Los asentados en el Hipódromo denuncian presiones para desalojar
Los temores que llevaron a solicitar la ayuda de LA REPUBLICA a las 50 personas que ocuparon las caballerizas del Hipódromo para tener un techo donde vivir, se están haciendo realidad. Muchos de estos marginados que convirtieron por más de 15 años los boxes de los pura sangre en su hogar, sintieron que los días en el Hipódromo estaban contados y la reapertura de Maroñas significaba que serían lisa y llanamente echados a la calle.
En los próximos días, el Tribunal de Cuentas fallará sobre la determinación del Estado de adjudicar la administración de la principal pista de carrera de caballos a la empresa Hípica Rioplatense SA. El renacer de Maroñas que beneficiará con su actividad a miles de personas, derivará en que los 50 asentados, la mayoría de ellos niños, deban abandonar las instalaciones sin tener una alternativa de techo. Las negociaciones realizadas hasta el momento, por intermedio de la Coordinadora de Asentamiento Nº 9, no dieron sus frutos. Por un lado, la Dirección de Casinos –organismo que regula las actividades del Hipódromo– anunció que no tiene potestades para brindar una solución habitacional, anunciando que una vez que se determine la adjudicación, la empresa ganadora se encargará de solicitar a la Justicia el desalojo de los moradores.
Mientras tanto, el Ministerio de Vivienda, a través de su Director Nacional, Bernardino Ayala, se comprometió a incluir a las 10 familias residentes en los boxes de caballos dentro del proyecto de realojo programado para los habitantes de las 7 manzanas de la Avenida Centenario, próximas al Hipódromo.
Recientemente, dos psicólogas, funcionarias del ministerio visitaron a las familias que viven en los boxes, con la finalidad de inspeccionar el panorama, hecho público hace unos 15 días por LA REPUBLICA. Según afirmaron los vecinos, estas personas no entraron a los boxes ni preguntaron si tenían un baño.
Sin embargo, les entregaron la documentación para inscribirse en el programa del Sistema Integrado de Acceso a la Vivienda (SIAV), en la cual tienen que depositar 2 unidades reajustables por mes (más de $ 400). «Eso no fue lo acordado con el director Ayala. Además, nosotros que ganamos apenas 70 pesos por día no podemos pagar este dinero ni tenemos tiempo para esperar que se nos adjudique una vivienda, porque estamos pasando por una situación de emergencia», señaló uno de los voceros de los asentados.
Por tal motivo, plantean mantener una entrevista directa con el propio ministro Carlos Cat, a fin de buscar una definitiva solución.
A la frustración que supone percibir que no se abren puertas que permitan evitar el desalojo, se suma –según aducen– una campaña intimidatoria para que dejen los studs de los equinos. Un funcionario de Casinos de nombre Telesca, les habría dicho: «Tienen que irse porque ese lugar es para los caballos». De acuerdo a los informado por los vecinos, a mediados de enero comenzó una campaña con la pretensión de que las familias se vayan con sus pertenencias y sus hijos del Hipódromo. «A mi marido le dijo este señor (por Telesca) que se fuera por dos o tres días del lugar», dijo una de las asentadas. «Estamos sometidos a una presión psicológica permanente», acotó uno los vecinos. Denunciaron que «a otra persona le dijeron que tenía como máximo un mes para irse y además pasan golpeando la puerta de los boxes donde vivimos gritando que tenemos 24 horas para irnos», inquirió una joven madre.
Cabe recordar que estas 10 familias enfrentan hace varios años paupérimas condiciones de habitabilidad, rodeados de estiércol y ratas, sintiendo por las noches las patadas de los equinos en las paredes. Incluso, una señora y sus dos hijos están residiendo en una de las tribunas del Hipódromo. La mujer, que padece de sarna en casi todo su cuerpo, soportó a la intemperie dos inviernos, protegiéndose solamente con un sillón roto y durmiendo en una rotosa colchoneta. Los niños van a la escuela de tiempo completo de la zona y el resto del día lo dedican a mendigar en la calle, tal como lo hacen otros menores que residen en el Hipódromo. *
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