Falta de saneamiento en Canelones puede provocar caótica situación
El saneamiento en Canelones tendría que ser una de las prioridades de OSE, por la gran explosión demográfica que trajo consigo la multiplicación de construcciones, la tala de árboles y la agresión al ecosistema.
Entre la Ruta Interbalnearia y la Avenida Giannattasio a la altura de Parque, Lomas y Médanos de Solymar, se podían apreciar unas altísimas dunas colmadas de pinos. Hoy esa tierra está vendida, los árboles han desaparecido al igual que las torres de arena. Así el agua ganó espacio y las incipientes construcciones también.
El profesor adjunto del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias, César Groso y Analía Pereira, una estudiante de esa cátedra, se encuentran abocados en la tarea de medir la variación de la primera capa de agua que nuestro suelo posee. La napa freática que atraviesa buena parte de la costa uruguaya es llamada acuífero libre.
La distancia que ésta tiene con la superficie varía, pero en Canelones ha llegado al límite. Hay lugares en los que se encuentra a tan sólo 15 centímetros del suelo.
Los universitarios estudian la zona que va desde el arroyo Carrasco hasta el de Pando y desde Giannattasio hasta la polémica rambla canaria, donde había unos 20 mil hogares de acuerdo al censo poblacional de 1996. A fin de año, se pronostica que allí vivirán 100 mil personas. César Goso explicó que «el acuífero libre se empieza a saturar de agua.
Hay una barrera de arcilla hacia abajo, por lo que el agua no tiene a dónde ir y comienza a subir. Yo viví muchos años en Shangrilá y no me acuerdo de haber visto todos los inviernos, como vemos desde hace tres o cuatro años, todo inundado».
El técnico atribuyó esta situación a la falta de planificación y saneamiento. «También está la reducción de la superficie natural del terreno para colar y captar agua y además la tala de los árboles que mantenían las napas, más o menos constante».
También comenta los riesgos derivados del ascenso de las aguas del acuífero libre, que es donde se contienen las cámaras sépticas de miles de viviendas.
Miles de pozos negros se saturan, expulsando las aguas de desecho a la superficie, lo que podría originar, si no lo ha hecho ya, algún inconveniente de tipo sanitario.
En los aproximados 20 kilómetros cuadrados que estudia Goso no existe saneamiento, tan sólo algunas cunetas que transportan el agua puvial hacia el mar. Esta situación ha originado contaminación.
Goso dijo que la falta de saneamiento puede traer no sólo problemas sanitarios a la zona, sino de hábitos. «Esto, de alguna manera, va a tener que bajar. La altura de la napa debe bajar. Desde el punto de vista ambiental si esto no se soluciona, en 10 años, si esto sigue aumentando, si no hay una planificación territorial adecuada, en vez de en auto van a tener que andar en canoa».
En torno al tema, el diputado encuentrista Víctor Rossi dijo a LA REPUBLICA: «No sé si se quiere llegar a una crisis, pero por la vía de los hechos ya existen condiciones críticas, porque hay zonas que están creciendo en su densidad de forma importante.
Que no tengan agua potable asegurada ya es una situación crítica y el hecho que esa misma zona no tenga una red de saneamiento está significando un factor de contaminación».
El legislador consideró que «cuando las autoridades lleguen a la conclusión de que no se puede seguir por ese camino, ya el costo de la recuperación va a ser mayor que la propia obra que hoy es necesaria. Por eso es imprescindible que se estudie este tema y se tomen decisiones. No es que no existan estudios, pero yo intuyo que van a recurrir a inversores privados y conceder los servicios. Si esa iniciativa es la que quiere impulsar el gobierno, habrá que analizarla pero pasando de las palabras a los hechos, para cumplir con la gente que necesita ese servicio».
A su vez el presidente del Directorio de OSE, Juan Justo Amaro, fue claro al señalar a la LA REPUBLICA que «es un tema delicadísimo. A mí me apuraban a concesionar, se sigue conversando igual, pero hacemos saneamiento en otro lado. El tema no tiene respuesta económica».
Sobre la privatización de este servicio, que cuenta con el apoyo del Presidente de la República, Amaro dijo: «No he tenido ningún planteo a pesar de haber conversado con el senador Atchugarry y con el Presidente de la República de temas de posible privatización pero no han existido más que conversaciones, ningún planteo concreto».
La mayor traba que encuentra el Directorio para realizar la obra, cuyo costo estaría rondando los U$S 200 millones, es que «hay poca densidad de población de acuerdo a las exigencias del Banco Mundial y del BID. *
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