Tiene la palabra

 

¡Qué papelón!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Papelón es que la gorda China Zorrilla opine de política; papelón es que Washington Tabárez opine de política; papelón es que vos lo publiques. Imaginate a Batlle opinando que tiene que jugar Riquelme o Teves.

¿Te parece?

A ver si publicás esta nota.

A. PERRONE – CI 3.637.008-5

 

Guillermo Butler: no soy antropólogo… aún

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El martes 21 de mayo se publicó un artículo que me involucra directamente, en la segunda sección, y comentando el Congreso de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay con el título «Marcas en el cuerpo», sobre el tema del tatuaje.

Yo fui integrante e invitado en el panel, anunciándome en la oportunidad como antropólogo, título al cual no he accedido aún en mis estudios. En la presentación de mi trabajo, pedí por favor al coordinador de la mesa que aclarase la situación cosa de evitar malentendidos que puedan perjudicar mi nombre y mi carrera, petición que fue aclarada sin inconvenientes.

En la publicación de la fecha mencionada me vuelvo a encontrar con el mismo inconveniente, donde el periodista transcribe parte de mi ponencia y menciona al autor en reiteradas ocasiones como el antropólogo Guillermo Butler. Solicito a usted tenga la amabilidad de aclarar la situación, ya que me encuentro a dos semanas de la entrega de la investigación para mi tesis de grado, y no quiero que se me pueda juzgar por un hecho del que me encargué que no ocurriese.

GUILLERMO BUTLER – CI: 1.941.124-0

 

Somos colonia de EEUU

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Hace aproximadamente dos meses nos visitó Jospeh Stiglitz, ex director del Fondo Monetario Internacional, ex asesor de Clinton, último Premio Nobel de Economía.

Como ven, es una autoridad mundial, insospechable de teorías izquierdizantes, como dicen los neoliberales. Está visitando todos los países del mundo. Les advierte que las políticas fondomonetaristas son la ruina de todos los países que las apliquen. Agrega que son incapaces y que sólo ven el lucro y no tienen interés de ayudar a nadie.

Bien que nos estamos dando cuenta, los uruguayos, que no comulgamos con los partidos tradicionales; y más aun, nuestros hermanos argentinos, que padecen una tragedia inédita.

El Fondo Monetario, manejado por EEUU nos impone políticas que en el país mencionado no aplican; en Europa tampoco.

Por ejemplo: Stiglitz, dijo privatizar empresas públicas es trágico engaño, porque es el primer paso para el «vaciamiento»; que la deuda externa es inmoral e impagable; que los subsidios y el dumping arruinan a productores de alimentos.

Como ven, nada nuevo, pero que los neoliberales del gobierno y sus adláteres fingen ignorar. De las conversaciones del barbado visitante salieron callados, sin comentarios, contrariados.

Por supuesto, siguieron aplicando a rajatabla «el dogma».

El pueblo sufre cada vez más y el déficit fiscal no baja, más bien crece.

Los orígenes del desastre

Hasta 1958 gobernó la izquierda, o centro izquierda (Luis Batlle, padre del actual Presidente neoliberal).

El Presidente de esa época, en la década del 50, reestatizó empresas públicas (AFE, OSE, etc.).

En ese entonces era el auge del empleo. El índice de desempleo era muy bajo. Sueldos y jubilaciones permitían vivir dignamente.

Es notorio que, desde la dictadura (año 1973) hasta hoy, es todo al revés.

Los gobiernos pretendidamente autoritarios de Pacheco y Bordaberry (un inepto, destituido por los militares) no pudieron empobrecer a la clase media; porque el sector trabajo tenía sindicatos fuertes.

Dicha clase media absorbía aproximadamente un 80% de un mercado interno vigoroso. La clase alta consumía mercaderías importadas en su mayoría y por eso se decía que constituían a lo sumo el 20% del citado mercado interno.

A partir del gobierno autoritario de la dictadura, que nos impusieron los EEUU, por intermedio de Kissinger y la CIA, ya no tuvimos país. Somos «colonia de EEUU».

A sangre y fuego, los militares destruyeron sindicatos, bajaron dramáticamente salarios y jubilaciones (excepto los de ellos, que crecieron por «estado de guerra interno», al doble).

Por supuesto, el mencionado mercado interno se deprimió desde esos aciagos tiempos; y salvo excepciones, sueldos y pasividades siguieron cayendo en democracia, con el inefable Chacal. Debo reconocer que con el Cuqui algunos sectores tuvieron mejoría. El segundo «desgobierno» del Chacal, así como el actual, han producido la ruina generalizada de la clase media, y ni que hablar de los pobres.

