EL INFORME ADVIERTE QUE LAS NIÑAS TERMINAN EXPLOTADAS EN BURDELES DE EUROPA

OEA señala a Brasil como principal exportador de sexo infantil

La investigación muestra que el tráfico de adolescentes no es una excepción y sí la realidad de la mayoría de las chicas pobres de los estados de la Amazonia, que atraviesan por vía terrestre nuestras fronteras», señaló Marcel Hazeu, coordinador del informe de la Organización de Estados Americanos.

La OEA preparó un trabajo sobre los denominados «países exportadores» de niñas y adolescentes que será divulgado este mes, pero que, en relación a Brasil, fueron divulgados por la revista IstoE.

Los datos de la OEA muestran que en muchos casos, y cuando no mueren antes, las víctimas terminan explotadas en burdeles y discotecas de Europa.

«Sí, a veces yo realmente vengo de Venezuela a buscar adolescentes y otras mujeres en Brasil», dijo a la revista IstoE el español Víctor Ramiro Alvarez, en un restaurante del estado brasileño de Roraima, en la frontera entre ambos países.

Las víctimas de este tráfico tienen un perfil muy definido: son mujeres entre 12 y 17 años, que están ansiosas por abandonar la miseria de sus hogares familiares.

«Aquí, la historia es siempre la misma: reclutadas en los colegios, las niñas comienzan a ejercer la prostitución a los 12 años en Bolivia. Al principio, ganan dinero, pero luego caen en la droga, orientadas por los jefes del tráfico», señaló Izabel Costa Hayden, funcionaria de la alcaldía de Gujará-Mirim.

Este municipio pertenece al estado de Rondonia, en la frontera con Bolivia.

«Un taxista me propuso un trabajo fácil y bien pago, en Bolivia. Tenía 12 años y vine acá a Guayramirin. Por mi primera experiencia me dieron 200 reales (80 dólares,). Ahora, me tiran centavos», dijo la entrevistada, de 16 años.

El tráfico de niñas y adolescentes de los siete estados amazónicos refleja una de las marcas que distinguen a Brasil: a pesar de ser considerada, por su tamaño, la décima economía del mundo, es también uno de los países más desiguales.

Brasil es el cuarto país del mundo con peor distribución del ingreso, según el último informe del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quedando detrás sólo de Suazilandia, Nicaragua y Africa del Sur.

Mientras el 10 % más pobre de la población tiene acceso al 1% de la renta generada por el país, el 10 % más rico obtiene el 46,6 % de los ingresos totales.

Precisamente, los siete estados de la Amazonia, que forman la región norte del país, disputan con los del Nordeste la condición de ser los más pobres del país, mientras los estados del Sur y del Sudeste son los más desarrollados.

Según el trabajo de la OEA, Venezuela es la sede de la principal ruta del tráfico de estas mujeres, pero también los municipios fronterizos de Bolivia sirven de pasaje hacia otras ciudades de ese país, Paraguay y Europa.

Este tráfico de menores funciona, de acuerdo con IstoE, gracias a la complicidad de políticos, funcionarios y policías, tanto brasileños como de los países vecinos.

«Son los documentos falsos los que permiten que estas chicas salgan libremente del país. La ceguera de las autoridades brasileñas y venezolanas permite hasta que los explotadores y traficantes digan abiertamente cómo se ganan la vida», señaló la revista.

Hasta ahora, la única reacción provino de funcionarios aislados y de un grupo de madres que a principios de año comenzaron a denunciar la desaparición de sus hijas en Manaos, capital del estado de Amazonas. La protesta despertó a las autoridades locales que apresaron a un banda de traficantes que actuaba en Brasil, Venezuela y Guyana y lograron rescatar a seis chicas que estaban siendo preparadas para ir a «trabajar» a esos países vecinos. *

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