El estado de ánimo de los uruguayos está en baja
Pedro Bustelo es siquiatra epidemiólogo especialista en salud de poblaciones y es orientador de la ONG Cazabajones, creada a iniciativa de varios profesionales alarmados por los números que la problemática presenta en Uruguay. El especialista asegura: «Es muy difícil para alguien aceptar que se es depresivo. Con el tiempo el fenómeno empezó a crecer, al punto que hoy podemos hablar de una epidemia nacional que ha alcanzado a unos 330.000 uruguayos».
Uruguay (junto a Cuba) registra la tasa de suicidio más alta de las tres Américas, situada en 13 personas por cada 100.000 habitantes, de acuerdo a la OMS.
«El 10% de la población uruguaya está con depresión en este momento, en algo que se llama prevalencia puntual. Es como la fotografía del estado de ánimo de los uruguayos. Lo más preocupante, es que de ellos sólo el 5% está haciendo un tratamiento correcto y un 15% recurre a médicos que no son especialistas en salud mental.
La serotonina es el principal neurotransmisor que está involucrado en la depresión.
Bustelo entiende que el 80% de los 330.000 uruguayos afectados confunden la depresión con tristeza, o creen que si ‘el nene’ no se quiere levantar en la mañana es porque es un vago. No saben que puede haber un problema con la serotonina y no tiene energía como para levantarse. Uno de los síntomas más típicos de la depresión es la dificultad para levantarse en la mañana. Tenemos más de 100.000 jóvenes que no estudian ni trabajan; si buscamos entre ellos, encontramos depresión a montones. Todos los días se matan dos uruguayos», dice Bustelo.
Los orígenes
Los orígenes de esta problemática están enmarcados en el aumento de los factores de riesgo. Los profesionales suelen quejarse de que estamos todo el día corriendo de un lado para el otro, dejando de lado el contacto social entre nosotros, siendo la electrónica un sustituto de las relaciones humanas. «El único contacto que tenemos es con aparatos. Cualquier uruguayo está tres horas mirando televisión, después se pasa dos horas mirando pornografía en Internet y después sale a la calle con el walkman puesto. Estamos demasiado ‘aparatológicos’. Necesitamos de nosotros mismos más de lo que suponemos. El exceso de tecnología nos puede matar. También tenemos una epidemia en el uso de las drogas, en lo que constituye un círculo vicioso. La depresión te lleva a las drogas y éstas a la depresión. Y no sólo las drogas prohibidas, ya que una de cada cuatro uruguayas toma tranquilizantes recetados. Otro de los elementos determinantes es que no hacemos ejercicio. Cuando lo hacemos, las glándulas suprarrenales activan los neurotransmisores. El sedentarismo, además de tapar las arterias, nos cambia la química cerebral y nos deprime. Por otro lado, también la comida lleva parte de responsabilidad. Las personas con depresión tienen una apetencia natural por las cosas dulces y el chocolate, que es un precursor de la serotonina».
Según Bustelo, la luz solar tiene mucho que ver con la depresión: «Los países tropicales tienen los índices de depresión más bajos. Eso se ve reflejado en la músicas de las zonas tropicales, si bajamos al sur nos topamos con el tango: ‘… Malena tiene pena…’ ‘el mundo fue y será una porquería’.
Se ha establecido que la mitad de las licencias médicas que se otorgan hoy en día son por depresión. De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el año pasado murieron 250.000 pacientes por sida, cifra que contrasta con el millón de personas que se suicidaron. Es decir, la depresión mató cuatro veces más que el sida. En nuestro país, en 18 años murieron 950 personas por el VIH, en el mismo período tuvimos 9.000 casos de autoeliminación.
En cuanto a cómo protegerse, el especialista asegura: «Sin duda que hacer ejercicio y tener contacto social es fundamental. Las personas que tienen pareja estable tienen menor frecuencia de todo tipo de trastornos emocionales, de enfermedades físicas y accidentes de tránsito. Es decir, el contacto social y la pareja estable son fuertes factores de protección».
Antidepresivos libres, ya
Uno de los fenómenos más llamativos que ocurre en nuestra sociedad es el uso –para algunos abuso– de los antidepresivos. Sobre ellos, el experto reconoce que «actúan de una forma muy interesante. En realidad el antidepresivo engaña al cerebro, éste cree que hay menos serotonina y empieza a producirla. Por eso un antidepresivo demora semanas en hacer efecto. Además, siempre nos dijeron que las neuronas no se reproducen. Eso estaba establecido hasta ahora, cuando la revista Science –la más respetada del mundo médico– publica que existe la neurogénesis. Las neuronas se reproducen, y cuando ataca la depresión, paran automáticamente. El antidepresivo restaura la neurogénesis. Yo creo que en algún momento los antidepresivos van a ser de venta libre en este país».
Sin apoyo oficial
En cuanto a la distribución del problema por sexos y edades, es normalmente aceptado que son mucho más vulnerables las mujeres, por razones biológicas y antropológicas. «Cada vez que en las mujeres bajan los niveles de estrógeno, bajan los niveles de serotonina. Pero, si bien se deprimen mucho más las mujeres, se matan muchos más los hombres. Simplemente porque los patrones culturales hacen que los hombres no puedan llorar. Para nuestra cultura, llorar es cosa de mujeres. La depresión ataca al hombre desde que nace hasta que muere. Hay bebés que tienen depresión. En Uruguay hay unos 30.000 bebés con depresión sin diagnóstico», sostiene el profesional.
La lógica más absoluta indicaría que ante un problema que se está volviendo incontrolable para la sociedad uruguaya, la preocupación oficial debería ser por lo menos palpable, pero no es así. Según el doctor Bustelo, «la administración no está haciendo mucho por el asunto».
Daniel Rodríguez, del equipo técnico de Provida, y Silvia Peláez, responsable de la organización Ultimo Recurso, explicaron a LA REPUBLICA que básicamente en fin de año y enero se registra un aumento en las llamadas de personas que manifiestan su intención de autoeliminarse o que están preocupadas por los cuadros depresivos de familiares y amigos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad