Superpoblación y costas erosionadas

Costas erosionadas, ríos contaminados y una creciente superpoblación en lugares inundables conforman el panorama canario ante un nuevo día del medio ambiente. En ese contexto, la construcción de la rambla de Ciudad de la Costa, principal proyecto de la administración municipal, se gana la mayoría de las críticas.

La intervención del hombre, en unas ocasiones con fines económicos y en otras con el único objetivo de sobrevivir, causa severos perjuicios al eco-sistema del departamento de Canelones. Así las cosas, la conjunción de intereses empresariales con la degradación de la calidad de vida de miles de familias tiene temibles resultados. Para la edila del Partido Socialista e integrante de la comisión de medio ambiente de la Junta Departamental, Ethel Badin, «la erosión de las costas marinas y fluviales y la contaminación de ríos y arroyos» son actualmente los principales problemas que en este terreno enfrenta el territorio canario.

«Al no existir un ordenamiento territorial, sobre las costas marítimas y de arroyos encontramos una superpoblación desordenada y carente de servicios», destacó la legisladora, remarcando que tales «extensiones humanas incorrectas provocan la erosión y la contaminación». No obstante, Badin destacó que, además del descontrolado crecimiento poblacional, también está el daño causado por aquellas industrias que vuelcan sus efluentes en zonas naturales, tal como sucede en el altamente contaminado Arroyo Carrasco.

En reiteradas oportunidades quedó demostrado que a la hora de buscar soluciones a estos casos aparecen los problemas de jurisdicción entre la Intendencia Municipal de Canelones (IMC) y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), cuya creación  a criterio de la edila socialista– implicó una «pérdida de potestades» de los gobiernos departamentales en temas medioambientales.

A pesar de esos choques de jurisdicción, Badin no dudó en atribuir absoluta responsabilidad al municipio en torno a la construcción de la rambla de cuatro carriles de Ciudad de la Costa, obra cuestionada desde diversos ámbitos por el costo medioambiental que traerá aparejada. «Esa intrevención en las cercanías de la costa marítima está causando graves daños», remarcó.

Por otra parte, la edila no olvidó los casos de plombemia comprobados en la capital departamental, cerca de la fábrica metalúrgica Alur, o de las personas enfermas de leptospirosis en un asentamiento cercano al arroyo Carrasco. En su opinión, esos casos muestran una vez más que «si no se soluciona el problema social, nunca se solucionará el aspecto ambiental. Es inútil hacer grandes discursos cada cinco de junio si no se apunta a cambiar las políticas económicas que causan esas fatídicas realidades sociales», agregó. *

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