De la moda
Lo que es moda no incomoda, ya está el dicho. Pero a veces sorprende.
Todo, con total frivolidad, puede ser moda. Desde el rostro de uno de los hombres menos frívolos del Siglo XX, como el Ché, hasta la adoración tipo virgen de la adúltera Lady Di.
En los últimos meses la moda «Guerra» o «Militar», se impuso en todos los frentes.
Yo pude ver este diciembre en París a varias mujeres ricamente vestidas como los pobres afganos que morían de muerte naturalmente «colateral». También vi modelos de alta costura realizados con la típica tela de camuflaje. Y ni que hablar de las charreteras y toda la cantidad de botones (con perdón de la redundancia) y bolsillos que usan los militares. Pero eso no es nada. También había collares, pulseras y colgantes que podían ser diseñados por firmas tan conocidas como Chanel o Pierre Cardin, con miniaturas de misiles, balas, pistolas y hasta los típicos fusiles rusos de los talibanes.
Algunos diseñadores –de vanguardia, claro– llegaban a proponer (loquísimos ellos) simulacros de heridas con manchas de sangre y agujeros de bala en sus modelos.
Pero claro, hay algo que está en la naturaleza de la moda: pasa rápido.
Cansa, viste.
Hamid Karzai, nuevo líder afgano, que realizó una visita triunfal a Estados Unidos ha logrado impactar a los yanquis, pero no con propuestas de paz y reconstrucción para su derruido país. Lo que dejó patitiesos a Georgie y sus seguidores ha sido la capa de seda verde que lucía Karzai.
«Es el hombre más chic del planeta. No hay nada más noble y bello que el estilo Karzai», dijo Tom Ford, célebre diseñador de Gucci. El modista John Barlett exclamó: «Es realmente elegante. Está definitivamente entre mis diez favoritos».
En Wall Street comenzaron a verse camisas de seda verde y sombreros de astracán.
Karzai dice estar encantado con que alaben su buen gusto.
La moda de sus compatriotas en Afganistán y en Guantánamo, es un poco menos vistosa. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad