LA REPUBLICA TUVO ACCESO A LA INVESTIGACION QUE DERIVO EN SUMARIOS ADMINISTRATIVOS

MSP empleaba reactivos vencidos para identificar cepas de meningococo

Las vacunas cubanas llegan hoy, para destinarse a la aplicación de la segunda dosis para Montevideo y Canelones -excepto Santa Lucía y 7 ciudades canarias- y resto del país. Mientras organizaciones que apoyan al gobierno cubano concurrirán a la terminal de Carrasco a las 14 horas para recibir los antídotos, LA REPUBLICA tuvo acceso a la investigación que inició el Ministerio de Salud Pública sobre las irregularidades en su laboratorio central, por la que en 2001 se detectaron errores en la identificación de las cepas de meningitis.

La indagación insumió seis meses y derivó en los sumarios al director del servicio, Eduardo Civila, y a la jefa de la Unidad de Bacteriología, Leda Pesce.

También divulga en sus páginas 13 y 14 que en 2001 se constataron 5 fallecimientos causados por cepas B4 P1 15, coincidentes con las contenidas en la vacuna cubana. Durante el año anterior, el MSP había informado el fallecimiento de 2 personas por meningitis meningocóccica B. Sólo al departamento de Canelones correspondieron 3 de las 5 muertes.

Las serosubtipificaciones de las 5 defunciones, esto es, haber conocido que las cepas de meningococo que las causaron corresponden a B4 P1 15, se realizaron recién en agosto, cuando la técnica Leda Pesce finalizó el análisis de los errores de procedimiento observados en el laboratorio.

La Unidad de Bacteriología se compone de cinco áreas. Una de ellas, meningitis agudas supuradas, está a cargo del licenciado Gabriel Pérez Giffoni, quien tras la investigación realizada continúa en su cargo.

En junio de 2001, «a partir de los dos primero casos de Santa Lucía», la técnica Pesce declaró ante el MSP haber incursionado «en la parte técnica concreta de la serotipificación, control de los protocolos de trabajo del licenciado Gabriel Pérez Giffoni y reactivos utilizados, donde encuentro irregularidades». Una de ellas es que los reactivos utilizados por el licenciado Pérez estaban vencidos, «lo que no había sido denunciado oportunamente», agregó Pesce.

Lo administrativo primero

El director del laboratorio Eduardo Civila manifestó durante la investigación, que la Unidad de Bacteriología «es un sector conflictivo desde muchos años atrás».

Más adelante, Civila admitió que las irregularidades «han llevado a la doctora Pesce al análisis de los protocolos de trabajo y a la repetición de las técnicas de serotipificación y serosubtipificación de algunas cepas de Neisseira meningitidis aisladas durante el presente año en nuestro medio».

Sobre la información que Pesce brindó a la Dirección General de la Salud, la técnica expresó que «oportunamente elevé varios informes que puedo adjuntar de todo lo que íbamos encontrando y haciendo en la unidad».

Según los fundamentos de la investigación -resumen realizado a cargo del actual director de Control de Calidad, Martín Dersarkisian- entre el 28 de junio y 1 de julio, Pesce dispone por escrito suspender la serosubtipificación de las cepas a la espera de nuevos reactivos. La técnica comunicó al director Civila en 2001, que estaba «dudando de los resultados que estamos informando y voy a empezar a investigar la técnica».

Identificar mal no es problema

El 18 de setiembre, la doctora Pesce informó por escrito al director Civila sobre la información recibida del Instituto Pasteur de París, relacionadas con las tipificaciones de las 7 cepas de Neisseira meningitidis enviadas.

El director general del MSP, Eduardo Touyá, viajó a Washington al día siguiente e informó a Ruocco sobre la detección de errores en la tipificación de cepas de meningococo.

El 12 de octubre, Touyá comunicó al ex ministro Luis Fraschini las irregularidades denunciadas en el laboratorio. La investigación concluye que excede las atribuciones de este instructor -firma Dersarkisian- establecer responsabilidades en cargos políticos como el que ocupó Touyá.

En cuanto al licenciado Gabriel Pérez, quien tenía a cargo el área meningitis agudas supuradas, «el instructor -dice la investigación- no aprecia la configuración de falta administrativa» y agrega que «el error en que incurrió al serosubtipificar las cepas no resulta inexcusable».

Para entender este último punto, debe apelarse al comienzo de la indagación, cuando el instructor Dersarkisian resume que «Gabriel Pérez Giffoni desempeñó tareas administrativas y técnicas; surgiendo elementos de convicción suficientes para afirmar que entre este funcionario y su jerarca Leda Pesce no existía comunicación ni supervisión adecuada desde el punto de vista técnico funcional, circunstancias que contribuyeron al desenlace de los hechos que se investigan».

A Pesce, el instructor le subraya «falta administrativa actuando con apresuramiento y negligentemente», en cuanto al procedimiento utilizado para enviar las cepas de meningococo a París.

Pesce sostuvo haber informado al director Civila que se contactaría con el Instituto Pasteur «y luego de concretado, también lo informé», declaró.

Si bien en párrafos anteriores se sostiene que «no existía supervisión adecuada» (a Pérez Giffoni), en la página 30 se reconoce a Pesce que «si bien la funcionaria descubrió o halló errores en las serosubtipificaciones de algunas cepas de meningococo y corrigió los protocolos de trabajos de Elisa, así como la propia técnica utilizada, no se le cuestiona ni enjuicia disciplinariamente por ello; por otra parte, ese era su deber como jefa de la Unidad de Bacteriología.

Se cuestiona haber dispuesto un control externo, eludiendo la verificación interna en el propio departamento del laboratorio y con el técnico encargado del área».

En cuanto al director, «no cumplió el deber de dirección y conducción en la medida de lo razonablemente esperado», concluye la indagación. *

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