UNA SUPERFICIE DE 2.200 METROS CUADRADOS DE AGUA ESTANCADA GENERA ALARMA Y JUICIOS

La cuna del dengue

Si bien el tema se arrastra desde hace varios años, la posibilidad cierta de que el mosquito que transmite el dengue pudiera haber ingresado por Rivera reavivó el conflicto planteado en CAFE 11, ubicado en Cabrera y 20 de Febrero, en la zona la Unión.

El conjunto habitacional fue erigido por intermedio de la Comisión Administradora del Fondo Social de Vivienda de los Trabajadores de la Estiba.

En 1999, 84 familias se mudaron a sus nuevos domicilios y a partir del primer invierno que allí pasaron, comenzaron las penurias.

El costo de la obra según lo estimado por integrantes de la comisión interna, fue de U$S 7 millones. A pesar de este monto, los vecinos denunciaron a la empresa constructora porque, sostienen, el edificio presenta graves fallas de construcción.

El complejo habitacional presenta una azotea acuática, que habría sido propuesta por la empresa para abaratar costos. En total existe una superficie de 2.200 metros cuadrados que contiene una capa de agua que promedia un espesor de 22 centímetros. En los puntos máximos, la profundidad llega a lo 25 centímetros y en los mínimos a unos 17.

Las integrantes de la comisión local, Mirta Munúa, secretaria, Olga Riverol, tesorera, Ida Rodríguez primer fiscal, y otros vecinos, afirmaron a LA REPUBLICA que «se han detectado rajaduras y filtraciones de humedad desde la azotea».

Un adjudicatario pronosticó que «si a menos de tres años de construido el edificio, comenzaron a aparecer problemas de estructura y filtraciones de agua. Este edificio se desplomará antes de llegar a los diez años»

Porque además, sostienen, la humedad trae problemas de todo tipo, uno de ellos en el sistema de electricidad y el otro, más grave tal vez, es la salud de los 90 niños que viven en el complejo. Tanto los más pequeños como los mayores, han empezado a sufrir bronquitis, gripe, asma y otras afecciones durante la temporada de invierno, que es cuando la humedad aumenta.

Juicios

La construcción del último de los complejos de viviendas mediante el fondo social de la estiva estuvo a cargo de la empresa Sabyl S.A, siento el arquitecto responsable el arquitecto Piperno. Los integrantes de la comisión indicaron que la empresa no quiere asumir la situación generada, por lo cual enviaron 25 notas a la comisión principal de CAFE.

Los delegados de los sindicatos que integran CAFE respondieron que la solución, ante la gravedad del caso, era reparar la azotea, eliminar el techo de agua y después hacer juicio a la empresa constructora. El costo de la reparación sería superior a los U$S 70.000, que surgirían del fondo, tal como lo propone CAFE.

Si bien son 84 las familias que habitan en el lugar, 22 son las que enfrentan la peor parte del problema, ya que sus unidades son las que lindan por arriba con la impresionante azotea de 2.200 metros cuadrados cubierta por agua estancada.

La impotencia al ver sus casas defectuosas a poco de habitarlas, sumado a la falta de respuestas ha generado una situación conflictiva entre moradores, empresa y delegados sindicales.

En este marco, los vecinos anuncian una serie de juicios para un lado y para el otro. El problema, a pocos meses de un nuevo invierno, está a punto de estallar.

Los reclamos se iniciaron no bien finalizaron las obras. Incluso, el Banco Hipotecario del Uruguay, a solicitud de las autoridades del fondo social, realizó inspecciones.

El informe

El 27 de junio de 2001, la sección Estudios Socioeconómicos Constructivos del banco culminó un informe sobre lo que sucede en el complejo habitacional.

En aquel entonces y bajo el subtítulo «situación actual,» el arquitecto Luis Torterolo y el ingeniero civil Marcelo Fabini, describieron el problema: «un gran deterioro en dicho edificio producido por una serie de anomalías y desperfectos que básicamente redundan en un visible problema de condensación a nivel de terceros pisos contra la azotea».

Para los expertos del BHUm no existe humedad sino que el problema es la condensación. Esta estaría originada por los materiales o la forma en la que se aisló la superficie.

Si bien existe un pormenorizado detalle sobre las fallas constructivas, lo cual confirma la denuncia de los vecinos, la institución no puede intervenir por tratarse de un emprendimiento de carácter privado y la garantía existente en el banco no alcanza a cubrir los gastos.

El dengue

En medio de todo este litigio entre particulares, la azotea acuática de CAFE 11 podría ser calificada como la «cuna del dengue».

Por estos días, y ante un nuevo alerta por el posible contagio de la enfermedad en Rivera (los análisis después dieron negativos), se escucharon nuevamente las recomendaciones para evitar la incubación de larvas del Aedes Aegypti.

El principal consejo, tanto del Ministerio de Salud Pública como de la Intendencia Municipal de Montevideo, es que se eliminen todos los recipientes que acumulen agua en las casas, en los baldíos, en los cementerios y cualquier otra parte.

LA REPUBLICA llegó hasta el lugar, pudiendo apreciar el megarrecipiente de la Unión, donde se ha conformado una suerte de microsistema de vida, compuesto por algas, musgos, e incluso algún animal que fue visto surcar las estancadas aguas.

El promedio de agua estancaba tiene una altura de 22 centímetros. Darío Estades, delegado en CAFE por el gremio de los guardianes, afirmó a LA REPUBLICA que el tema es muy grave y que se hicieron denuncias ante el Parlamento por el peligro que representa «ese espejo de agua de 2.200 metros cuadrados».

En la asamblea de CAFE, el tema ha sido tratado reiteradamente y desde allí denunciado a los organismos competentes, pero las soluciones no aparecen.

El 13 de setiembre de 2001, en uno de los encuentros, Estades afirmó que «existe un reservorio de reproducción de mosquitos, la circulación de agua es mínima. Además, es sucia y oscura debido a la falta de mantenimiento adecuada. Es agua estancada con altas probabilidades de que prospera el dengue».

El delegado se refería en aquel entonces también al problema particular de las familias de los terceros pisos contra la azotea: «Esto necesita una urgente resolución por el estado de salud de la población, con graves problemas de asma, rinitis, alergias, artritis, reuma, además de los problemas que derivan en la pérdida de días de trabajo, entre otros». *

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