Se solucionó problema de residuos pero se mantienen otros
La contaminación ambiental y sus efectos sobre la población del departamento y la región parecen haber tomado un nuevo giro en los últimos tiempos. Diez años atrás el problema se centraba en la polémica usina termoeléctrica brasileña de Candiota, ubicada a 40 kilómetros del departamento de Cerro Largo, cuyas emanaciones han sido apuntadas como nocivas para la salud humana. Desde esa época el departamento presenta importantes índices de enfermedades respiratorias, aparentemente causadas por los efectos de la controvertida «lluvia ácida». En la actualidad la empresa energética brasileña asegura que cumple cabalmente con las disposiciones internacionales sobre emisiones de gases a boca de chimenea.
Sin embargo los problemas ambientales, fundamentalmente en Melo y Río Branco han crecido en los últimos años. La acumulación de cáscara de arroz y su incineración en campos cercanos a ambas ciudades ha crecido de tal manera que pasa a ser uno de los problemas más importantes en materia ambiental, incumpliendo con las pocas normativas existentes. Los gases originados por la combustión y el polvo que emana el deshecho del arroz resultan altamente irritantes para el aparato respiratorio lo que ha sido denunciado por vecinos y especialistas. Por otra parte quedan pendientes las soluciones para el vertedero municipal de residuos de La Pedrera. Tampoco se ha concretado una solución para la contaminación del arroyo Conventos a cuyo cauce vierte sin tratamiento adecuado la vetusta planta depuradora de OSE.
Como contrapartida el único avance en materia ambiental registrado en el departamento en los últimos tiempos corresponde al tratamiento de residuos tóxicos hospitalarios al entrar en funcionamiento la moderna planta de la empresa Olecar, cuya habilitación definitiva es aguardada de un momento a otro por parte del Ministerio de Medio Ambiente. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad