Tiene la palabra

Denuncian discriminación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A quien corresponda:

Por la presente quiero hacerles llegar la denuncia de discriminación a los usuarios del MSP por parte de un Servicio de acompañantes «Secom».

Hace varios años, trabajando como médico en la ciudad de Carmelo, conocí dicho servicio e influí en mi familia para que se asociaran.

A raíz de la internación de un tío de 72 años, en aparente salud hasta hace pocos días, en el hospital Pasteur, surge el problema que motiva esta carta.

Mi padre (76 años) ha estado pagando este servicio durante 3 años para cuando llegara el momento de internación, tener la tranquilidad de contar con un acompañante para la noche.

En el momento de requerir dicho servicio nos enteramos que por ser usuario del MSP le corresponden en su primera internación sólo 5 días (si no es quirúrgica, en cuyo caso le corresponden más días). Y que luego de una alta definitiva, en caso de una segunda internación le corresponden 5 días más.

O sea que estuvo pagando durante 3 años para tener sólo 10 días de atención al año.

Al paciente en cuestión se le diagnosticó un secundarismo con metástasis óseas, presumiblemente a partir de un carcinoma de próstata. Obviamente va a requerir más de 10 días al año de internación, dado que recién comienzan los síntomas de su enfermedad.

Considero que es una estafa encubierta y que el público debe enterarse. Si bien figura en el contrato (que se adjunta fotocopia), lo hace en forma poco clara y con letra chica, que la gente mayor no puede leer y no se informa verbalmente. Lo que es peor, constatamos por teléfono, por la llamada de una amiga preocupada por nuestro caso y por tener afiliada a una abuela, que la persona que le atendió, luego de cerciorarse de que no necesitaba el servicio ahora, que era sólo información, le aclara que se quede tranquila, que aunque sea del MSP le corresponden 365 días al año, lo cual es absolutamente falso.

Evidentemente no quería correr el riesgo de una desafiliación.

Entiendo que una información a medias es una mentira encubierta y peor si se usa el engaño verbal para lograr afiliados.

Por todo lo expuesto considero que esta irregularidad debe ser conocida por la opinión pública para no caer en falsas expectativas.

Confiando en que de alguna manera se dé acuse de recibo a esta información los saluda atentamente.

DRA. A.M.A. – CI: 1.353.557-7

 

¿Por qué nos mienten?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Pasando el tiempo, recordamos las palabras del doctor Julio María Sanguinetti cuando dijo: «Primero contaremos las piedras; después contaremos las estrellas».

Hierro López, en su campaña electoral (primera vuelta, que costó U$S 20.000.000), afirmaba: «Seremos la mano solidaria del Estado tendida hacia los más desamparados». Y en conjunto, todos prometieron que no habría más impuestos.

Tantas cosas nos dijeron…, que muchas personas es probable se olvidaron ya, como cuando se nos dijo que el impuesto a los sueldos, impuesto durante el gobierno del doctor Lacalle, iba a ser, transitoriamente, por un año, y que con ello se iba a resolver el déficit fiscal.

Ya sabemos que del dicho al hecho hay mucho trecho, y que «de buenas intenciones está empedrado el infierno». Pero ¡por favor! Pregunto yo: ¿por qué nos mienten? Con esquives y con mentiras no vamos a solucionar ningún problema.

Y si quieren recuperar el prestigio, la confianza, la credibilidad, hay que dar buenos ejemplos; hay que ponerse a trabajar en serio; hay que convocar a todas las fuerzas vivas del país y sin ninguna clase de ocultamientos, poner las cosas en su lugar, dando a cada uno la oportunidad para crecer y que todo el país crezca y se renueve, dejando atrás tanta carga inútil que venimos soportando.

Finalmente, tendremos que hacer como la mitológica ave Fénix que resurgió de las cenizas.

JOSE HECTOR – CI 648. 405-4

 

Carta abierta al Presidente, doctor Jorge Batlle

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Todos pensamos que ya no había como «cagarla» más; que ya había pasado lo peor; creíamos –ingenuamente– que usted y los partidos que lo respaldan no podían seguir con estas políticas que ahogan a nuestro pueblo, que el país necesariamente iba a cambiar de rumbo. Pero después de escuchar su sensible mensaje del Día de la Madre nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado.

Pensamos que luego de la demostración del 16 de abril, donde muchas agremiaciones convocaron al pueblo uruguayo a una manifestación sin precedentes, había llegado por fin el momento del diálogo, el momento de escuchar el planteo de las mayorías. Pero nos equivocamos.

