de los equipos que aún no se encuentra en ningún país de Latinoamérica pero sí, claro está, en los Estados Unidos.

Se trata de una suma de dos equipos de diagnóstico por imagen de alta tecnología: el escáner del PET -que permite identificar los cambios metabólicos en las células, aunque no revela la ubicación exacta del tumor- y la Tomografia Computada (TC) que establece las estructuras del cuerpo y relaciona el sitio donde se encuentra el cáncer.

El equipo funde ambas imágenes, sin tener que consultar las dos separadamente. Los médicos oncólogos del Baptist Hospital de Miami hablan del PET/CT como si fuera una alhaja para el tratamiento del cáncer.

La nueva técnica adquirida hace pocos meses disminuye la necesidad de cirugía exploratoria porque se pueden descubrir anomalías hasta de 2 milímetros, de tumores de cabeza y cuello, pulmón y colon, así como linfoma y melanoma.

Para el diagnóstico se le inyecta al paciente una sustancia radioactiva que el cuerpo absorbe de formar similar a la glucosa. A los 45 minutos, que es el tiempo que toma la absorción, se coloca al paciente en una especie de mesa que se desliza a través de un cilindro hueco que contiene el tomógrafo computado y una cámara de medicina nuclear.

Al paso del cuerpo ambos equipos toman imágenes de alta velocidad, que incluyen las producidas por la emisión de la sustancia. El resultado son imágenes nítidas a color en tres dimensiones que revelan las áreas que han absorbido la sustancia, es decir, la presencia del cáncer, pero también su localización.

Costos y cifras

Un PET/CT tiene un costo de U$S 2.5 millones incluyendo su instalación, y el examen, adicionando la lectura del mismo, oscila entre U$S 1.500 y U$S 2.000. En cuanto a cifras, los oncólogos de la organización Salud Miami indican que el 40% de los pacientes diagnosticados con cáncer, en algún momento necesitarán radioterapia.

Jaime Zusman, radioterapeuta de Aventura Hospital, subrayó que el objetivo del tratamiento de un paciente con cáncer es no dañar las estructuras normales cercanas al tumor. Ejemplificó con el cáncer de próstata, uno de los más comunes. En EEUU se diagnostican 200 mil casos por año. Zusman señaló que al dirigir la radioterapia debe considerarse que el recto no tolera las altas dosis de radiación que necesita la próstata para combatir el tumor.

La organización Salud Miami tiene como objetivo captar pacientes de Latinoamérica. Hasta el momento quienes más se han interesado son los venezolanos, colombianos, ecuatorianos y panameños, aunque también se apunte a uruguayos, argentinos y chilenos.

Luego que el paciente envía información de su situación por vía electrónica, el departamento internacional de la organización ubica al paciente en el centro asistencial más adecuado.

Suman más de 40 mil los latinoamericanos que visitaron, en los últimos cuatro años, los hospitales de Miami, una ciudad prácticamente embozada de banderas USA. *

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