POR HORACIO BUSCAGLIA
“Nene, ¿te plancho la computadora?”
“SÃ, vieja, y tené ojo cuando me laves la camisa verde, antes fijate si no está recibiendo algún mail.”
No, no es un diálogo absurdo, es un diálogo posible y actual.
La tecnologÃa no sólo ha invadido nuestros escritorios y mesadas de cocina, también se ha metido dentro de los roperos.
La industria textil hoy nos ofrece diferentes prendas de vestir que incluyen dispositivos electrónicos que mejoran las funciones de la indumentaria y le agregan otras. Ya existen “tejidos inteligentes” a los cuales se les puede incorporar un teclado de computadora, se pueden planchar, lavar y hasta arrollar, lo de retorcer me parece que no.
También hay dispositivos que te avisan si te están afanando la cartera, otros que “te recuerdan” que te olvidaste las llaves, te controlan el ritmo cardÃaco, y hasta hacen que una prenda sea más o menos abrigada según la temperatura exterior.
Hay una “camisa inteligente” que enrolla sus mangas automáticamente cuando hace calor. Y botones que se ajustan solos al tamaño de la cintura y que pueden cambiar el color de la tela. Hay ropa para niños que permite ser rastreada vÃa satélite. Los creadores de esta última prenda, que son hombres, se han negado a realizarlas para adultos. Sus esposas sospechan algo.
Ya existe ropa interior “inteligente” que avisa a la mujer cuando está por entrar en “aquellos dÃas”, hay otras (prendas, no mujeres) que oprimen el pene del hombre si éste se excita en un momento inadecuado. Hay ropa interior que no sólo absorbe los malos olores sino que frente a un inesperado “ruido” generarÃa otros que lo taparan, tales como: tos fuerte, ladridos de perro, bocinazos y hasta un grito lejano de mujer. Sobre este último invento tengo algunas dudas, ya que me inquieta lo que podrÃa suceder si alguien escuchara un grito de mujer saliendo del culo de otra persona. ¿Y un ladrido? ¿Te lo imaginásw? *
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