Pensamos que había aprendido la lección, que después de ver cómo el pueblo uruguayo, retando cualquier intento suyo de coartar la posibilidad de expresarse concurrió masivamente a la manifestación en nuestro principal balneario que usted, señor Presidente, como demócrata que dice ser, iba a respetar las libertades. Pero nos equivocamos.

Pensamos que el Uruguay vivía en democracia, que respetaba su Constitución y sus leyes, que respetaba las libertades, porque entre otras cosas lo teníamos a usted, señor Presidente, un declarado liberal y demócrata. Pero nos equivocamos.

En lo que no nos equivocamos, señor Presidente, es en que con los últimos acontecimientos una vez más quedó demostrada su intolerancia. Que ahora no se pueda ir a demostrarle a usted o a cualquier otro jerarca del gobierno que nos están matando de hambre y que la mayoría de nuestro pueblo quiere un cambio, es una muestra de intolerancia. Que el ruido de cacerolas vacías le molesta no nos queda ninguna duda, pero piense usted cuánto más le molesta a la gente que no tiene nada para meterle adentro. Pensamos que usted se está equivocando.

Tampoco nos equivocamos si decimos que usted, señor Presidente, no necesita que hagamos una publicidad para demostrar cuán mentiroso ha sido. Que sus declaraciones, sus cadenas de radio y televisión y fundamentalmente las políticas que lleva adelante son mucho más agraviantes para su imagen que cualquier publicidad que se pueda hacer.

No se equivoque, señor Presidente, la democracia en Uruguay llegó para quedarse y nosotros, como lo hicimos en los 91 años de nuestra rica historia, estamos para defenderla.

LEONARDO MACHADO – SECRETARIO GENERAL JUVENTUD SOCIALISTA DEL URUGUAY

 

Rompo relaciones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Honrar. Dice el diccionario de la Real Academia Española que la palabra significa «Respetar a una persona. Enaltecer o premiar su mérito de algún modo».

No hay dudas que el diccionario nos enseña que el verbo honrar es aplicable exclusivamente a los individuos, aunque generalmente su conjugación en distintos tiempos es utilizada para cualquier cosa y muchas veces con fines deportivos o simplemente erráticos.

La palabra, entonces, es muy seria como para maltratarla sin contemplaciones.

Por tanto, es de justicia honrar la memoria de un prócer como Artigas, de un científico como Pasteur, de una mujer como la Madre Teresa o de miles de seres humanos que en el anonimato dan muestra a diario de ser poseedores de sentimientos de solidaridad y justicia a flor de piel.

Por eso, la reflexión realizada ha
ce pocas horas por el Presidente de la República resulta hiriente hasta límites intolerables.

En su desesperada intentona por seguir haciendo buena letra con Estados Unidos, pese a que el camino hacia Argentina resulta inexorable, Jorge Batlle lanzó a la ciudadanía la siguiente frase: «Tenemos que ahorrar hasta el último centésimo para honrar los compromisos internacionales contraídos por nuestro país».

¿Cómo es posible que Batlle diga eso?

Acaso es creíble que el presidente, que dedicó 60 años a la política, desconozca que los compromisos internacionales (o deuda externa) han sido asumidos –en gran parte– por irresponsables de todos los gobiernos, en muchos de los cuales Batlle participó, para montar un aparato del Estado cuyo peso desbarató al país.

Cómo es posible que Batlle hable de honrar al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial que son instituciones deshumanizadas y no seres humanos.

El Presidente, por lo tanto, comete dos imprudencias imperdonables al mismo tiempo. Por un lado usa mal el idioma y por otro deja al descubierto, una vez más y de manera alarmante, que su mayor preocupación no es la felicidad de su pueblo, hoy postrado y con una desazón colectiva nunca vista en la historia del país.

No es divertido ni novedoso recordar que Batlle prometió al asumir su cargo que el suyo sería un gobierno divertido.

A esta altura de los acontecimientos sería bueno preguntarse qué cosa resulta divertida para Batlle. Porque desde hace 26 meses sus graves errores de cálculo no han hecho sonreír a nadie.

Además, tampoco resulta agradable verlo apelar permanentemente a su mala suerte personal, ni soportar sus «pucheros» cuando tiene que comunicarle a la población que la va a sacrificar de nuevo para pagar intereses internacionales a las tasas que se les ocurra a las repugnantes calificadoras de riesgo, manejadas por Estados Unidos.

¿Acaso al Presidente le resultará divertido ver a un país en ruinas?

Si por ventura es así, el asunto es patológico y yo por las dudas, como humilde ciudadano, rompo relaciones unilaterales con el presidente Batlle. Y de paso también con Sanguinetti y Lacalle, no sea cosa que se les ocurra que fueron mejores hombres de Estado. Todo lo contrario.

CARLOS LEMOS – [email protected]

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