Tiene la Palabra

Puntualizaciones del diplomático Carlos Mendive

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* De mi mayor consideración:

En su edición del 1º de febrero de LA REPUBLICA, en sus páginas 6 y 7, el periodista Daniel Martínez Soto escribe una nota que comenta aspectos vinculados al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Incluido en un recuadro al cual titula: «Un mundo vedado para los diplomáticos de carrera», escribe en su último párrafo: «De los agregados en la Embajada del Uruguay en Argentina, además de los tradicionales agregados militares reside desde hace años en la misma sede de la Embajada, un agregado cultural honorario. Carlos Mendive se aloja en el denominado ‘hotelito’ de la Embajada, un piso diseñado por el arquitecto Payseé Reyes para alojamiento de los agregados militares, pero donde los uniformados jamás aceptaron alojarse».

Tal referencia amerita las siguientes consideraciones:

1º) De una primera y ligera lectura de las afirmaciones del periodista, Mendive aparece como un agregado residual que, considerado de acuerdo a las normas que rigen las leyes de alquileres, aparecería como un intruso.

2º) No es la primera vez que LA REPUBLICA denomina como «hotelito» a los cuatro apartamentos que ocupaban los pisos once y doce (sepa el periodista que eran dos plantas) del edificio ubicado en Avda. Las Heras y Ayacucho. En el proyecto de Payseé tres de ellos estaban destinados a ser ocupados por los agregados militares (como bien escribe Martínez, nunca fueron ocupados por los referidos funcionarios).

3º) Un cuarto apartamento de idéntica superficie, contaba de cuatro pequeños dormitorios en suite, living y cocina compartidos. En los primeros años (a partir de 1981) fue ocupado por los ayudantes de tales agregados (suboficiales de las tres armas) hasta que fueron cesados en sus funciones.

4º) En abril de 1989 (fecha de mi nombramiento), habité por unos meses una de las tres unidades destinadas a los agregados; luego, pasé a habitar uno de los dormitorios de la unidad cuyas características se describen en el párrafo anterior. Tuve el gusto de compartir el apartamento con Enrique Estrázulas (en ese momento agregado cultural y hoy embajador en Cuba, con la funcionaria de Cancillería y secretaria del embajador, la señora Liuska Lussich de Catalá y con la señora Asturias del Cioppo –funcionaria del Consulado– e hija del recordado Atahualpa del Cioppo.

Durante ese tiempo mantuvimos una cálida y civilizada convivencia; compartimos sin violencia el aparato de televisión y no provocó ningún disgusto ni distanciamiento el hecho de ubicar en los distintos compartimentos de la única heladera las pertenencias de cada uno de nosotros.

No era extraño que, de tanto en tanto, LA REPUBLICA pretendiera mostrar a tales ocupantes como funcionarios privilegiados que vivían en «el exclusivo barrio de La Recoleta». También, que en el hotelito se efectuaran fiestas con «la participación de destacados elementos de la farándula porteña. En tales afirmaciones, sobrevolaban dos reacciones que son muy humanas y, también, encontradas; el desdén y la envidia.

5º) Descartada la posibilidad de mantener frescos los langostinos, se optó por recibir a lo mejor de nuestra cultura. Concertistas y cantantes que participaron en el ciclo organizado por el Teatro Colón o en los ciclos del Mozarteum o en otros festivales, plásticos y artesanos que expusieron en los salones de la Embajada, en el Museo de Bellas Artes u otras galerías, a actores y actrices que actuaron en el Auditorio de la Embajada y conferencistas que disertaron sobre distintos aspectos de nuestro país, ocuparon las habitaciones del «hotelito».

6º) Lo que no deja de extrañar señor Director, es que su diario que es tan sensible a los destinos de los funcionarios de la Cancillería, nunca haya hecho mención (quizás su informante ignoraba tal circunstancia) que el «hotelito» albergó niños uruguayos aquejados de graves dolencias que tuvieron que trasladarse a Buenos Aires por la complejidad de sus enfermedades.

Algunos sobrevivieron, otros no. La mayoría aguardaba turno porque era imperioso un trasplante de hígado; si no ocuparon más sus habitaciones fue porque en el mes de abril de 1994 se firmó un acuerdo entre el Fondo Nacional de Recursos de los Institutos de Medicina Altamente Especializada de nuestro país con la Sociedad Italiana de Beneficencia de Buenos Aires – Hospital Italiano, por el cual éste se comprometía a brindar servicios médicos-asistenciales (hotel para paciente y familia) para pretrasplante hepático, trasplante hepático y postrasplante hepático.

7º) Haciendo mención al «hotelito» no puede dejar de mencionarse el apartamento que tuvo a disposición la familia D’Elía cuando se supo que había aparecido en Buenos Aires un sobrino nieto de José D’Elía, hijo de un matrimonio desaparecido durante el proceso.

8º) Ya que se hace mención a este «residual» agregado que «reside desde hace años en el ‘hotelito'», creo que es necesario que se sepa la relación que mantiene el Departamento Cultural de la Embajada con los más variados centros e institutos culturales del país. En tal sentido, se puede citar a la Editorial Banda Oriental, a Cinemateca Uruguaya, por supuesto, con los órganos de carácter oficial, con el Municipio de Montevideo, con su intendente, el arquitecto Mariano Arana y el doctor Gonzalo Carámbula, director del Departamento Cultural.

