Cuidándose
Escribe: Horacio Buscaglia
En estos últimos tiempos todo el mundo sabe qué es lo que no hay que comer, beber o hacer, para no tener cáncer, estrés, falta de vitaminas, infartos, lunares, gases, colesterol, celulitis, calvicie, impotencia, meningitis o uñas encarnadas.
Yo todavía recuerdo cuando los consejos que te daban los demás no pasaban de cuatro o cinco: no tomes agua sudando, no te metás a lo hondo, no juegues con fuego, no tomes vino con sandía ni cerveza con chancho, no hagas esos gestos que te va a agarrar un aire y te vas a quedar así.
Hoy los «conocedores» abundan y hasta se fijan en los ingredientes, «No comas eso, loco, que tiene blabladixina y puede hacer que los días de tormenta atraigas un rayo». Y uno se queda callado con ganas de comerse eso y con la culpabilidad de ser un ignorante y, para peor, un autodestructivo.
Por eso me gustó esta colaboración que me envió el lector Gustavo:
En Japón se consumen muy pocas grasas y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
Por otro lado, en Francia se consumen bastante grasas y aun así, el índice de ataques al corazón en ese país es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.
En la India apenas se bebe vino tinto y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En España se bebe demasiado vino tinto y el índice de ataques al corazón en este país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En Argelia apenas se hace el amor y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En Brasil se hace mucho el amor y el índice de ataques al corazón en este país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
En México se abusa del alcohol, de las grasas, del picante y del sexo y aún así el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos. Conclusión: Chupá, comé, hacé el amor todo lo que puedas y hacé lo que te dé la gana. Es hablar inglés lo que te mata. *
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