Sin embargo, esto no es un elogio para el gobierno presuntamente corrupto de Lacalle. La prueba es que, actualmente, es cogobierno con el «desgobierno» actual. Si Batlle es insensible frente a la penosa situación de la mayoría de su pueblo, su socio Lacalle sólo se preocupa, por no perder posiciones en el asunto electoral, y cuidar los carguitos de sus ministros y embajadores y otros etc. más.

Amaga una protesta por cada nuevo impuesto y después todo su elenco «se pone yeso en los brazos» para votar con «las dos manos». Ya me tiene cansado «el estribillo de los ignorantes»: «Son todos iguales».

La izquierda ha dicho reiteradamente que se necesita un cambio…

LUIS CARLOS PIEDRA BUENA FERREIRA CHAVES – CI 3.400.065-0

 

Crisis económica o crisis moral

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* – Que existe una crisis económica, nadie lo duda.

– Que la misma se ha agravado fundamentalmente por factores exógenos al país también es cierto.

– En lo que se insiste, es que ha existido, y existe, una profunda crisis moral, causa fundamental de la crisis económica que, de no solucionarse a priori, hará fracasar cualquier intento por arreglar los problemas económicos, desde que en esos mismos intentos de solución aparece una confusión tan grande, que nos hace temer que, del río revuelto, algún pescador inmoral salga ganando.

– Lo que quisiera aportar en estas pocas líneas es una visión diferente de cómo salimos de esta crisis. Creo que este es un buen momento para que el poder político encare, desde otra óptica, las soluciones de los problemas.

– En ese sentido pienso que, antes de que nos pidan que nos ajustemos el cinturón, el gobierno todo, todos los poderes del Estado, deben cumplir con el deber moral de que funcione y triunfe la justicia.

– Para ello, y entre otras cosas, el Estado debería aplicar los artículos 24 y 25 de la Constitución de la República, repitiendo contra los funcionarios públicos culpables de ilícitos socioeconómicos (contrabando, defraudaciones tributarias, falsificación de jubilaciones, abuso del poder, omisiones en el desempeño de sus cargos, etc.) los daños que le hayan ocasionado a la sociedad.

– No conozco (no digo que no exista) ningún caso de un funcionario público que, habiendo sido condenado por haber cometido delitos en el desempeño de su cargo se le haya obligado a resarcir el daño que pudo haber ocasionado.

– De acuerdo con los números que se han manejado en diversas oportunidades, controlando el contrabando y la evasión fiscal –dos problemas que tienen mucho que ver con la moral– estaríamos en condiciones de evitar poner más
impuestos para solucionar nuestros problemas económicos financieros, por lo cual sobran otras sugerencias.

– Y para destacar más la importancia del problema moral, digamos que es legal (por el momento) que funcionarios de la Dirección General Impositiva sean a la vez asesores de empresas. Es legal, pero parecería que no es moralmente correcto y que hubiera sido moral que se hubiera prohibido esa situación desde mucho tiempo atrás. El dicho de que «no se puede a la vez ser juez y parte» es tan viejo como el agujero del mate.

– Es de destacar la buena acción, desde el punto de vista moral, del actual Presidente, doctor Jorge Batlle, cuando al recibir un cuadro de obsequio, en ese mismo momento, manifestó que lo donaba a un museo.

– Después que los de abajo veamos que no hay bancos fundidos con banqueros prósperos, recién entonces se nos podrá pedir que nos ajustemos el cinturón; lo que haremos con gusto.

– Mientras tanto, será legal, pero no moral, que nos aumenten los impuestos.

J. R. G. – CI 1.679.245-1

 

Analogía financiera entre el Uruguay y yo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El incremento del impuesto a los sueldos me lleva el 14% de mi salario –lo que evidentemente me creará enormes dificultades para pagar tarifas y compromisos asumidos responsablemente en el momento en que contaba con ese dinero–. Pensando en los argumentos de Aninat, por los cuales el Uruguay es merecedor del apoyo y la consideración de los organismos internacionales de crédito, siendo esos argumentos la crisis que viene de afuera y la seriedad del país como buen pagador, he pensado lo siguiente: creo que esos mismos argumentos pueden aplicarse a todos los buenos pagadores del país que hemos asumido responsablemente nuestras deudas y que una causa exterior a nosotros, la decisión del gobierno, nos coloca en terribles dificultades que nos pueden llevar (por más ajustes y esfuerzos que hagamos, al atraso en los pagos y a la pérdida de nuestros bienes).

Se me ocurre que las instituciones bancarias, financieras, de crédito y los organismos del Estado que nos cobran sus servicios, podrían ofrecernos por lo menos una flexibilización en las formas de pago en caso de que se nos presenten dificultades en los pagos y solamente mientras dure esta situación excepcional. Si encuentra razonable y de interés esta propuesta, agradecería su difusión en el medio que usted tan dignamente dirige.

ANA GARCIA ETCHEVERRY – AGARETCHEVERRY@****.COM

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