9º) Es necesario informarle al periodista Daniel Martínez Soto que desde el mes de junio de 1998 no estoy más sometido a ese pupilaje laico; desde tal fecha habito un apartamento en la calle Montevideo 724, 2º piso apto. B (Barrio de los Tribunales). Es también de un ambiente aunque no me veo obligado a compartir ni la televisión ni la heladera. Es que «el hotelito» no existe más, el que me suceda como agregado cultural tiene que saber desde ya que no va a poder vivir en la esquina de Las Heras y Ayacucho, en el exclusivo barrio de La Recoleta.

Solicitando la publicación de la presente respuesta en las mismas páginas donde se conoció el artículo a que hago referencia, aprovecho la oportunidad para saludar atentamente al señor Director.

 

DR. CARLOS L. MENDIVE – AGREGADO CULTURAL Y PRENSA – EMBAJADA DE URUGUAY EN ARGENTINA

 

¿La UCM se burló de Iemanjá?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Denuncio públicamente a los de la UCM, a sus funcionarios que se encontraban en el puesto de la Institución en la Rambla y Buxareo el pasado 2 de febrero a las 21.30 horas. Llegué a la Playa Pocitos pasadas las 22.30 horas de ese día con una delegación de hijos de religión de mi templo. Me estaban esperando feligreses y amigos que reciben desde hace ya un largo tiempo mi asistencia espiritual.

Concurrimos con nuestras ofrendas, en nuestra barca a pedir respetuosamente a nuestros Orixás, como acostumbramos a hacerlo. Cuando comenzamos el rito de la ofrenda a Pay Bará para que abriera nuestros caminos y reafirmara todo lo que íbamos a hacer por ser éste el mensajero de todos los Orixás, oí carcajadas de dos funcionarias de la UCM (sobre todo una rubia), matándose de la risa por el ritual que estábamos haciendo.

Pude decirle ahí mismo mil y una cosas, pero como representante de la religión afroumbandista preferí callar y exhorté a mi gente a que mantuvieran la calma, pues las cosas no iban a quedar así y en su momento yo iba a radicar la denuncia correspondiente por falta de respeto. Yo supongo que era una profesional de la salud, con formación universitaria, digna de reconocimiento y elogios. Jamás pensé que semejante maledu
cada se burlara de un ritual y de personas con una fe distinta a la de ella, si es que tiene alguna. Es vergonzoso que la UCM tenga funcionarios con esta conducta pública.

¿Qué no harán con la gente que en una consulta deba contarles algo íntimo? Nuestros Orixás ojalá no juzguen su mal comportamiento y quiera Dios que sean misericordiosos a la hora de establecer la sanción que deba aplicarles. Devuelvan sus trajes blancos con saquito azul, cámbienlo por una túnica blanca y una moña azul y vayan a la Escuela Primaria a aprender lo que no aprendieron: educación y respeto al prójimo.

 

PAY RODOLFO AYALA DE OXUM EPANDA <[email protected]> CI: 1.495.354-6

 

Lo que mata es la humedad o los demagogos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lo que mata es la humedad y también las conductas hartas de demagogia y carencia de ética exhibidas por algunos políticos que, para estos momentos que vivimos, significan una afrenta mayor a la población. Le presento un caso para que juzgue. Un senador de la República perteneciente al Partido Nacional ocupa este cargo por primera vez, tiene una activa participación en las gestiones que lleva adelante la coalición de gobierno y no hay día que no se le escuche por radio o se le vea por televisión. Es el proponente de otro impuesto a los altos sueldos públicos para financiar el seguro de salud de los maestros. Una actitud loable realmente pero, dicho al pasar, el gasto debería hacerlo el Estado y no el bolsillo de empleados que con justicia o no perciben lo que perciben. Pero lo que quiero expresarle es lo siguiente: algunos no predican con el ejemplo y practican la caridad, o la demagogia en este caso, con la plata ajena. Se me ha dicho que el senador de referencia percibe por su cargo los siguientes beneficios: a) un sueldo de $ 51.500; b) una partida mensual para sus gastos de secretaría de aproximadamente $ 30.000; c) una partida mensual de aproximadamente $ 23.000 por haber expresado que se constituía, él solo, en sector parlamentario; d) una partida mensual, llamada «de prensa», de $ 10.000 y, como dato abrumador, en el ejercicio pasado su secretaría tuvo un gasto promedio mensual por concepto de teléfono de $ 40.000 que, por supuesto, abonó el Estado. No son cantidades que indiquen una conducta austera y menos aún de alguien que, por el cargo que desempeña, debería ser ejemplar. Por último, le paso un número telefónico, 0800 1825. Corresponde al Poder Legislativo y tiene como fin proveer al público la información sobre el quehacer legislativo en todos sus aspectos. Los datos que figuran en este mail deberían ser confirmados por dicho servicio.

 

JUANCHO <[email protected]>

 

 

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