LUIS PEREZ AGUIRRE HABIA DESTACADO LA NECESIDAD DE ENSEÑAR DESDE UNA POSICION NO NEUTRAL

El otro camino

En el marco del dictado de la Cátedra Unesco de Derechos Humanos inaugurada en la Universidad de la República el miércoles pasado, fue presentada una separata que abarca una conferencia sobre Educación y Derechos Humanos ante los desafíos del siglo XXI a cargo del fallecido Luis Pérez Aguirre.

La reflexión del sacerdote se centra en las consecuencias a nivel social y del desarrollo humano, de la política capitalista regida por la economía de mercado. Para esto, además de su percepción y análisis personal, recurre al pensamiento de los clásicos y de los grandes de este siglo.

Un nuevo siglo que impone el denominado «Pensamiento Unico», aquel que «nos repiten constantemente quienes controlan la comunicación y el mercado».

Según lo expone el prelado, este pensamiento uniformizado es el que de alguna manera lleva a que los Estados enfrenten una «crisis de identidad».

«Es una desgracia que la economía capitalista no busque los valores humanos, que sólo resalte unos y relegue otros fuera de su ámbito, que nunca haya aceptado acatar un valor-respeto armonizable con el valor-eficacia. Es una desgracia que las reivindicaciones del respeto hayan sido siempre desautorizadas como cosa de ingenuos o de inexpertos en economía», expresa el documento del hoy fallecido prelado. Para Pérez Aguirre «antes de optar por sistemas económicos y educativos hay que optar por valores». En este nuevo panorama mundial el mercado aparece como una idea, ya no sólo como una técnica para comerciar, sino que resulta un organizador de la sociedad en todos sus aspectos, también desde el filosófico e ideológico. El mercado también regula la cultura y toda la producción cultural. «El pensamiento único parece decirnos que siempre habrá pobres y excluidos. Mala suerte para ellos. Pero nosotros no podemos ocultarnos ni ocultar que existan soluciones técnicas, que existen y sobran medios materiales para ponerlas en acción», destaca.

Educar con sensibilidad

Refiriéndose al educador brasileño Paulo Freire, Pérez Aguirre destaca que no existe la educación neutral, que todo acto educativo está guiado por nuestra manera de ver y sentir el mundo y la sociedad.

Por otra parte señala la necesidad de educar con conciencia crítica. «La única que permite la interpretación profunda y seria de los problemas que presenta la realidad. La que puede aceptar lo nuevo y lo viejo en razón de su validez», indica el padre.

Asimismo recuerda que es un mal camino la «educación bancaria» aquella en que aborda al educando «como una institución bancaria, un recipiente vacío o un depósito donde se introducen contenidos y conceptos».

«Para que la acción educativa sea eficaz, para que no se desoriente o se pierda por el camino, deberá partir no de una teoría sino de una experiencia de una situación ajena sentida como propia».

En este sentido Pérez Aguirre hace referencia a la necesidad de educar con sensibilidad. «Sentimiento y sensibilidad no se oponen a la comprensión racional sino que son una forma de conocimiento más abarcante y profundo que la razón porque la incluyen y la desbordan».

«La trampa que cayó sobre nuestra cultura es haber cedido la primacía al logos (lo racional) sobre el eros (la sensibilidad)», destaca. «La consecuencia es que se sospeche profundamente del placer y del sentimiento, de las razones del corazón. Y entonces campea la frialdad de la lógica, la falta de lógica por cultivar y defender la vida, la muerte de la ternura», reflexiona.

Para el conferencista lo que falla es el lugar desde donde se pretende educar. «Hay lugares desde los que simplemente no se ve, no se siente la realidad que nos abre a los actos educativos verdaderos, al amor y a la solidaridad. Porque nadie puede pretender mirar o sentir los problemas humanos, el dolor y el sufrimiento de los otros desde una posición neutra».

En este sentido el ex integrante de la Comisión para la Paz concluye que para educar en derechos humanos será obligatorio adoptar el lugar social de las víctimas.

Una sociedad más justa

Pérez Aguirre destaca que ahora más que nunca los hombres deben abrazar «la utopía de inventar y gestar una sociedad que sea incluyente de todos y no excluyente de las mayorías. Una sociedad no basada en la apropiación privada e individualista sino en la solidaridad. Y este sueño no se ha evaporado con la irrupción autoritaria de la globalización mercantil, sino todo lo contrario, ahora nos aguijonea imperiosamente para que podamos acceder algún día a considerarnos hijos e hijas de la alegría». El desafío entonces es llegar a una nueva percepción de la realidad, por tanto de la educación y los valores, que «llegue a un nuevo tipo de conocimiento y sabiduría intuitiva de la realidad, de la unidad de la vida y de los múltiples ciclos de cambio. Así irá surgiendo una nueva conciencia con la que la persona se sienta vinculada a la totalidad del cosmos».

«La idea fuerza que nos puede hermanar es la vida. Así se hermanan las tareas educativas con las luchas por incluir a los olvidados y también con otras luchas por la dignidad de la mujer, por la paz y por la preservación del ambiente», señala el padre en el documento presentado en la Universidad. *

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